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sobre Remondo
En la zona de pinares limítrofe con Valladolid; destaca por su producción de piñones
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Remondo es un pueblo pequeño de la Tierra de Pinares. Se llega por carreteras comarcales entre pinares y campos de cultivo. No suele haber problema para aparcar: deja el coche en cualquiera de las calles anchas de la entrada y muévete andando. El casco es corto y se ve rápido.
Aquí no hay monumentos grandes ni un centro histórico especialmente cuidado. Es un pueblo agrícola que sigue funcionando como tal.
Qué hay en el pueblo
El edificio más visible es la iglesia parroquial. Es de fábrica sencilla, con torre sobria y aspecto de templo rural castellano. Cumple su papel y poco más; no esperes un interior especialmente trabajado ni visitas organizadas.
Alrededor quedan varias casas tradicionales, algunas con portones grandes y corrales interiores. Son construcciones pensadas para guardar aperos, animales y grano. Muchas siguen en uso o se han reformado sin demasiada estética.
Las calles son tranquilas y bastante rectas. En diez o quince minutos habrás recorrido lo esencial.
Los pinares de alrededor
Lo más interesante está fuera del casco. Remondo forma parte de la Tierra de Pinares, una franja amplia de pino resinero que cubre buena parte de esta zona de Valladolid y Segovia.
Hay caminos de arena que salen del pueblo y se meten en el monte. Se pueden recorrer andando o en bicicleta sin demasiada dificultad. El terreno es llano y los pinares son bastante abiertos.
Si te fijas en los troncos verás las marcas de resinación. Durante décadas mucha gente del pueblo trabajó sacando resina de estos árboles. Aún quedan pinos con las cicatrices de ese oficio.
No es un paisaje espectacular, pero sí muy representativo de la comarca.
Setas, campo y ritmo tranquilo
En otoño es habitual ver gente buscando níscalos por los pinares cercanos. Conviene saber lo que se recoge; aquí nadie suele dar demasiadas pistas sobre los mejores sitios.
El resto del año el entorno se usa sobre todo para pasear, salir en bici o trabajar el monte. No hay rutas señalizadas llamativas ni miradores preparados.
Fiestas y vida del pueblo
Las fiestas patronales suelen celebrarse en verano, cuando vuelve gente que vive fuera. Hay procesiones, verbenas y comidas populares. Es el momento en que el pueblo tiene más movimiento.
El resto del año el ritmo es el normal de un municipio pequeño: poco tráfico, vecinos que se conocen y bastante silencio.
Cómo organizar la visita
Remondo no da para una excursión larga. Puedes parar un rato, dar una vuelta por el pueblo y luego salir a caminar por los pinares.
Consejo claro: combínalo con otros pueblos de la Tierra de Pinares o con alguna ruta por el monte. Ven sin prisa y sin esperar grandes monumentos. Aquí lo que hay es campo y vida rural.