Artículo completo
sobre Olmedo
La Villa de los Siete Sietes; famosa por el Caballero de Olmedo y su parque temático del mudéjar
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón de la Tierra de Pinares vallisoletana, a unos 770 metros de altitud, está Olmedo, uno de esos pueblos donde el mudéjar no es una etiqueta, sino el paisaje diario. Esta villa de algo más de 3.500 habitantes conserva uno de los conjuntos de arquitectura mudéjar más potentes de la provincia, con un skyline medieval que, visto desde la carretera de entrada, llama la atención aunque vengas con prisas. Sus murallas, torres y templos hablan de un pasado glorioso, cuando Olmedo era plaza fuerte y escenario de intrigas nobiliarias que marcaron el destino de Castilla.
Pasear por Olmedo es ir encontrando, casi sin buscarlo, vestigios de su importancia histórica. El caserío se despliega entre lienzos de muralla medieval, mientras las cigüeñas anidan en espadañas centenarias. Aquí resonaron los ecos de batallas y conjuras, y aquí también se forjó parte de la identidad de Castilla y León, en una tierra donde la meseta se encuentra con los pinares que dan nombre a la comarca.
La villa se presta a un turismo tranquilo: caminar, mirar arriba y fijarse en el ladrillo, en las torres y en los detalles mudéjares. Olmedo no es una ciudad monumental enorme, pero sí un sitio donde se entiende bien cómo era la vida en la Castilla medieval de tamaño medio, sin necesidad de grandes museos ni atascos. En un par de calles ya notas que esto no es un decorado, es un pueblo que sigue funcionando.
Qué ver en Olmedo
El Parque Temático del Mudéjar suele ser el gancho para mucha gente. Es un espacio al aire libre con reproducciones a escala de los principales monumentos mudéjares de Castilla y León, útil para hacerse una idea rápida de este estilo antes de ver los edificios reales. Conviene reservarle un rato tranquilo, no ir “a correr” en media hora: se disfruta más si te paras a leer, a hacer fotos y a ubicar mentalmente cada monumento.
El recinto amurallado medieval, con sus siete puertas y numerosos cubos, rodea parcialmente el casco histórico. Aunque no se conserva completo, los tramos existentes permiten hacerse una idea de la magnitud defensiva que tuvo Olmedo. El Arco de San Miguel y el Arco de la Villa son los más vistosos y mejor conservados; además, suelen ser los puntos donde más se nota el contraste entre el pueblo actual y el pasado medieval.
Entre los templos, la Iglesia de San Miguel es la referencia del mudéjar vallisoletano en Olmedo, con su torre de ladrillo visible desde varios puntos de la villa y desde los accesos por carretera. La Iglesia de Santa María del Castillo, de origen románico pero con reformas góticas y mudéjares, guarda en su interior un retablo interesante si te gusta pararte un rato dentro. También merece atención la Iglesia de San Andrés, con su característica torre mudéjar, más recogida pero muy representativa del estilo de la zona.
El Palacio del Caballero de Olmedo evoca la obra teatral de Lope de Vega y es un guiño directo a quienes llegan atraídos por la literatura del Siglo de Oro. Diversos casones nobiliares salpican el casco histórico, recordando el pasado aristocrático de la villa. No faltan fachadas blasonadas que ayudan a imaginar el peso que tuvo Olmedo entre los siglos XV y XVI, aunque muchas hoy sean viviendas particulares y se vean solo desde fuera.
Qué hacer
Olmedo funciona bien como base o punto de partida para rutas de senderismo por la Tierra de Pinares. Los bosques de pino resinero y piñonero rodean la villa, ofreciendo paseos llanos, sin grandes desniveles, entre el aroma característico de estas masas forestales. Existen varias rutas señalizadas que permiten adentrarse en este paisaje tan representativo de la comarca; son trayectos más de caminar y respirar que de grandes panorámicas, así que no esperes grandes cumbres ni miradores espectaculares.
