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sobre Cantalejo
Capital de la Tierra de Pinares famosa por su jerga 'la gacería'; rodeada de lagunas y naturaleza
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En el corazón de la Tierra de Pinares segoviana, a 966 metros de altitud, está Cantalejo, una villa con personalidad propia que combina tradición castellana y naturaleza de pinares. Con sus algo más de 3.500 habitantes, este municipio mantiene vida todo el año: hay colegios, bares abiertos entre semana y gente en la calle, más allá de los fines de semana y el verano. Sus calles conservan la arquitectura tradicional de la zona, con casas de piedra y ladrillo enfoscado, muchas con madera, que se mezclan con construcciones más recientes. Alrededor, los extensos bosques de pino resinero cierran el paisaje por todos los lados.
La ubicación de Cantalejo, en la transición entre la meseta y las primeras elevaciones montañosas, le da un aire distinto dentro de la provincia. Aquí el paisaje castellano se viste de verde continuo, donde los pinares se extienden hasta donde alcanza la vista, creando un ecosistema que durante siglos ha marcado la economía y la cultura local. El aroma a resina se nota al salir del casco urbano, sobre todo al atardecer en verano, recordando una industria resinera que fue esencial para estas tierras.
Esta villa segoviana es más un pueblo para vivirlo con calma que un sitio de “lista de monumentos”. Tranquilidad, servicios y buen acceso la convierten en una base práctica para moverse por la comarca de Tierra de Pinares y por los alrededores (Hoces del Duratón, Sepúlveda, etc.).
Qué ver en Cantalejo
El patrimonio religioso de Cantalejo se recorre en un rato, pero merece una parada tranquila. La iglesia de San Andrés domina el perfil urbano con su torre, ejemplo de la arquitectura religiosa castellana en el centro del pueblo. Su interior guarda retablos de interés y ayuda a entender cómo ha crecido el núcleo alrededor de ella.
Paseando por el casco urbano, se aprecia la arquitectura popular de la comarca, con casas tradicionales que muestran los materiales y técnicas adaptadas al clima de estas tierras: tapial, piedra, madera, fachadas encaladas… No todo es “de postal”, hay reformas de los años 70–90 y naves, pero si te fijas se reconocen bien las casas antiguas. Las plazas invitan a detenerse, especialmente la Plaza Mayor, donde se concentra buena parte de la vida social y donde se celebran los principales eventos festivos.
Los pinares que rodean Cantalejo son su gran valor natural. Estos bosques de pino resinero y pino piñonero crean paisajes agradables para caminar, especialmente cuando la luz atraviesa las copas y el suelo aparece cubierto de pinocha. No es un bosque “espectacular” de montaña, sino un pinar amplio y llano que se presta a patear y perderse un poco por las pistas, siempre con cuidado de orientarse bien porque los caminos se parecen mucho entre sí.
En los alrededores también puedes ver antiguos hornos y elementos resineros, testigos de una actividad que fue el sustento de muchas familias. Aunque ya no están en funcionamiento, algunos se han conservado como elementos patrimoniales que cuentan la historia económica de la zona.
Qué hacer
El senderismo es la actividad estrella en Cantalejo, aunque aquí hablamos más de pistas y caminos entre pinos que de grandes travesías de alta montaña. La red de senderos entre pinares permite rutas para todos los niveles, desde paseos cortos para estirar las piernas hasta caminatas más largas enlazando caminos forestales. Estos recorridos permiten descubrir la flora y fauna local, con posibilidad de ver corzos, zorros y una buena variedad de aves forestales si vas en silencio y a primera hora.
La recogida de setas en otoño atrae a bastante gente de la zona y de fuera. Los pinares suelen dar níscalos y otras especies micológicas que luego acaban en la cazuela. Es importante informarse sobre las regulaciones locales, permisos y cupos, y respetar las normas de recolección: no dejar basura, no remover el suelo en exceso y no cortar setas que no vayas a consumir. Si no controlas mucho, mejor ir con alguien que sepa o limitarte a las especies que reconoces bien.
