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sobre San Martín y Mudrián
Formado por dos núcleos; destaca por su actividad agrícola y entorno de pinar
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San Martín y Mudrián, en la comarca segoviana de Tierra de Pinares, forman un pequeño municipio rodeado de pinar continuo. A unos cincuenta kilómetros de Segovia capital, el paisaje cambia con claridad: desaparecen las campiñas abiertas y empiezan las masas de pino que durante siglos sostuvieron buena parte de la economía local. Con algo más de doscientos habitantes, el lugar sigue teniendo la escala de los pueblos vinculados al monte y al trabajo agrícola.
El caserío es bajo y disperso. Se ven todavía muros de adobe combinados con piedra en zócalos y corrales, además de antiguas dependencias agrícolas que recuerdan hasta qué punto la casa y el trabajo estaban ligados. No es raro encontrar pajares, portones grandes para carros o patios cerrados donde antes se guardaba el ganado.
Las iglesias del municipio
Cada núcleo mantiene su iglesia parroquial en el centro del pueblo. Son edificios sobrios, levantados en mampostería y rematados por espadañas sencillas, muy en la línea de la arquitectura rural de esta parte de Segovia.
La iglesia de San Martín parece tener origen en el siglo XVI, aunque con reformas posteriores. Mudrián conserva también su templo parroquial con modificaciones que, por lo que suele indicarse, se realizaron ya en época moderna. No son iglesias monumentales, pero ayudan a entender cómo se organizaban estos pueblos: la plaza, el concejo y la parroquia compartiendo el mismo espacio.
El pinar y la tradición resinera
El rasgo más claro del entorno es el pinar. Predominan los pinos resineros y piñoneros, dos especies que han marcado la economía de Tierra de Pinares durante generaciones. Aún es fácil encontrar en los troncos las cicatrices de la resinación, esas incisiones verticales por donde se recogía la miera.
La resina dio trabajo a muchos vecinos hasta bien entrado el siglo XX. Hoy la actividad existe de forma más limitada, pero la memoria del oficio sigue presente en el paisaje y en el vocabulario local. Entre los pinares hay pistas forestales y caminos de uso agrícola que permiten recorrer la zona andando o en bicicleta sin grandes desniveles.
En otoño, cuando llegan las lluvias, mucha gente se acerca al pinar a buscar setas, sobre todo níscalos. Es una práctica muy extendida en la comarca, aunque cada año depende mucho del tiempo y de las normas que regulan la recolección.
Fiestas y vida vecinal
Las fiestas patronales suelen concentrarse en verano, cuando vuelven quienes viven fuera y el pueblo recupera algo de movimiento. Durante esos días hay verbenas, comidas populares y actividades organizadas por los propios vecinos.
El calendario religioso mantiene también la festividad de San Martín, el 11 de noviembre, más recogida y ligada a la parroquia. Como en muchos pueblos pequeños, las celebraciones funcionan sobre todo como punto de encuentro para la gente del lugar.
Cómo llegar y qué esperar
San Martín y Mudrián se alcanza desde Segovia en coche por carreteras comarcales que atraviesan la franja de pinares que se extiende hacia la zona de Cuéllar. El trayecto ronda los tres cuartos de hora, dependiendo de la ruta elegida.
No es un destino con infraestructuras turísticas pensadas para grandes visitas. Lo más sensato es llegar con la idea de dar un paseo tranquilo por el pueblo y, sobre todo, salir después al pinar. Ahí es donde realmente se entiende el municipio: en los caminos de arena, entre pinos altos y claros donde todavía se percibe el antiguo trabajo de la resina.