La gastronomía local merece una parada sin prisas. Olmedo se encuentra en zona de asados castellanos, con lechazo y cochinillo en horno de leña preparados según la tradición. Los productos de la tierra incluyen legumbres, embutidos y, por supuesto, los vinos de la cercana Denominación de Origen Rueda, que suelen aparecer en la mayoría de las cartas de los restaurantes del entorno. Conviene reservar si vas en festivo o temporada alta.
Para quienes disfrutan con la historia, un recorrido guiado por el casco histórico ayuda a poner contexto a lo que se ve: anécdotas y leyendas vinculadas a los Reyes Católicos, la nobleza castellana y episodios medievales. La villa fue testigo de la muerte del infante Alfonso, hermano de Isabel la Católica, acontecimiento que cambió la historia castellana y que aquí se explica con más detalle que en los libros de texto.
Los alrededores invitan a enlazar la visita con otros pueblos de la Tierra de Pinares, sumarse a alguna ruta del vino de Rueda o acercarse a otros conjuntos monumentales de la provincia vallisoletana. Olmedo suele encajar bien como pieza de un fin de semana por la zona, más que como único destino para varios días seguidos.
Fiestas y tradiciones
Las Fiestas Patronales en honor a la Virgen de la Soterraña se celebran en torno al segundo domingo de septiembre [VERIFICAR] y constituyen el evento festivo más importante del año. Durante varios días, Olmedo se llena de actividades tradicionales, música y celebraciones que reúnen tanto a vecinos como a gente de los pueblos cercanos.
En Semana Santa, las procesiones recorren las calles del casco histórico con un ambiente más recogido que en las grandes ciudades, pero con el plus del escenario de murallas y templos mudéjares, que de noche ganan mucho.
A finales de agosto se celebra el Festival Mudéjar, que combina música, cultura y puesta en valor del patrimonio histórico-artístico de la localidad, aprovechando los espacios monumentales como escenarios al aire libre. Conviene consultar fechas y programación actualizada antes de ir expresamente por ello.
Cuándo visitar Olmedo
La mejor época para visitar es primavera y otoño, cuando las temperaturas son agradables para pasear por el casco histórico y caminar por los pinares sin achicharrarse ni pasar frío. Los veranos pueden ser calurosos, típicos de la meseta castellana: si vas en julio o agosto, piensa en madrugar para las visitas y dejar las horas centrales para comer y descansar. Los inviernos son fríos, con días cortos, pero el pueblo gana en calma y se agradece más el horno de leña.
Si llueve, el paseo por murallas y pinares pierde bastante, pero puedes centrarte en el Parque Temático del Mudéjar (si las condiciones lo permiten) y en iglesias, palacio y casco histórico, que se ven bien con chubasquero y calzado adecuado. No es un pueblo para grandes museos interiores, así que en días muy malos el plan se acorta.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Entrar por una de las puertas de la muralla y dar una vuelta rápida por el casco histórico.
- Asomarte a la Iglesia de San Miguel y al Arco de la Villa.
- Tomar algo en el centro para probar, al menos, algún producto local.
Si tienes el día entero
- Mañana: casco histórico con calma, murallas, iglesias principales y Palacio del Caballero de Olmedo.
- Mediodía: comida de asado castellano o menú de la zona.
- Tarde: visita al Parque Temático del Mudéjar y pequeño paseo por los pinares cercanos si el tiempo acompaña.
Lo que no te cuentan
Olmedo se ve bien en medio día. Si te organizas, en una jornada lo tienes bastante cubierto, incluido el Parque del Mudéjar. No es un sitio para montar una semana de vacaciones, sino para combinarlo con otros pueblos de la zona o con una escapada por la DO Rueda.
Las fotos de murallas y puertas pueden hacer pensar en un casco histórico grande. No lo es: el núcleo antiguo es compacto y en un rato lo has pateado. Eso tiene su parte buena: poco coche, distancias cortas y un paseo muy manejable para casi cualquiera.