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sobre Sanchonuño
Importante centro hortícola e industrial en pinares; pueblo dinámico
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En el corazón de la Tierra de Pinares segoviana, donde los campos de cereales dorados se alternan con extensos bosques de pino resinero, se encuentra Sanchonuño, un pueblo castellano de unos 1.000 habitantes que conserva bastante bien la esencia de los municipios cerealistas de la meseta. A 804 metros de altitud, este enclave rural permite asomarse a una Segovia menos conocida, alejada de los circuitos turísticos masificados, donde el ritmo pausado y la vida diaria mandan más que las fotos para redes sociales.
El municipio se extiende sobre un paisaje muy reconocible en la comarca, donde la arquitectura tradicional de adobe y ladrillo se mezcla con naves agrícolas y casas más modernas. Sus calles tranquilas invitan a pasear sin prisas, observando los detalles de las construcciones populares y asumiendo que aquí el tiempo va de otra manera, sobre todo entre semana. Sanchonuño es de esos pueblos que no salen en las portadas, pero que cuentan bastante bien cómo se vive en la Castilla llana, con más tractor que turista.
La ubicación del pueblo, rodeado de pinares que dan nombre a la comarca, lo convierte en un buen punto de partida para explorar esta zona de transición entre la sierra y la llanura, donde los recursos naturales (resina, madera, cereal) han marcado durante siglos la vida de sus habitantes.
Qué ver en Sanchonuño
El patrimonio monumental de Sanchonuño refleja la sobriedad característica de los pueblos castellanos, con su iglesia parroquial como principal referente arquitectónico. El templo, dedicado a la Asunción de Nuestra Señora, preside la localidad con su torre que se divisa desde varios puntos del municipio. Su arquitectura combina elementos de diferentes épocas, testimonio de las sucesivas reformas que ha experimentado a lo largo de los siglos.
Recorrer el casco urbano permite descubrir ejemplos de arquitectura popular castellana, con viviendas de adobe y ladrillo, portones de madera y estructuras tradicionales que han sobrevivido como han podido a la modernización. Las eras en las afueras del pueblo recuerdan la importancia histórica de la agricultura cerealista en la zona; muchas ya no se usan como antes, pero siguen marcando el paisaje y aún sirven de referencia para orientarse.
El entorno natural es, probablemente, lo más interesante si te gusta caminar o montar en bici. Los pinares que rodean el municipio forman parte del extenso bosque de pino resinero que caracteriza toda la comarca de Tierra de Pinares. Estos bosques, antaño explotados sobre todo para la extracción de resina, hoy permiten paseos y rutas tranquilos, sin grandes desniveles, entre arena, pinos y olor a resina. El paisaje combina zonas de monte bajo con amplias extensiones de cultivo que cambian de aspecto según la época del año: del verde intenso de la primavera al dorado del verano y los tonos más apagados del invierno.
Qué hacer
Sanchonuño encaja bien para quien busca desconectar del ajetreo urbano y pasar unas horas en un entorno rural sin pretensiones. Las rutas de senderismo por los caminos agrícolas y los senderos forestales permiten descubrir el paisaje típico de la meseta castellana. No esperes grandes montañas ni miradores espectaculares: aquí la gracia está en las rectas interminables entre campos y pinares, y en el silencio, roto como mucho por algún coche, una cosechadora o un rebaño.
La observación de aves es otra actividad interesante en la zona, donde especies características de los ecosistemas forestales y agrícolas encuentran su hábitat. Conviene llevar prismáticos y algo de paciencia: no es un parque tematizado, hay días más activos y otros más tranquilos.
Los aficionados a la micología encontrarán en otoño una buena época para recorrer los pinares en busca de níscalos y otras especies de setas. Como siempre, hay que respetar la normativa, no arrasar el monte y recoger solo lo que se conoce bien.
La gastronomía local se basa en los productos tradicionales de Castilla: el lechazo asado, las sopas castellanas, las legumbres de la tierra y los embutidos artesanales. Los asados preparados en horno de leña siguen siendo la referencia en celebraciones y fines de semana. La repostería también tiene su lugar, con dulces tradicionales que siguen pasando de una generación a otra, muchas veces más en las casas que en los escaparates, así que no todo lo que se come aquí se ve en vitrinas.
Para los amantes del cicloturismo, las carreteras secundarias y caminos rurales que conectan Sanchonuño con los pueblos vecinos permiten rutas sin grandes cuestas, aptas para ir a ritmo tranquilo entre campos y pinares. Eso sí, en verano el sol pega fuerte y hay pocos lugares con sombra fuera del pinar, así que conviene madrugar o aprovechar las primeras horas de la tarde y llevar agua de sobra.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Sanchonuño mantiene vivas las tradiciones castellanas. Las fiestas patronales se celebran en torno al 15 de agosto, en honor a la Asunción de la Virgen, con actos religiosos, verbenas populares y celebraciones que reúnen a vecinos y a quienes vuelven al pueblo en verano. Es el momento del año en que hay más ambiente en las calles y la plaza recupera vida hasta altas horas.
Durante el invierno, las celebraciones relacionadas con el ciclo agrícola y las festividades religiosas tradicionales marcan el ritmo del pueblo, manteniendo costumbres que se remontan siglos atrás. Son fiestas más de puertas adentro, menos vistosas para quien viene de fuera, pero que siguen siendo importantes para el día a día de la gente del pueblo.
Información práctica
Sanchonuño se encuentra a unos 50 kilómetros al noroeste de Segovia capital. Para llegar desde la ciudad, se toma la carretera CL-601 en dirección a Cuéllar, desviándose posteriormente por carreteras provinciales bien señalizadas. El acceso es sencillo y las carreteras atraviesan paisajes muy representativos de la comarca: cereal, pinares y alguna que otra recta interminable.
Desde Valladolid, situada a aproximadamente 60 kilómetros, se puede acceder por Cuéllar, lo que convierte a Sanchonuño en un destino relativamente accesible desde las dos capitales provinciales más cercanas. El transporte público en la zona es limitado, así que, si quieres moverte con libertad por los alrededores, el coche propio o de alquiler es casi imprescindible.
Cuándo visitar Sanchonuño
La mejor época para visitar el municipio depende de lo que busques, pero conviene tener en cuenta el clima castellano:
- Primavera: campos verdes, temperaturas agradables y días más largos. Es cuando el paisaje luce más y apetece alargar los paseos por los pinares.
- Verano: caluroso, con muchas horas de sol y pocas sombras fuera del pinar. A cambio, es cuando se celebran las fiestas y cuando el pueblo tiene más vida en la calle.
- Otoño: colores ocres en el pinar y temporada de setas si ha habido lluvias suficientes. Días frescos, buenos para caminar sin achicharrarse.
- Invierno: frío, nieblas algunos días y ambiente muy tranquilo. Si vienes entonces, asume que la visita será más de paseo corto y coche que de largas caminatas.
Lo que no te cuentan
- Sanchonuño se ve rápido. El casco urbano se recorre en poco rato; el interés de alargar la visita está en salir a los pinares o encadenar con otros pueblos de la Tierra de Pinares.
- No esperes un casco histórico monumental ni una lista interminable de puntos de interés: es un pueblo agrícola actual, con sus naves, sus casas nuevas y algunos restos de arquitectura tradicional que hay que ir buscando.
- Los paisajes son abiertos y muy expuestos. En días de calor o de viento, el paseo puede hacerse largo si no eliges bien la hora y la ruta, así que conviene planificar un mínimo antes de lanzarse a andar “por cualquier camino”.