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sobre Pajares de la Lampreana
Localidad cercana a la reserva de Villafáfila con paisaje estepario; conserva una iglesia interesante y arquitectura de barro
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Aparcar y cuándo ir
En Pajares de la Lampreana no hay mucho misterio con el coche. Se suele dejar en la plaza, cerca de la iglesia, y listo. El pueblo es pequeño y se cruza andando en poco tiempo.
Si vienes en verano, mejor a primera hora o al caer la tarde. A mediodía el sol cae de plano sobre todo el casco urbano. No hay demasiadas sombras.
Qué queda en el centro
El punto más claro del pueblo es la iglesia de San Miguel. Está en el centro y marca un poco la vida del lugar. El edificio mezcla partes de distintas épocas; se nota en los muros y en los arreglos que ha ido recibiendo.
Cerca está la torre del reloj. No es grande, pero desde fuera sirve para ubicarte rápido cuando entras al pueblo.
No esperes un casco histórico muy trabajado. Aquí lo que hay es lo que ha quedado.
Calles y casas viejas
Las calles son rectas y bastante abiertas. Casas bajas, muchas con adobe, tapias y corrales. También se ven bastantes viviendas cerradas.
Si te metes por las calles más tranquilas aparecen pajares antiguos, portones grandes y alguna era que ya no se usa. Nada está demasiado restaurado. A algunos les parecerá abandono; otros lo verán como la realidad de muchos pueblos de la zona.
Alrededores de Tierra del Pan
Fuera del casco urbano empieza enseguida el paisaje típico de Tierra del Pan. Campos de cereal, horizontes largos y poco arbolado.
En primavera todo se ve verde durante unas semanas. Luego el campo se vuelve amarillo y, cuando llega la siega, queda raso hasta la siguiente siembra. Es un terreno muy llano.
De Pajares salen caminos agrícolas hacia otros pueblos cercanos. No están pensados como rutas señalizadas. Son caminos de trabajo que también sirven para andar o ir en bici si te apetece dar una vuelta.
Comer y servicios
Pajares de la Lampreana es un municipio pequeño, con poco movimiento diario. Si buscas bares, tiendas o más ambiente, lo normal es acercarse a Zamora o a pueblos algo mayores de alrededor.
En las casas se sigue cocinando lo de siempre en esta parte de Castilla: legumbres, carne de cerdo, platos contundentes de invierno. El pan, como en toda la comarca, sigue teniendo mucho peso.
Las fiestas patronales suelen concentrar más gente durante unos días del verano. Es cuando vuelven vecinos que viven fuera y el pueblo se anima un poco.
Si pasas por Pajares de la Lampreana, calcula una parada corta. Un paseo por el centro, mirar el paisaje alrededor y seguir ruta por Tierra del Pan. Aquí la visita va de eso, y no de mucho más.