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sobre Remondo
En la zona de pinares limítrofe con Valladolid; destaca por su producción de piñones
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En plena Tierra de Pinares segoviana, donde los pinares resinero mandan en el paisaje y el olor a resina aparece en cuanto sales del coche, se encuentra Remondo. Este pequeño núcleo rural de poco más de 300 habitantes mantiene la esencia de los pueblos castellanos que han ido tirando, sin grandes fuegos artificiales, a base de campo y vida tranquila. A unos 755 metros de altitud, Remondo es un sitio pausado de la España interior, donde el silencio de los pinares y el ritmo del día a día invitan a bajar una marcha.
La arquitectura popular castellana se ve en sus calles tranquilas, con construcciones tradicionales de piedra, adobe y ladrillo conviviendo con casas más recientes. Aquí no hay grandes monumentos ni multitudes de turistas, y esa es parte de la gracia: pasear despacio, ver cómo se vive y asumir que es un pueblo pequeño, con lo que eso implica. Remondo es territorio de caminos entre pinares, de cielos estrellados por la poca contaminación lumínica y de esa gastronomía casera que sabe a lo de siempre.
Ubicado en una de las comarcas más singulares de Segovia, este municipio forma parte de un paisaje forestal muy característico en Castilla y León, donde durante siglos la economía giró en torno a la extracción de resina. Hoy, esos mismos bosques son el principal atractivo para quienes buscan naturaleza, aire puro y tranquilidad, más que una agenda de visitas llena.
¿Qué ver en Remondo?
El patrimonio de Remondo es modesto pero representativo de la arquitectura religiosa rural castellana. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su torre, punto de referencia visible desde varios puntos del municipio. Como en tantos pueblos de la zona, el templo ha sido testigo de la historia local durante siglos y mantiene ese carácter sobrio de las construcciones castellanas, sin grandes alardes.
Pasear por sus calles permite descubrir la arquitectura popular aún presente, con casas de piedra, portones de madera maciza y pequeñas plazas donde se sigue haciendo vida diaria. Los corrales, pajares y construcciones auxiliares dejan ver cómo era la vida agrícola tradicional en esta zona de Castilla, aunque muchos de estos espacios hoy estén en desuso o adaptados a otras funciones.
Pero el verdadero punto fuerte de Remondo es su entorno natural. Los pinares de la Tierra de Pinares se extienden por el territorio municipal, ofreciendo un paisaje verde y aromático que cambia con las estaciones. Estos bosques, antaño explotados para la obtención de resina, son hoy un espacio tranquilo para caminar o pedalear sin complicarse la vida. Las viejas marcas de las acanaladuras en algunos pinos recuerdan el oficio ancestral de los resineros y ayudan a entender de qué ha vivido aquí la gente durante generaciones.
Qué hacer
La principal actividad en Remondo pasa por disfrutar de la naturaleza y el senderismo. Los caminos rurales que parten del pueblo se adentran en los pinares, permitiendo rutas a pie o en bicicleta de diferente longitud. El paisaje llano característico de la Tierra de Pinares facilita los paseos sin grandes desniveles, aptos para quien no busca grandes retos deportivos, sino andar un rato entre árboles y volver al pueblo.
La observación de aves es otra actividad interesante en la zona. Los pinares albergan diversas especies que encuentran en este ecosistema su hábitat. El silencio del entorno ayuda a localizar canto y movimiento, especialmente al amanecer o al atardecer. No esperes espectáculos de fauna salvaje, pero sí una compañía discreta de pajarillos y, con suerte, alguna rapaz.
En cuanto a la gastronomía, Remondo forma parte de una comarca donde los asados tienen peso. El lechazo y el cordero asado, cocinados en horno de leña según la tradición castellana, son frecuentes en celebraciones y fines de semana. Los productos de la tierra, como las legumbres y los embutidos caseros, completan una cocina sencilla pero honesta. En las épocas de recolección, los níscalos y otras setas de pinar son un pequeño tesoro si conoces la zona o vas con alguien que la conozca.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Remondo sigue la línea de los pueblos castellanos. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, momento en que los hijos del pueblo que viven fuera regresan para reencontrarse con sus raíces. Estos días festivos suelen incluir actos religiosos, comidas populares y actividades lúdicas que reúnen a toda la comunidad. No es un macrofestival: es vida de pueblo, con lo bueno y lo limitado que eso tiene.
Como en toda Castilla, la Semana Santa se vive con recogimiento, con celebraciones religiosas que marcan el calendario litúrgico. En invierno, las fiestas navideñas recuperan las tradiciones populares, desde la celebración de la Nochebuena hasta los cantos de la ronda, en un ambiente muy doméstico.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, situada a unos 40 kilómetros [VERIFICAR], se accede a Remondo por carreteras provinciales que atraviesan la Tierra de Pinares. El trayecto permite ver bien el paisaje forestal característico de la comarca. Desde Valladolid, la distancia es similar, con buenas comunicaciones por carretera. Es un pueblo pensado para llegar en coche; el transporte público es limitado [VERIFICAR].
Cuándo visitar Remondo
La primavera y el otoño son especialmente cómodos, cuando las temperaturas son suaves y los pinares se disfrutan más, tanto por luz como por olor. El verano, aunque más caluroso, tiene la ventaja de coincidir con las fiestas y algo más de movimiento en la calle. En invierno, el ambiente es más silencioso y recogido, y los días son cortos: buen momento si lo que quieres es caminar un rato y leer o descansar después, sin más.
Si llueve, el pinar se agradece por el olor a tierra y resina, pero los caminos pueden embarrarse en algunos tramos. Mejor llevar calzado que no te importe manchar.
Lo que no te cuentan
Remondo es pequeño y se ve rápido. En una mañana o una tarde te haces al pueblo y a sus alrededores más cercanos. Si buscas un pueblo monumental, te equivocas de sitio. Funciona mejor como parada tranquila en una ruta por la Tierra de Pinares que como destino para pasar varios días seguidos sin moverte.
No hay una lista infinita de cosas que hacer: aquí el plan es sencillo, caminar, charlar, comer bien y descansar. Si llegas con esa idea, no habrá decepción.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el casco urbano, vuelta por la zona de la iglesia y salida por alguno de los caminos que se adentran en el pinar, aunque sea un tramo corto de ida y vuelta. Tiempo suficiente para llevarte la imagen real del pueblo.
Si tienes el día entero
Mañana de ruta a pie o en bici por los pinares, vuelta al pueblo a mediodía y tarde tranquila, paseando de nuevo por el casco y observando cómo se mueve la vida diaria. Lo normal es combinarlo con la visita a otros pueblos de la comarca para completar la jornada.
Consejos
Remondo es un destino para desconectar, sin prisas ni grandes expectativas. Lleva agua si sales a caminar, sobre todo en verano, y algo de abrigo en invierno: el pinar corta el viento, pero el frío de Castilla se nota. Mejor informarse antes de los servicios abiertos (bares, tienda, etc.) según el día de la semana y la época del año, para no llevarte sorpresas al llegar.