Artículo completo
sobre Peguerinos
En el límite con Madrid; rodeado de pinares y embalses
Ocultar artículo Leer artículo completo
Situado a más de 1.350 metros en la vertiente sur de la sierra de Guadarrama, el turismo en Peguerinos se entiende mejor si se mira primero el territorio. El pueblo se levanta en una zona de pinares extensos y afloramientos de granito, en una posición algo apartada de los ejes habituales de la sierra. Con poco más de 280 habitantes, su trazado responde a una lógica sencilla: protegerse del frío y aprovechar el terreno disponible en una ladera donde el invierno se deja notar.
La arquitectura es sobria. Casas de piedra, muros gruesos, portones de madera y chimeneas altas forman un conjunto que no busca uniformidad ni restauraciones llamativas. Muchas viviendas siguen la pendiente natural del terreno y se agrupan en calles cortas y algo irregulares. El pinar cercano y la disponibilidad de granito explican casi todos los materiales que se ven en el casco urbano.
El municipio ha estado tradicionalmente ligado al aprovechamiento del monte: madera, pastos y pequeñas parcelas de cultivo en las zonas más accesibles. En algunas laderas todavía se distinguen antiguos bancales, hoy medio cubiertos por el pinar, que recuerdan una economía rural más intensa que la actual.
Patrimonio y miradores naturales
La iglesia parroquial ocupa el centro del núcleo urbano y está construida, como gran parte del pueblo, en granito. No es un edificio monumental, pero refleja bien la tradición constructiva de la zona. Alrededor de la plaza y las calles cercanas se conservan varias casas antiguas donde todavía se aprecian detalles prácticos: puertas grandes para guardar leña o aperos, balcones pequeños y cubiertas pensadas para soportar nieve.
A pocos kilómetros del pueblo se encuentra la Peña del Oso, una de las elevaciones más conocidas del término municipal. La roca granítica forma una silueta irregular que algunos relacionan con la figura de un oso. Más allá de la anécdota, el lugar funciona como buen mirador sobre los pinares y las laderas de la sierra cuando el día está despejado. El terreno es pedregoso y con desnivel, así que conviene ir con calzado adecuado.
En la zona conocida como Las Vueltas aún se distinguen terrazas agrícolas antiguas. Hoy el bosque ha ido ocupando buena parte de esas laderas, pero el dibujo de los bancales permite imaginar cómo se trabajaba la tierra cuando cada franja cultivable tenía valor.
Caminos y monte alrededor del pueblo
El entorno de Peguerinos se recorre sobre todo a pie. Desde el casco urbano salen pistas forestales y senderos que atraviesan pinares bastante densos, con tramos donde apenas se ve más que el tronco recto de los pinos y el suelo cubierto de agujas.
Algunas rutas se internan en la sierra abulense y conectan con zonas más altas de Guadarrama. Son recorridos largos, con desniveles considerables en ciertos tramos, por lo que conviene mirar bien la distancia antes de salir. El terreno granítico, además, puede volverse resbaladizo cuando está húmedo o cubierto de nieve.
Quien prefiera caminar sin grandes exigencias tiene varias pistas forestales que rodean el pueblo y permiten moverse entre pinares durante horas. Son caminos utilizados también para la gestión del monte y, en general, fáciles de seguir.
La fauna suele pasar desapercibida, aunque está ahí. No es raro encontrar rastros de jabalí o escuchar a los corzos al amanecer. En las zonas más abiertas se ven a menudo rapaces planeando sobre las corrientes de aire que suben desde los barrancos.
En otoño, cuando llegan las lluvias, mucha gente acude a estos pinares a buscar setas. La recolección suele estar regulada, así que lo prudente es informarse antes.
En invierno el paisaje cambia bastante. La nieve puede cubrir caminos y pistas durante días, y eso complica tanto las excursiones como el acceso por carretera. Aun así, cuando las condiciones acompañan, algunos senderos se recorren con raquetas.
Fiestas y vida local
Las fiestas patronales se celebran en verano, normalmente en agosto, cuando regresan muchos vecinos que viven fuera el resto del año. Durante esos días el pueblo recupera algo de movimiento: actos religiosos, actividades populares y reuniones familiares que se alargan hasta la noche.
Fuera de esas fechas, Peguerinos mantiene el ritmo tranquilo de un municipio pequeño de montaña. El monte sigue marcando las estaciones: otoño de setas, inviernos largos y veranos en los que el pinar ofrece sombra y algo de fresco frente al calor de las llanuras cercanas.
Algunas notas prácticas
Peguerinos está a bastante altitud y el tiempo cambia rápido, incluso en verano. Conviene llevar ropa de abrigo ligera y agua si se sale a caminar.
El pueblo se recorre en poco tiempo. Lo más interesante suele estar fuera del casco urbano: el pinar, las pistas forestales y las laderas de granito que rodean el término municipal. Aparcar no suele ser complicado en las entradas del pueblo, desde donde salen varios caminos hacia el monte.