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sobre Alaejos
Conjunto Histórico Artístico famoso por las impresionantes torres de sus iglesias que dominan el paisaje; un referente del mudéjar y barroco en la provincia
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A media tarde, cuando el sol cae algo más bajo sobre la llanura, el aire en las afueras del pueblo huele a tierra seca y a viña. El viento mueve despacio las hojas y se oye algún tractor a lo lejos. Así empieza muchas veces el turismo en Alaejos: con una sensación de espacio abierto alrededor y un pueblo que aparece de golpe, compacto, sobre la meseta.
Alaejos, en la comarca de Tierra del Vino, ronda hoy los 1.400 habitantes. Durante siglos el vino marcó su economía y su forma de crecer. Esa historia no está en un museo, sino en la propia trama del pueblo: iglesias grandes para un núcleo pequeño, palacios de piedra, y bajo tierra una red de bodegas excavadas cuando el comercio del vino tenía más peso que ahora.
La plaza y las dos iglesias
Al llegar al centro, la torre de Santa María se ve desde casi cualquier calle. Es de ladrillo, alta, con ese aire mudéjar tan común en esta parte de Valladolid. Cuando el sol baja por el oeste, el color rojizo del ladrillo se vuelve más intenso.
El interior suele mantener esa penumbra fresca de las iglesias antiguas. Incluso en verano se nota el cambio de temperatura al cruzar la puerta.
No muy lejos aparece la iglesia de San Pedro. También medieval, también de ladrillo. Sus volúmenes forman parte del perfil del pueblo desde hace siglos. Entre ambas se articula buena parte del casco antiguo, con calles tranquilas donde todavía se oye conversación en las puertas al caer la tarde.
Las bodegas bajo tierra
En Alaejos el vino no solo está en las viñas. También bajo los pies.
Muchas casas del casco antiguo tienen galerías excavadas en el subsuelo. Son bodegas tradicionales. Pasillos estrechos, paredes de tierra compacta, humedad constante. Allí se guardaban las cubas y se mantenía el vino a una temperatura estable durante todo el año.
Algunas siguen utilizándose de forma privada. Otras se abren en momentos concretos o durante celebraciones locales. Conviene informarse en el propio pueblo, porque no siempre están accesibles.
El Palacio de los Águila y las casas antiguas
Entre las construcciones históricas sobresale el Palacio de los Águila. Desde la calle se reconocen los escudos en la fachada de piedra y una cierta sensación de peso histórico. Habla de una época en la que Alaejos tenía más movimiento comercial del que hoy se imagina.
Alrededor aparecen casas más sencillas. Muros encalados, portones de madera, patios interiores que apenas se adivinan desde la calle. Es un casco antiguo pequeño. Se recorre despacio y en poco tiempo, pero conviene mirar con calma los detalles: rejas antiguas, ladrillos irregulares, puertas gastadas por décadas de uso.
Caminos entre viñas y cereal
Fuera del núcleo urbano empiezan enseguida los caminos agrícolas. La llanura es amplia y el horizonte queda lejos.
Se puede caminar o ir en bicicleta por pistas de tierra que cruzan viñedos y campos de cereal. El terreno es fácil, aunque el viento suele soplar con fuerza algunos días. En verano el sol cae directo y conviene salir temprano o al final de la tarde.
En primavera el campo se vuelve más verde y aparecen flores silvestres en los márgenes. En otoño las viñas cambian de color y el paisaje gana tonos rojizos y ocres.
Fiestas y cuándo venir
El calendario del pueblo todavía gira alrededor de algunas celebraciones tradicionales. A finales de junio suelen celebrarse las fiestas de San Pedro, con actos religiosos y verbenas. En verano también es habitual la romería vinculada a la patrona, cuando mucha gente que vive fuera vuelve unos días al pueblo.
La Semana Santa aquí es más sobria. Procesiones lentas por calles estrechas, sin grandes montajes.
Para recorrer Alaejos con calma, primavera y comienzos de otoño suelen ser los momentos más agradables. El verano es seco y muy luminoso, pero a mediodía el calor aprieta en serio. Si vienes entonces, lo mejor es caminar temprano y dejar la tarde para sentarse en la plaza a ver cómo el pueblo se mueve despacio.