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sobre Mata de Cuéllar
En la vega del Valcorba; destaca por su iglesia en un alto y las bodegas
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En el corazón de la Tierra de Pinares segoviana, donde los bosques de pino resinero dibujan horizontes largos y el olor a resina es algo cotidiano, se encuentra Mata de Cuéllar, una pequeña aldea de apenas 260 y pico habitantes que conserva bastante bien el ritmo y la escala de la Castilla rural de siempre. A unos 753 metros de altitud, este enclave permite parar, bajar marchas y asomarse a un paisaje donde el verde de los pinares contrasta con el ocre de la arquitectura tradicional castellana.
El nombre del municipio no es casualidad: "mata" hace referencia precisamente a esos densos bosques que rodean el pueblo y que han marcado durante siglos la vida y economía de sus habitantes. La resina, la madera y los recursos forestales han sido tradicionalmente el sustento de estas tierras, y aún hoy se percibe ese vínculo profundo entre el pueblo y su entorno natural, aunque el trabajo en el monte ya no tenga el peso de antes.
Venir a Mata de Cuéllar es adentrarse en una Castilla tranquila, de calles silenciosas y trato cercano, donde no pasan grandes cosas… y esa es parte de la gracia. Más que un “destino” en sí, funciona mejor como base o como parada dentro de una ruta por la zona.
¿Qué ver en Mata de Cuéllar?
El patrimonio de Mata de Cuéllar es el propio de los pueblos castellanos que han sabido mantener su esencia, sin grandes monumentos ni reclamos de foto de postal. La iglesia parroquial preside el conjunto urbano: un templo sencillo pero digno que refleja la arquitectura religiosa rural de la provincia de Segovia. Su estructura de piedra y ladrillo encaja con el paisaje construido del pueblo, sin estridencias.
Pasear por las calles permite fijarse en la arquitectura tradicional de la Tierra de Pinares: casas de adobe y tapial, construcciones de piedra y ladrillo, corrales y antiguas bodegas subterráneas que recuerdan tiempos en los que cada familia elaboraba su propio vino. Algunas viviendas conservan los típicos zaguanes castellanos y portones de madera que merecen una mirada atenta, aunque muchas se usan ya como casas de verano o están reformadas.
El verdadero protagonista del entorno es el paisaje de los pinares. Los bosques que rodean Mata de Cuéllar invitan a caminar sin prisa por sus caminos forestales, donde el aroma de la resina se mezcla con el canto de los pájaros y, según la época, con el ruido de alguna máquina de trabajo en el monte. Estos pinares forman parte de un ecosistema típico de Castilla y León, hogar de fauna diversa y muy cómodo para practicar senderismo sencillo y cicloturismo sin grandes desniveles.
¿Qué hacer en Mata de Cuéllar?
La Tierra de Pinares es un terreno agradecido para los amantes del senderismo y las rutas en bicicleta, pero con matices: aquí no hay cumbres ni miradores espectaculares, lo que hay son pistas entre pinos, horizontes llanos y mucha calma. Desde Mata de Cuéllar parten diversos caminos forestales que permiten adentrarse en los bosques, descubrir pequeños rincones y disfrutar del silencio solo interrumpido por el viento entre las copas de los pinos o el paso de algún coche de trabajo del monte. Las rutas son generalmente sencillas y aptas para todos los públicos, buenas para caminar en familia o salir con la bici sin complicaciones técnicas.
La micología tiene también un papel importante en la zona. En otoño, los pinares se llenan de buscadores de níscalos y otras setas típicas de estos bosques. Es una actividad que requiere conocimiento (no todo lo que sale del suelo se come) y respeto por el medio ambiente, además de tener en cuenta que suele haber normas municipales o comarcales de recogida, pero para quien ya tiene algo de experiencia puede ser un buen plan.
La gastronomía local sigue la línea de la provincia de Segovia: el lechazo asado es el rey, pero también tienen peso los productos derivados del cerdo, las legumbres de la tierra y los platos de cuchara propios del recetario castellano más cotidiano. En temporada, los hongos y setas recogidos en la zona suelen colarse en los menús, ya sea en revueltos, guisos o a la plancha. Nada sofisticado, pero sí honesto y abundante, de estos que se comen sin prisas y con pan al lado.
Desde Mata de Cuéllar resulta muy fácil organizar excursiones a Cuéllar, una de las villas medievales más importantes de Segovia, conocida por su castillo y su conjunto mudéjar. También se puede visitar Coca y su castillo, considerado una de las mejores muestras de arquitectura militar mudéjar de España. Lo habitual es usar Mata de Cuéllar como base tranquila para dormir y moverse por este triángulo.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales de Mata de Cuéllar se celebran en agosto, cuando muchos de los hijos del pueblo que residen fuera regresan para reencontrarse con sus raíces. Son días de convivencia, verbenas populares, juegos tradicionales y comidas en la plaza, donde la comunidad se reúne y el pueblo cambia de ritmo.
Como en muchos pueblos de la zona, también se celebran las festividades en honor a algún santo patrón local, con procesiones y actos religiosos que mantienen vivo el calendario festivo tradicional castellano, aunque adaptado a la realidad de un municipio pequeño.
Cuándo visitar Mata de Cuéllar
- Primavera: probablemente el mejor momento para caminar por el pinar sin pasar calor. Los días alargan y el monte está más vivo.
- Verano: aquí hace calor, pero el pinar ayuda. Buen momento si buscas tranquilidad, salvo los días de fiestas.
- Otoño: muy interesante por las setas y los colores del pinar, aunque puede haber más gente en el monte los fines de semana.
- Invierno: frío y, a veces, viento. Si te gusta pasear abrigado por caminos solitarios, es tu estación; si buscas ambiente, mejor otra época.
Si llueve, el pinar aguanta bastante bien el paseo (mejor calzado que no resbale), y el olor a resina y tierra mojada compensa.
Errores típicos al visitar Mata de Cuéllar
- Esperar un “pueblo monumental”: Mata de Cuéllar es un pueblo pequeño y sencillo. Se ve rápido. Lo interesante está en el conjunto: el entorno, el ritmo, el paisaje de pinar.
- Pensar que hay muchos servicios: hay servicios básicos, pero para más oferta de alojamiento, bares y restaurantes lo normal es tirar de Cuéllar o de otros núcleos cercanos.
- Subestimar el sol y el calor en el monte: aunque haya pinos, en verano el sol pega. Agua, gorra y crema no sobran, sobre todo si te lías a caminar por las pistas.
Lo que no te cuentan
Mata de Cuéllar se recorre a pie en poco tiempo. El pueblo por sí solo no da para un fin de semana entero si buscas estar todo el rato “haciendo cosas”. Es más un sitio para estar tranquilo, salir al pinar, leer, pasear y usarlo como base para conocer Cuéllar, Coca y otros pueblos de la Tierra de Pinares.
Las fotos del pinar pueden dar una sensación de “bosque salvaje” que no es del todo real: aquí hay monte trabajado, pistas forestales y actividad humana. Justo esa mezcla es parte de su carácter y tiene su punto: ni parque urbano ni naturaleza totalmente aislada, sino un espacio vivido y aprovechado por la gente del entorno.