Vista aérea de Carrascal del Río
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Carrascal del Río

Puerta de entrada a las Hoces del Duratón; destaca por la Ermita de San Frutos en su término

143 habitantes · INE 2025
853m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Ermita de San Frutos Piragüismo en el Duratón

Mejor época

verano

Fiestas de San Frutos (octubre) octubre

Qué ver y hacer
en Carrascal del Río

Patrimonio

  • Ermita de San Frutos
  • Embalse de Burgomillodo

Actividades

  • Piragüismo en el Duratón
  • Senderismo en las Hoces

Fiestas y tradiciones

Fecha octubre

Fiestas de San Frutos (octubre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Carrascal del Río.

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sobre Carrascal del Río

Puerta de entrada a las Hoces del Duratón; destaca por la Ermita de San Frutos en su término

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En el corazón de la Tierra de Pinares segoviana, donde los bosques de pino resinero dibujan un manto verde sobre el horizonte castellano, se encuentra Carrascal del Río. Esta pequeña aldea de apenas 150 habitantes se alza a 853 metros de altitud, y aquí el ritmo lo marcan más los tractores y el viento en los pinos que el reloj. En los días tranquilos, lo más ruidoso suelen ser las conversaciones a la puerta de las casas y algún perro que ladra al coche que pasa.

Carrascal del Río es uno de esos sitios que no suelen salir en las grandes guías, y quizá por eso mantiene una forma de vida más pausada. Es territorio de quienes valoran el silencio real, el cielo oscuro por la noche y los paseos sin prisas por pistas forestales. La arquitectura popular de piedra y adobe convive con los corrales, los huertos y los restos de una economía ligada al monte y al campo. Si vienes con prisas, te sobrará tiempo; si vienes con calma, se entiende mejor el lugar.

La comarca de Tierra de Pinares, de la que forma parte este municipio, debe su nombre a los extensos bosques de pino que han marcado históricamente la economía y el paisaje de la zona. En Carrascal del Río, esta tradición forestal se respira en cada rincón: resineros aún en activo o retirados, caminos abiertos para sacar la madera y ese olor a resina que se pega a la ropa cuando hace calor, sobre todo en las horas centrales del día.

¿Qué ver en Carrascal del Río?

El patrimonio de Carrascal del Río es modesto pero representativo de la arquitectura rural segoviana. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su campanario, testigo silencioso del paso de los siglos. Aunque de dimensiones reducidas, este templo conserva elementos que hablan de la devoción popular de sus gentes y de un pueblo que siempre ha sido pequeño. No es una iglesia de grandes obras de arte, pero sí de historia cotidiana.

Pasear por las calles de la aldea es adentrarse en un catálogo de arquitectura tradicional castellana: casas de piedra con portones de madera, corrales antiguos, pajares medio en uso, fuentes públicas y pequeñas plazas donde aún se reúnen los vecinos cuando cae la tarde. La construcción popular, adaptada al clima y a los materiales disponibles en la zona, muestra soluciones arquitectónicas transmitidas de generación en generación, muchas veces con remiendos y ampliaciones hechas según venía cada época. Se nota dónde se acabó el dinero, dónde llegó una herencia y dónde tiraron de lo que había.

El mayor atractivo de Carrascal del Río, en cualquier caso, está fuera del caserío: su entorno natural. Los pinares que rodean el pueblo invitan a caminar por senderos entre árboles que llevan ahí más tiempo que muchos de los vecinos, con el aroma a resina muy presente en los días de calor. El arroyo que atraviesa el término municipal crea pequeños rincones de ribera que rompen la monotonía del pinar y dan algo de frescor en verano. No son grandes áreas de baño ni nada parecido, más bien rincones para sentarse un rato y escuchar agua.

Qué hacer

El senderismo es la actividad más lógica en Carrascal del Río. Los caminos forestales que parten del pueblo permiten diseñar rutas de diferente longitud, todas ellas con el denominador común del contacto directo con la naturaleza. Más que grandes rutas señalizadas, aquí lo que hay son pistas y caminos tradicionales: conviene llevar mapa o track descargado y no fiarlo todo a la cobertura del móvil. Los más experimentados pueden seguir antiguos caminos que conectan con pueblos vecinos, mientras que las familias encontrarán paseos más sencillos sin apenas desnivel, siempre que se controle el calor en verano. A ritmo tranquilo, en una mañana se pueden hacer varios paseos cortos saliendo y volviendo al pueblo.

La observación de aves funciona bien si se tiene paciencia. Los pinares albergan especies típicas de estos ecosistemas como el pico picapinos, el carbonero o el herrerillo. El amanecer y el atardecer son momentos especialmente propicios para avistar fauna, y también para escuchar al búho o ver cruzar algún corzo entre los troncos, si hay suerte. No es un “parque temático” de fauna: hay que estar quieto, guardar silencio y aceptar que a veces solo te llevas los sonidos.

Para los aficionados a la fotografía de naturaleza, el entorno da juego: el cambio de luz entre las hileras de pinos, los tonos ocres del final del verano, las heladas de invierno y los cielos despejados que permiten capturar las estrellas por la noche. Aquí, si te alejas un poco del pueblo y apagas las linternas, el cielo pesa. Es un buen sitio para probar larga exposición sin sufrir demasiada contaminación lumínica, siempre que el tiempo acompañe.

