Artículo completo
sobre Navalperal de Pinares
Localidad de montaña con estación de tren; rodeada de prados y pinares
Ocultar artículo Leer artículo completo
Hay pueblos que parecen hechos para que pares cinco minutos… y otros que te obligan a bajar del coche aunque no estuviera en tus planes. A mí Navalperal de Pinares me pasó así. Vas cruzando pinares por la sierra de Ávila y, de repente, aparece el pueblo entre granito y bosque. Sin anuncio previo, sin gran entrada. Simplemente está ahí.
El turismo en Navalperal de Pinares gira justo alrededor de eso: pinos, piedra y bastante calma. No hay grandes reclamos ni calles pensadas para la foto rápida. Pero si te gusta caminar y que el paisaje tenga más voz que los carteles, aquí hay materia.
Un pueblo pegado al pinar
Navalperal parece uno de esos sitios donde el monte se quedó demasiado cerca del casco urbano. Sales por una calle cualquiera y en pocos minutos ya estás pisando tierra de pinar. El olor cambia enseguida: resina, madera seca, suelo húmedo cuando ha llovido.
No es raro ver a vecinos cargando leña o volviendo del campo. Aquí la vida sigue bastante ligada al monte. Se nota en el ritmo y en cómo están organizadas las cosas.
Caminar sin demasiadas indicaciones
Quien venga buscando rutas perfectamente señalizadas quizá se lleve una pequeña sorpresa. En Navalperal de Pinares lo habitual son caminos forestales claros, de los que se entienden mirando el terreno más que un panel.
Hay pistas anchas que atraviesan pinares durante kilómetros y senderos más estrechos que se meten entre rocas. Algunos suben lo suficiente como para abrir vistas hacia Gredos cuando el día está limpio. No hace falta complicarse mucho para pasar una mañana entera andando.
También es terreno cómodo para bicicleta de montaña. Pendientes suaves en muchos tramos y bajadas largas entre pinos.
Granito por todas partes
El otro protagonista del paisaje es el granito. Aparece en bloques grandes dispersos por los prados, en muros de piedra vieja y en formaciones que parecen colocadas con cuidado, aunque en realidad llevan ahí siglos.
Ese granito también marca el pueblo. Muchas casas usan esa piedra en muros y cercas. Le da al conjunto un aire sólido, casi pesado, como si todo estuviera pensado para aguantar inviernos largos.
El casco urbano, sencillo y práctico
El centro de Navalperal no intenta impresionar a nadie. Calles tranquilas, casas de piedra, balcones de madera algo oscurecida por los años. Es un pueblo hecho para vivir, no para posar.
La iglesia parroquial de la Asunción se reconoce rápido por su volumen compacto. No es un edificio recargado. Más bien transmite esa sensación de construcción fuerte, preparada para viento, frío y tiempo.
Entre la sierra y la llanura
Si te alejas un poco hacia las zonas más altas alrededor del pueblo, el paisaje cambia. Hacia un lado aparecen las cumbres de Gredos cuando el cielo está despejado. Hacia el otro se abre la meseta y la zona que muchos conocen como la Vega del Alberche.
Es curioso verlo desde arriba porque parece un punto de transición. Bosque denso por un lado. Terreno más abierto al otro.
Comida de campo y fiestas del pueblo
La cocina que suele encontrarse por aquí va en la línea de la zona: platos contundentes y bastante ligados al producto local. Carne de vacuno, recetas con setas cuando es temporada y, tradicionalmente, trucha de los arroyos cercanos cuando el río lo permite.
En verano el pueblo cambia bastante con las fiestas patronales de agosto. Muchos vecinos que viven fuera vuelven esos días y el ambiente se anima. También se celebra San Antonio en junio, con actos sencillos y bastante participación del pueblo.
Llegar no tiene mucha complicación. Desde Ávila se sube por la N‑502 hacia el sur y luego aparecen carreteras comarcales que serpentean entre pinares. Desde Madrid mucha gente entra por el valle del Alberche y va ganando altura poco a poco.
Navalperal de Pinares no necesita demasiado más. Es de esos sitios donde basta con caminar un rato entre pinos, sentarte en una roca y dejar que el silencio haga el resto. A veces el plan es tan simple como eso.