Artículo completo
sobre San Miguel de Bernuy
Junto al embalse de las Vencías; ideal para deportes náuticos y naturaleza
Ocultar artículo Leer artículo completo
En plena Tierra de Pinares segoviana, donde el horizonte es casi todo pino resinero y cereal, está San Miguel de Bernuy. Un pueblo pequeño, de los que se acaban rápido, pero donde aún se escucha el silencio y se nota que la vida va a otro ritmo. Aquí no hay museos ni grandes monumentos, pero sí un trozo bastante genuino de la Castilla rural actual, con lo bueno y lo menos bonito.
San Miguel de Bernuy encaja en ese turismo de interior que busca desconectar del bullicio urbano sin florituras. Sus calles tranquilas, su arquitectura tradicional de piedra y adobe y su entorno natural salpicado de pinares lo convierten en una opción razonable para quien quiere pasear despacio, oír el monte y poco más.
El municipio forma parte de esa red de pequeñas localidades que conforman la identidad de la Tierra de Pinares, una comarca donde la tradición resinera ha marcado durante siglos el carácter de sus gentes y su paisaje. Aquí el viajero puede hacerse una idea de lo que ha sido la llamada “Castilla profunda”, lejos de las rutas turísticas masificadas… y también lejos de muchos servicios.
¿Qué ver en San Miguel de Bernuy?
El principal atractivo de San Miguel de Bernuy está en su escala: es manejable, tranquilo y sin grandes sobresaltos. Su iglesia parroquial, dedicada a San Miguel Arcángel, es el edificio más reconocible. Es un templo sencillo, típico de las iglesias rurales segovianas, con su espadaña de piedra y un interior modesto donde se conservan algunos retablos que pueden interesar a quien disfrute del arte sacro rural.
Pasear por sus calles es un ejercicio de observación, más que de “visitas”. Las casas tradicionales de piedra y mampostería, con sus portones de madera y corrales, van apareciendo mezcladas con construcciones más recientes y alguna vivienda reformada. La arquitectura popular castellana aquí es austera, sin grandes alardes, muy ligada al campo y a la ganadería.
El entorno natural es, probablemente, lo más agradecido del pueblo. Los pinares que rodean el municipio forman parte del extenso bosque de la Tierra de Pinares, uno de los espacios forestales más importantes de la provincia. Estos montes, tradicionalmente explotados para la resina, son hoy buen terreno para andar sin agobios. Es habitual ver o escuchar rapaces, y no es raro cruzarse con corzos a primera hora o al atardecer, además de la fauna típica del monte mediterráneo de interior.
Qué hacer
San Miguel de Bernuy funciona bien como base tranquila o como parada dentro de una ruta por la zona. Desde el pueblo salen caminos forestales y vías pecuarias que permiten enlazar con otros núcleos de la Tierra de Pinares. Son pistas anchas, de esas en las que puedes caminar o pedalear sin preocuparte por el tráfico, pero ojo con el sol y las distancias: los pinares se parecen mucho entre sí y es fácil infraestimar los kilómetros.
Para quienes practican cicloturismo de montaña o gravel, los alrededores dan juego: terreno llano o con poca cuesta, firme generalmente bueno y muchas posibilidades de enlazar caminos. No es un lugar de grandes cumbres ni desniveles, más bien de kilometraje y rectas entre pinares.
En otoño, los montes de la zona se llenan de buscadores de setas. Los pinares pueden dar níscalos y otras especies, pero conviene saber bien lo que se hace o ir con alguien que controle. La recolección responsable está muy interiorizada en la comarca, y no está de más recordar que no todo lo que sale del suelo se come.
La gastronomía local se apoya en los clásicos de la zona: cordero y cochinillo asados en los pueblos grandes cercanos, embutidos, legumbres y una repostería sencilla, muchas veces ligada a fiestas y celebraciones. El pan de horno tradicional y la bollería casera son parte de la identidad comarcal, aunque es posible que en el propio San Miguel tengas que desplazarte a otra localidad para encontrar más variedad de bares y asadores.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Miguel Arcángel se celebran a finales de septiembre, coincidiendo con la festividad del santo. Es cuando el pueblo cambia de ritmo: vuelven muchos vecinos que viven fuera y las calles, normalmente tranquilas, se llenan de gente, verbenas, actos religiosos y comidas compartidas.
