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sobre Casaseca de las Chanas
Localidad muy cercana a Zamora capital con tradición agrícola y vinícola; su iglesia parroquial es un buen ejemplo del barroco rural de la zona
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Casaseca de las Chanas se sitúa en la comarca zamorana de Tierra del Vino, una franja de llanura agrícola al sur de la capital provincial donde el viñedo ha tenido peso durante siglos. Hoy viven aquí unas 370 personas y el ritmo del pueblo sigue marcado por el campo: poda en invierno, labores de cereal en primavera, vendimia cuando llega el final del verano.
El propio nombre del municipio da una pista sobre el paisaje antiguo. “Las chanas” suele relacionarse con zonas encharcadas o pequeños humedales que, según la tradición local, existieron en este entorno antes de que la roturación agrícola transformara el terreno. Hoy predominan las parcelas de cereal y las viñas, que organizan el paisaje en grandes líneas abiertas, muy características de esta parte de la meseta.
Hablar de turismo en Casaseca de las Chanas implica asumir esa realidad: no es un lugar pensado como destino turístico en sí mismo, sino un pueblo que permite entender cómo funciona todavía la vida rural en Tierra del Vino.
La iglesia y la forma del pueblo
El edificio más visible es la iglesia parroquial de San Juan Bautista, situada en el centro del casco urbano. Como ocurre en muchos pueblos de la provincia, el templo actual es el resultado de varias fases constructivas. Predomina una arquitectura sobria, con muros sólidos y escasa ornamentación, más preocupada por la durabilidad que por el efecto decorativo.
La plaza que la rodea funciona como punto de encuentro cotidiano. En pueblos de este tamaño, la iglesia no era solo un espacio religioso: también organizaba la vida social, las celebraciones y buena parte del calendario comunitario.
Al caminar por las calles aparecen viviendas tradicionales levantadas con piedra, adobe y tapial, materiales habituales en la arquitectura popular zamorana. Algunas casas conservan bodegas excavadas bajo tierra o en pequeños taludes cercanos al pueblo. Estas cuevas mantienen una temperatura estable durante todo el año, algo fundamental cuando el vino se elaboraba y se guardaba en cada casa.
El paisaje de Tierra del Vino
Alrededor de Casaseca el terreno es prácticamente llano. Esa horizontalidad explica la organización agrícola: grandes parcelas de cereal alternan con viñedos y, en menor medida, con algunos olivares dispersos.
El cambio de estación se percibe con claridad. En primavera el campo se vuelve verde y el viento mueve las espigas todavía tiernas; en verano dominan los tonos dorados y el polvo de los caminos; en otoño, las viñas pasan a colores rojizos antes de quedar desnudas.
Las cigüeñas forman parte habitual del paisaje, sobre todo en torres y tejados altos. En los campos abiertos no es raro ver milanos u otras rapaces que aprovechan las corrientes térmicas de la llanura.
Caminos rurales y vida agrícola
Los caminos agrícolas que salen del pueblo permiten recorrer el entorno a pie o en bicicleta. Son pistas sencillas, utilizadas sobre todo por tractores y maquinaria, que conectan parcelas y pequeños pagos de viña.
Conviene tener en cuenta que el arbolado es escaso y la sombra casi inexistente, algo común en esta zona de la provincia. En verano se agradece salir temprano o al final de la tarde.
Durante la vendimia —normalmente entre finales de septiembre y principios de octubre, aunque varía según el año— el movimiento en los caminos aumenta. Remolques cargados de uva, cuadrillas trabajando entre las cepas y tractores entrando y saliendo del pueblo recuerdan hasta qué punto el viñedo sigue siendo parte importante de la economía local.
Tradiciones del pueblo
Las fiestas patronales se celebran en honor a San Juan Bautista, a finales de junio, siguiendo el calendario habitual de muchos pueblos castellanos. Los actos religiosos se acompañan de encuentros vecinales y actividades organizadas por el propio municipio.
Como ocurre en buena parte del medio rural, el verano concentra también celebraciones pensadas para quienes regresan al pueblo durante las vacaciones. Es el momento en que la población aumenta y las calles recuperan más movimiento.
Cómo llegar
Casaseca de las Chanas se encuentra a unos 25 kilómetros de Zamora capital. El acceso más directo suele hacerse por carretera, atravesando el paisaje abierto de Tierra del Vino. El transporte público existe, aunque con frecuencias limitadas, por lo que lo habitual es llegar en coche.
La visita al pueblo puede hacerse en poco tiempo. Lo interesante, más que buscar monumentos concretos, es observar cómo se organiza un pequeño municipio agrícola de esta comarca y cómo el viñedo sigue formando parte de su vida cotidiana.