Vista aérea de San Bartolomé de Pinares
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

San Bartolomé de Pinares

Pueblo de montaña rodeado de pinares; famoso por las fiestas de San Antón (luminarias)

479 habitantes · INE 2025
1039m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Bartolomé Fiesta de las Luminarias (caballos y fuego)

Mejor época

verano

Fiestas de San Antón (enero) enero

Qué ver y hacer
en San Bartolomé de Pinares

Patrimonio

  • Iglesia de San Bartolomé
  • Pinares
  • Bodegas

Actividades

  • Fiesta de las Luminarias (caballos y fuego)
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha enero

Fiestas de San Antón (enero), Fiestas de San Bartolomé (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de San Bartolomé de Pinares.

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sobre San Bartolomé de Pinares

Pueblo de montaña rodeado de pinares; famoso por las fiestas de San Antón (luminarias)

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En el corazón de la comarca de Tierra de Pinares, a más de mil metros de altitud, San Bartolomé de Pinares es uno de esos pueblos castellanos que se siguen viviendo más que visitando. Con apenas quinientos habitantes, este pequeño municipio abulense se ha hecho un nombre gracias a una de las fiestas más conocidas del calendario invernal, pero tiene más vida que ese día de enero: pinares de los de verdad, arquitectura popular bien conservada y la serenidad de los pueblos de sierra donde todavía se oye el silencio… y los perros ladrando a cualquier coche que no reconocen.

Situado en la vertiente meridional de la sierra de Ávila, el municipio forma parte de ese paisaje característico de pinar castellano que da nombre a su comarca. Aquí, el tiempo va más despacio, marcado por el viento entre las copas de los pinos y el cambio de estación que se nota en el monte y en los ritmos del pueblo. La vida rural tradicional se mantiene en sus calles empedradas, en las fachadas de piedra y mampostería y en los corrales que todavía albergan ganado, aunque mucho menos que hace unas décadas.

Más que un “destino turístico” al uso, el pueblo funciona como base tranquila para patear monte, comer caliente y desconectar del ruido. Si buscas tiendas, bares por todas partes y planes urbanos, te vas a aburrir; si lo que quieres es silencio y caminar, encaja bastante mejor.

¿Qué ver en San Bartolomé de Pinares?

El patrimonio monumental de San Bartolomé de Pinares se concentra principalmente en su iglesia parroquial de San Bartolomé Apóstol, que preside la plaza. De origen medieval, aunque reformada en siglos posteriores, la iglesia conserva elementos de arquitectura popular castellana que merece la pena mirar con calma: piedra, sencillez y la sensación de edificio vivido. Su torre campanario se distingue desde varios puntos del pueblo y sirve de referencia para orientarse (y para saber la hora sin mirar el móvil).

Pasear por el casco urbano es la mejor manera de entender el lugar. Casas de dos plantas construidas en mampostería y granito, balconadas de madera y corredores pensados para aguantar el frío del invierno. Algunas casonas antiguas mantienen elementos originales como portalones y escudos nobiliarios que recuerdan épocas de más movimiento económico. No hay un “casco viejo” monumental al estilo de una ciudad histórica; aquí el interés está en el conjunto y en fijarse en los detalles.

Pero si algo manda en el paisaje de San Bartolomé son los pinares. El término municipal está salpicado de extensas masas forestales de pino resinero y piñonero que forman un mosaico entre prados, cercas de piedra y pequeños valles. Estos montes, tradicionalmente aprovechados para la extracción de resina y piñones, son hoy el gran recurso para salir a caminar sin complicarse la vida. No esperes senderos hiper señalizados tipo parque natural, es más bien red de caminos tradicionales.

Los antiguos pozos de nieve, aunque en estado de abandono, son testigos de una actividad que durante siglos fue importante: la recogida y comercialización de hielo. Localizarlos en el monte tiene su punto de “búsqueda del tesoro”, pero conviene preguntar antes a la gente del pueblo para no andar dando vueltas a lo tonto ni acabar cruzando fincas privadas.

Qué hacer

San Bartolomé de Pinares es buen terreno para el senderismo y las rutas a pie. Los caminos que atraviesan los pinares permiten diseñar recorridos de diferente dificultad, desde paseos cortos cerca del casco urbano hasta caminatas más largas hacia las zonas altas de la sierra. No hay grandes cumbres, pero sí cuestas constantes, así que mejor llevar calzado cómodo y algo de agua incluso en días frescos. En verano, la sombra del pinar se agradece; en invierno, el aire corta más de lo que parece.

Para los aficionados a la micología, el otoño convierte estos pinares en un lugar muy frecuentado por buscadores de setas. Níscalos, boletus y otras especies aparecen tras las primeras lluvias. La escena típica: coches aparcados a los lados de los caminos, cestas y gente agachada entre los pinos. Es importante respetar las regulaciones locales, no arrasar el monte y, si no se conoce bien, no jugársela con especies dudosas. Y, ya que estás, recoger también la basura propia, que el pinar no es un vertedero.

