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sobre Cistérniga
Municipio en gran expansión unido a Valladolid; combina zonas industriales con áreas residenciales y tradición en el cultivo
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Cistérniga empieza donde acaba Valladolid. No hay transición clara: una rotonda, bloques más bajos y el cartel del municipio. Mucha gente vive aquí y trabaja en la capital. Aparcar en el centro suele ser cuestión de dar un par de vueltas, sobre todo a ciertas horas.
La referencia es la Plaza Mayor. Es una plaza normal, sin soportales ni grandes edificios. Ayuntamiento, terrazas y poco más. Si vienes a dar una vuelta, lo habitual es dejar el coche por las calles de alrededor y moverse andando.
Lo que queda de historia
La iglesia de San Juan Bautista es lo primero que llama la atención. Es del siglo XVII, piedra oscura y campanario cuadrado. Si está abierta —a veces por la mañana— se puede entrar un momento. Dentro hay un retablo antiguo que suele mencionarse como una de las piezas más viejas del pueblo. El resto es barroco bastante típico: dorados, columnas y madera tallada. Se ve rápido.
A dos calles está la iglesia de San Ildefonso. Más pequeña y bastante discreta. Se cita en algunos textos porque aquí se casó Rodrigo Calderón a comienzos del siglo XVII, el mismo que acabó ejecutado años después en Madrid. La iglesia sigue funcionando para el culto, pero fuera de esos momentos suele estar cerrada.
Si te interesa la historia más antigua, en el Cerro de la Calderona se han encontrado restos asociados a asentamientos vacceos. Sobre el terreno apenas se ve nada claro, más bien un alto con buenas vistas del páramo. Las piezas que aparecieron en excavaciones están en el Museo de Valladolid.
Caminar por el páramo
Cistérniga vive bastante pegada a Valladolid. Se nota en el ritmo del pueblo: mucha gente sale por la mañana y vuelve a dormir. Para quien viene de fuera, lo más razonable es caminar un poco por los caminos del entorno.
Una de las vueltas conocidas sube hacia el Pico del Águila. Son alrededor de quince o dieciséis kilómetros por pistas de tierra. Sin dificultad técnica, pero casi sin sombra. En verano conviene salir temprano y llevar agua.
También pasa por aquí la antigua Cañada Real, hoy usada como sendero. Es un recorrido largo y muy abierto, típico paisaje de páramo: campos, alguna encina aislada, conejos cruzando el camino y ciclistas los fines de semana.
Ir andando hasta Valladolid por la carretera vieja no es buena idea. El tráfico pasa cerca. Si necesitas acercarte a la ciudad, hay transporte público frecuente.
Fiestas y vida del pueblo
Las fiestas principales giran alrededor de San Ildefonso, en invierno. Durante varios días hay música en la calle, pasacalles por la mañana y actos religiosos. El ambiente se concentra en el centro y se oye desde buena parte del pueblo.
En agosto no hay grandes celebraciones. Es un mes tranquilo y bastante caluroso. El páramo alrededor se vuelve seco y polvoriento.
Para comer, lo normal de la provincia: lechazo, morcilla, platos contundentes y menú del día en varios bares. Cocina castellana sin demasiadas vueltas.
Consejo final
Cistérniga no es un sitio al que viajar expresamente. Si estás en Valladolid y quieres estirar las piernas por el páramo, puede servir. Ves las dos iglesias, caminas un rato y en un par de horas está visto.
Mejor venir en primavera u otoño. En verano el sol pega fuerte y en invierno el viento del páramo se nota. Si llueve, los caminos se llenan de barro y la visita se queda en dar una vuelta por la plaza.