En la comarca siguen presentes, aunque algo diluidas, las romerías y celebraciones ligadas al calendario agrícola y ganadero. La cultura resinera forma parte del trasfondo de estos pueblos: no siempre se ve a simple vista, pero está en la memoria de la gente mayor, en las historias y en la forma de entender el monte.
Información práctica
Cómo llegar:
San Miguel de Bernuy está a cierta distancia de Segovia capital. El acceso suele hacerse por la SG-342 en dirección a Coca y después por carreteras locales. El trayecto en coche ronda la hora, según punto de salida, tráfico y estado de la vía. No hay transporte público regular, así que, a efectos prácticos, necesitas coche o combinar varios servicios de autobús de la zona [VERIFICAR].
Consejos prácticos:
San Miguel de Bernuy encaja bien como complemento a una ruta por otros pueblos de la Tierra de Pinares, como Coca o Cuéllar, que concentran más patrimonio. Aquí, lo importante es ajustar expectativas: es un pueblo pequeño, para pasearlo con calma y usarlo como punto de partida a los pinares, no para pasar varios días sin salir.
Lleva calzado cómodo, agua (los caminos entre pinares son largos y sin sombras continuas) y, si te gusta la observación de aves, prismáticos. Comprueba horarios de bares y tiendas en la zona, porque fuera de fines de semana y verano la oferta puede ser muy limitada.
Lo que no te cuentan
San Miguel de Bernuy se ve rápido. En una mañana, con paseo tranquilo y parada a hacer fotos, lo tienes hecho. El valor está más en el conjunto comarca + monte que en el casco urbano aislado.
Las fotos que se ven en redes o folletos muchas veces se centran en el pinar y los cielos limpios. Eso es real, pero no esperes un casco histórico monumental ni una lista larga de visitas. Es un pueblo para respirar aire de pinar, hablar un rato con quien te cruces y luego seguir ruta.
Cuándo visitar San Miguel de Bernuy
La primavera y el otoño encajan mejor con el tipo de lugar que es San Miguel de Bernuy: ganas en temperatura y en colores del campo. En primavera el cereal está verde y el monte huele más a resina; en otoño, con algo de suerte, aparecen las setas y las caminatas se hacen más llevaderas.
El verano puede ser duro si te da por andar en las horas centrales: mucho sol, poca sombra continua y calor seco. Si vas en esa época, madruga o deja las rutas largas para última hora de la tarde. En invierno el frío aprieta y las heladas son habituales; el pueblo queda más recogido y los paseos son agradables si vas bien abrigado, pero los días son cortos y la vida en la calle baja bastante.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Vuelta completa al pueblo, sin prisas.
- Visita exterior (y, si está abierta, interior) de la iglesia de San Miguel Arcángel.
- Salida corta por alguno de los caminos que arrancan del casco, solo para asomarte al pinar y hacerte una idea del entorno.
Si tienes el día entero
- Paseo por el pueblo a primera hora.
- Ruta a pie o en bici por pistas forestales, enlazando con otros núcleos cercanos si controlas el terreno o llevas buen mapa/GPS.
- Parada larga en el pinar, sin hacer nada especial: comer un bocadillo, escuchar el monte y volver con luz de sobra, sin apurar el atardecer.
Errores típicos al visitar San Miguel de Bernuy
- Esperar más “turismo” del que hay: no hay casco histórico monumental ni una lista larga de visitas. Es un pueblo pequeño y muy tranquilo.
- Subestimar las distancias en el pinar: muchas pistas son rectas, parecen fáciles y luego se hacen largas. Lleva agua, gorra y mira bien el recorrido antes.
- Contar con servicios que no existen: no des por hecho que vas a encontrar siempre bares abiertos, cajeros o tiendas. Mejor llegar con el depósito de gasolina y las compras hechas en algún pueblo mayor.