La gastronomía local se apoya en productos de la zona: carne de ternera avileña, legumbres, patatas y, cuando toca, piñones de los pinares cercanos. Guisos, asados y platos de cuchara que sientan especialmente bien en invierno o después de una caminata. Aquí no se viene a comer ligero, se viene a comer caliente y sin prisas.

Los aficionados a la fotografía de naturaleza tienen juego en cualquier época: nieve en invierno, brotes y verdes intensos en primavera, cielos limpios de verano y ocres de otoño. No hace falta irse muy lejos del casco urbano para encontrar buenas vistas; a poco que te alejes, el pueblo se ve encajado entre pinares y lomas, con ese aire de “mancha de piedra” metida en el monte.

Fiestas y tradiciones

San Bartolomé de Pinares se hace conocido fuera sobre todo por las Luminarias de San Antón, que se celebran a mediados de enero, la víspera del día de San Antonio Abad. Esta tradición, de raíz purificadora, consiste en el salto de caballos y jinetes sobre hogueras encendidas en las calles del pueblo. El ambiente es intenso: humo, campanas, frío cortante y mucha gente. La fiesta ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional y atrae cada año a miles de visitantes, lo que tiene su cara y su cruz: es muy llamativa de ver, pero también agobiante y con dificultades para aparcar o moverse. Si vas ese día, asume que no vas a “ver el pueblo” con calma, vas a vivir la fiesta y punto.

Las fiestas patronales en honor a San Bartolomé, en agosto, tienen un carácter más de reencuentro: actividades tradicionales, música por la noche y celebraciones religiosas que congregan tanto a los vecinos como a quienes vuelven al pueblo en verano. El ambiente es mucho más relajado que en enero, más de cuadrillas y familia que de visitantes curiosos.

Lo que no te cuentan

San Bartolomé de Pinares es pequeño y se recorre rápido. El casco urbano se ve en un rato; lo que realmente alarga la visita son los paseos por el monte y el ritmo lento. No esperes museos ni una lista interminable de monumentos. Es fácil que, si no te gusta caminar o simplemente no te apetece el campo, la visita se te quede corta.

Si llegas solo con la imagen de las Luminarias en la cabeza y vas un fin de semana cualquiera de invierno, te encontrarás un pueblo tranquilo, casi en silencio. Para algunos eso es precisamente lo que buscan, para otros puede saber a poco. Conviene ajustar expectativas: es más un sitio al que venir a caminar, respirar y leer junto a una chimenea que un lugar con mucha animación.

En cuanto al acceso, la carretera desde Ávila es cómoda, pero en días de nieve o heladas es mejor consultar el estado de la vía y no apurar horarios, sobre todo si no estás acostumbrado a conducir en condiciones invernales. Y cuidado con confiarse a la salida de las curvas: las sombras del pinar guardan placas de hielo más tiempo del que imaginas.

Cuándo visitar San Bartolomé de Pinares

  • Invierno: frío de verdad, heladas frecuentes y posibilidad de nieve. Ambiente especial en torno a las Luminarias, pero también masificación, problemas de aparcamiento y precios más altos en alojamientos de la zona. El resto de fines de semana invernales el pueblo está mucho más tranquilo, casi todo el plan pasa por caminar y recogerse pronto.
  • Primavera: buena época para senderismo, con el monte verde y temperaturas suaves. Eso sí, puede haber días ventosos y cambios bruscos de tiempo; venir con capas y chubasquero no es exagerar.
  • Verano: temperaturas agradables para ser Castilla y noches frescas. Más vida en el pueblo por la gente que vuelve de fuera, pero sin agobios. Es la época más sencilla para venir con niños, por luz y climatología.
  • Otoño: probablemente el mejor momento para combinar paseo y setas. Colores bonitos en el pinar y menos gente que en enero o agosto. Suele haber más coches en el monte los fines de semana de setas, pero nada comparable a la multitud de las fiestas.

Si llueve, la opción realista es limitarse a un paseo corto por el casco urbano, algún tramo de pista ancha y refugiarse en un bar o en el alojamiento; los senderos de tierra pueden embarrarse bastante y las zonas de pinar se vuelven resbaladizas.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Vuelta tranquila por el casco urbano, empezando en la plaza de la iglesia, subiendo por las calles más altas para tener vistas sobre el pueblo y terminando en los alrededores, donde empiezan los pinares. Es más un paseo de observar fachadas, corrales y ritmo diario que de grandes monumentos.

Si tienes el día entero
Mañana de ruta por los pinares (pregunta en el pueblo por algún camino circular sencillo) con parada para comer caliente y siesta corta. Tarde de paseo más suave por el casco, visita a la iglesia, algún desvío hacia las eras o zonas altas para ver el atardecer sobre el pinar. Jornada de bota cómoda y poco reloj.

Si vas con niños
Lo que mejor funciona son paseos cortos por pistas anchas entre pinos, sin grandes desniveles, buscando piñas, rastros de fauna y, en otoño, alguna seta (sin tocar lo que no se conozca). En el casco urbano, las cuestas existen pero no son exageradas; eso sí, la mayoría de las calles son estrechas, así que ojo con los coches y con los trineos improvisados si hay nieve.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra de Pinares
Código INE
05201
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren cercano
SaludHospital a 17 km
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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