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sobre Vallelado
Famoso por el cultivo de ajos; situado en la vega del Cega
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En plena Tierra de Pinares segoviana, Vallelado se levanta a unos 775 metros de altitud como uno de esos pueblos donde aún manda el pinar, el campo y la vida tranquila de verdad. Con poco más de 700 habitantes, aquí no hay grandes monumentos ni reclamos estridentes: hay resinero, secano, caminos entre pinos y un ritmo diario que sigue bastante parecido al de hace unas décadas.
El municipio forma parte de esa red de pueblos que durante siglos vivieron ligados al pino resinero y al aprovechamiento del monte. La resina, la madera y el trabajo en el pinar marcaron la economía local y todavía es fácil ver pies de pino con las viejas caras de resinación. Hoy Vallelado mantiene su carácter agrícola y forestal y se asoma al turismo rural sin estridencias: quien viene suele buscar silencio, andar un rato entre pinos y poco más.
Situado entre la capital segoviana y la provincia de Valladolid, Vallelado funciona bien como base o parada dentro de una ruta por la Tierra de Pinares, en la que se combinan pueblos pequeños, pinares infinitos y campos de cultivo. No es un pueblo monumental, es más bien un sitio donde asomarse a cómo se vive en esta esquina de Castilla.
Qué ver en Vallelado
El patrimonio arquitectónico de Vallelado responde a la sobriedad de los pueblos castellanos de interior. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su estructura tradicional y hace de referencia visual desde buena parte del pueblo. El interior es sencillo, acorde al tamaño del municipio, pero con algún detalle interesante si te fijas con calma.
Conviene bajar el ritmo y recorrer las calles del casco antiguo para fijarse en la arquitectura popular: casas de adobe, tapial y ladrillo, reformas más recientes mezcladas con construcciones antiguas y algunas fachadas que todavía dejan ver cómo se construía cuando el ladrillo industrial no llegaba a todas partes. No es un casco histórico de postal, pero sí un buen resumen de la evolución de la vivienda rural en la meseta.
El verdadero protagonismo lo tiene el entorno natural. Los pinares que rodean Vallelado forman parte de la gran masa forestal de Tierra de Pinares, uno de los conjuntos de pino resinero más extensos de la península. No es un bosque de alta montaña, sino pinar llano, arenoso, pensado para trabajar: resinación, leña, setas cuando toca y cazadores en temporada.
Paseando entre los pinos se pueden encontrar restos de la actividad resinera en los troncos y pequeñas instalaciones ligadas al monte. La fauna es la habitual del monte mediterráneo: con paciencia y algo de suerte se pueden ver conejos, corzos, aves rapaces y un buen repertorio de pájaros forestales.
En los alrededores, las zonas de cultivo rompen la monotonía del pinar y forman un mosaico de campos, praderas y caminos agrícolas. Los caminos rurales que conectan Vallelado con los pueblos vecinos son buenos para pasear o pedalear sin preocuparse por grandes cuestas.
Qué hacer
Vallelado encaja bien para quien disfruta del senderismo tranquilo y de las rutas sin desnivel. Desde el pueblo salen distintos caminos forestales y agrícolas que permiten hacer paseos de una o dos horas sin necesidad de grandes preparativos. El terreno es llano, pero en verano el sol cae fuerte, así que mejor aprovechar mañanas y tardes, especialmente en primavera y otoño.
El cicloturismo aquí tiene bastante sentido: carreteras secundarias con poco tráfico, caminos anchos y terreno suave. Con una bicicleta de montaña o gravel se pueden encadenar Vallelado con otros pueblos de la comarca y trazar rutas circulares de media jornada, combinando pinar y campiña.
La gastronomía local sigue la línea de la Castilla interior. Se trabaja el producto cercano: cordero, embutidos, platos de cuchara y legumbres, y setas en temporada para quien sabe buscarlas o prefiere comerlas ya en plato. En repostería, como en muchos pueblos de la zona, se mantienen dulces tradicionales que suelen aparecer en fiestas y celebraciones familiares, más ligados a la mesa de casa que a la vitrina de una pastelería.