Para los amantes del ciclismo, las pistas forestales permiten rutas de BTT muy agradecidas: terreno ondulado, sin grandes pendientes, pero con kilómetros para aburrir si te organizas bien el trazado. Buen sitio para rodar, más por acumulación de distancia que por grandes desniveles. Es fácil encadenar pistas y acabar lejos sin darte cuenta, así que conviene llevar GPS o mapa y algo de agua de sobra, sobre todo en verano.
La gastronomía local gira en torno al cordero lechal asado, el cochinillo y los productos de la huerta, como en buena parte de la provincia. En los bares y restaurantes del pueblo predomina la cocina tradicional castellana, con guisos de caza y legumbres que entran mejor en otoño e invierno. Los piñones de la zona son un clásico en postres y dulces.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Andrés, en torno al 30 de noviembre, mezclan actos religiosos, verbenas y actividades populares que reúnen a todo el pueblo. El ambiente es más de gente local y comarcal que de turismo masivo, y eso se nota en cómo se vive en la calle.
En agosto se celebran las fiestas de verano, coincidiendo con el regreso de muchos emigrantes que vuelven al pueblo. Son días de reencuentros, verbenas, actuaciones musicales y actividades para todas las edades que llenan de vida las plazas y calles, con bastante movimiento sobre todo por las noches.
La Semana Santa mantiene tradiciones propias, con procesiones que recorren el pueblo en un ambiente de recogimiento más íntimo, muy distinto al bullicio de las fechas estivales.
Información práctica
Cantalejo se encuentra a unos 85 kilómetros de Segovia capital, accesible por la N-110 en dirección a Soria. Desde Madrid, la distancia ronda los 140 kilómetros, tomando la A-1 hasta cerca de Aranda de Duero y luego continuando por carreteras comarcales. Es un viaje cómodo en coche, con parte final por carreteras secundarias rectas y tranquilas.
La mejor época para visitar depende de lo que busques. La primavera trae temperaturas suaves y el campo más verde, buena época para caminar por los pinares. El otoño atrae por la recogida de setas y los tonos dorados del paisaje. El verano es más caluroso y seco en las horas centrales, pero concentra el ambiente festivo y la vida en la calle por las noches. En invierno puede hacer frío serio y nieblas entre los pinares, pero los paseos tienen su aquel si vas bien abrigado.
Cantalejo cuenta con servicios básicos: bares, restaurantes, comercios, farmacia y alojamientos rurales en el pueblo y alrededores. Conviene llevar calzado cómodo para andar por caminos de tierra y alguna prenda de abrigo incluso en verano para las noches.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Da un paseo por el centro, acércate a la iglesia de San Andrés, asómate a la Plaza Mayor y, si vas con algo de margen, entra y sales hacia los pinares por alguno de los caminos más cercanos al casco urbano para hacerte una idea del entorno.
Si tienes el día entero
Mañana de vuelta tranquila por el pueblo y la zona más próxima de pinar, comida en el propio Cantalejo y tarde de ruta algo más larga caminando o en bici por las pistas forestales. Si madrugas mucho, puedes combinar pueblo + pinar con una escapada corta a algún punto de las Hoces del Duratón.
Lo que no te cuentan
Cantalejo, como pueblo en sí, se ve rápido: un paseo por el centro, la iglesia, la plaza y poco más. Su fuerza está en lo que tiene alrededor: pinares para caminar o ir en bici y la cercanía a otros puntos fuertes de la zona (Duratón, Sepúlveda, Pedraza…). Es más un buen “campo base” que un destino al que dedicar muchos días sin moverte.
Las fotos de los pinares pueden engañar un poco: parece que cada sendero es distinto, pero la realidad es que muchos tramos son parecidos entre sí. Si te gusta ese tipo de paisaje, repetirás; si buscas grandes cambios de panorámica, montes escarpados o miradores espectaculares, quizá te sepa a poco. Aquí el plan es más de ritmo tranquilo, horizontes de pinos y vida diaria de pueblo que no está de cara a la galería.