En cuanto a gastronomía, aunque Carrascal del Río no cuenta con establecimientos comerciales propios por su reducido tamaño, la zona es conocida por los productos de la matanza tradicional, las legumbres de la tierra y el cordero lechal asado. Lo normal es comer en pueblos cercanos o llevarse algo preparado si se va a pasar el día caminando. Conviene traer agua de sobra, especialmente en verano, porque no siempre vas a encontrar una fuente a mano en las rutas.

Fiestas y tradiciones

Como en muchas localidades rurales castellanas, las fiestas patronales marcan el calendario festivo de Carrascal del Río. Durante el verano, generalmente en agosto [VERIFICAR], el pueblo celebra sus fiestas mayores, momento en el que muchos emigrantes regresan y la aldea multiplica su población. Son días de convivencia, música tradicional, actividades para todas las edades y verbenas en la plaza, con ese ambiente de pueblo donde los horarios se alargan y las conversaciones también.

La festividad de San Sebastián, en enero, es otra fecha señalada en el calendario local, cuando los vecinos se reúnen para mantener vivas las tradiciones heredadas. Estas celebraciones, aunque modestas, conservan el tono cercano de los pueblos pequeños, donde casi todo el mundo se conoce y los actos se viven más hacia dentro que hacia fuera. Si te coincide de paso, la experiencia es más de observador que de turista.

Cuándo visitar Carrascal del Río

La primavera y el otoño son las épocas más agradables para caminar por los pinares: temperaturas suaves, menos riesgo de tormentas secas y el monte con más vida. En primavera el campo se llena de flores en las zonas abiertas y en otoño se agradece el fresco y el cambio de luz, con atardeceres largos que invitan a estirar el paseo.

El verano puede ser duro a mediodía: el pinar da sombra, pero el calor se nota y los caminos levantan polvo. Si se viene en esa época, mejor programar las caminatas a primera hora o al atardecer y reservar las horas centrales para descansar. Los días de mucho calor, la sensación de monotonía del paisaje aumenta, así que hay que venir mentalizado a caminar entre pinos, sin grandes sorpresas.

El invierno aquí es frío, con heladas frecuentes y, algunos años, nieves que cambian por completo el paisaje. Si se acierta el día, el pinar nevado tiene su aquel, pero conviene venir abrigado y con calzado que no resbale. Si hace mucho aire, la sensación térmica baja en seco y los caminos pueden estar duros por la helada durante buena parte de la mañana.

Lo que no te cuentan

Carrascal del Río es pequeño y se ve rápido: el paseo por el pueblo en sí puede llevar menos de una hora a ritmo tranquilo. El resto del tiempo lo marca el monte y lo que uno quiera caminar o simplemente estar. No es un lugar para llenar de actividades de sol a sol, sino para bajar una marcha y aceptar que aquí pasan pocas cosas, y eso es parte del atractivo.

Las fotos de los pinares pueden dar la sensación de gran variedad de paisajes, pero el entorno es, sobre todo, pinar y más pinar. Si buscas grandes cumbres o desfiladeros espectaculares, tendrás que completarlo con visitas a otras zonas de la provincia. Carrascal del Río encaja mejor como parada tranquila en una ruta por la Tierra de Pinares que como único destino de varios días.

No hay servicios turísticos al uso: ni hoteles, ni bares, ni tiendas. Eso obliga a organizarse un poco mejor (comida, gasolina, alojamiento en otros pueblos), pero también explica por qué el ambiente sigue siendo el de un pueblo de verdad y no el de un destino masificado. Si llegas un domingo por la tarde o en pleno invierno, es fácil que no veas más que un par de vecinos y algún tractor.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Paseo tranquilo por el pueblo, fijándote en la iglesia, los corrales y las casas de piedra y adobe.
  • Vuelta corta por los caminos que salen del caserío, lo justo para oler el pinar y hacerte una idea del paisaje.

Si tienes el día entero

  • Mañana de ruta a pie por los pinares, enlazando pistas forestales (mejor llevar ruta pensada de antemano).
  • Comida tipo picnic en alguna zona de sombra, lejos de la carretera.
  • Tarde de paseo corto y, si el cielo está despejado, quedarse hasta que anochezca para ver las estrellas.

Errores típicos

  • Llegar esperando un “destino turístico” con varias visitas y mucho movimiento. Aquí el plan es sencillo: pueblo pequeño y monte.
  • Confiar en encontrar servicios (bares, tiendas, cajeros) y venir sin nada: mejor traerlo todo resuelto.
  • Subestimar el calor en verano: aunque haya pinos, el sol castiga y las pistas reflejan el calor; madrugar compensa.
  • Depender de la cobertura del móvil para orientarse: hay zonas donde falla, así que conviene llevar mapa o el track descargado.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Segovia capital, situada a unos 80 kilómetros [VERIFICAR], se accede a Carrascal del Río tomando la carretera hacia Valladolid (N-601) y posteriormente desviándose por carreteras comarcales que atraviesan la Tierra de Pinares. Conviene revisar el estado de las carreteras secundarias según la época del año, sobre todo en invierno, y venir con el depósito de combustible con margen, porque no siempre hay gasolineras cerca.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Pinares
Código INE
40044
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya cercana
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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