Quien tenga interés por el patrimonio etnográfico puede preguntar por los antiguos hornos de pan, algunas bodegas subterráneas y construcciones ligadas al mundo agrícola que todavía resisten, aunque muchas estén en uso particular o medio abandonadas. Aquí no hay visitas guiadas al uso: lo normal es tirar de contacto local y curiosidad.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Vallelado gira en torno a las celebraciones castellanas de siempre. Las fiestas patronales se celebran en verano, habitualmente en agosto [VERIFICAR], cuando el pueblo se llena de gente que vuelve por vacaciones. Hay actos religiosos, verbenas y actividades populares sencillas, muy pensadas para los propios vecinos y la gente de alrededor, más que para quien llega de fuera por primera vez.
En enero se celebra San Antón, con la bendición de los animales, una tradición ligada al pasado agrícola y ganadero que aún mantiene su peso simbólico. La Semana Santa se vive de forma sobria, con procesiones y rituales que siguen la línea de la religiosidad popular de la meseta.
Cuándo visitar Vallelado
La primavera y el otoño funcionan especialmente bien en Vallelado. En primavera, el pinar está más vivo, el campo empieza a verdear y las temperaturas permiten caminar a casi cualquier hora del día. En otoño, los días se acortan pero el monte se anima con setas (si la temporada acompaña) y el calor da margen.
En verano, el calor puede apretar, aunque la sombra de los pinos ayuda. Aun así, conviene evitar las horas centrales del día para caminar o ir en bici por el monte. En invierno, los días son fríos y cortos, pero si hace sol los paseos por el pinar siguen siendo agradables; con lluvia o viento, el pueblo se presta más a un paseo corto y poco más.
Errores típicos al visitar Vallelado
- Esperar un pueblo monumental: Vallelado no es una villa histórica con casco medieval. Es un pueblo agrícola y forestal actual, con algunas construcciones tradicionales mezcladas con viviendas modernas. Si vas buscando grandes iglesias o plazas señoriales, este no es el sitio.
- Subestimar el calor de verano: aunque el terreno es llano y parece sencillo, en julio y agosto el sol castiga. Lleva agua, gorra y organiza las rutas a primera hora o al atardecer.
- Imaginar una gran oferta turística organizada: aquí casi todo es por libre: senderos sin señalizar al detalle, ningún centro de interpretación grande y poca infraestructura pensada específicamente para el visitante. Conviene venir con la idea clara de que el plan es sencillo: pasear, monte, pueblo y poco más.
Lo que no te cuentan
Vallelado se ve rápido: un paseo por el casco, un vistazo a la iglesia y algo más de tiempo, si apetece, para los caminos de alrededor. El atractivo está más en el entorno y en la calma que en “cosas que ver” en sentido turístico clásico.
Es, sobre todo, una buena parada dentro de una ruta por la Tierra de Pinares, más que un destino para pasar varios días sin salir del término municipal. Si encajas la visita con otros pueblos cercanos y algún tramo largo por pinar, la jornada gana bastante.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Da una vuelta por el centro, entra a la iglesia si está abierta y sal por cualquiera de los caminos que salen hacia el pinar para estirar las piernas media hora entre los árboles. No hace falta más planificación.
Si tienes el día entero
Combina Vallelado con otros pueblos de la comarca y reserva aquí una parte tranquila del día: ruta a pie o en bici por los pinares, comida pausada y, por la tarde, otro paseo corto por los campos de alrededor, cuando el sol ya baja.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, Vallelado está a unos 50 km por la CL‑601 en dirección Valladolid y enlazando después con carreteras comarcales [VERIFICAR trazado exacto]. Desde la provincia de Valladolid se accede también por red secundaria, combinando tramos de carretera general y locales. Conviene revisar el mapa antes de salir y no fiarlo todo al GPS, porque algunos accesos enlazan por carreteras menores.