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sobre Fuentespreadas
Localidad de Tierra del Vino con tradición bodeguera; conserva una iglesia con retablos interesantes y un entorno de viñedos
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En el corazón de la comarca de Tierra del Vino, donde los viñedos dibujan el paisaje zamorano con trazos de verde y ocre, se encuentra Fuentespreadas, una pequeña aldea que conserva la esencia más auténtica de la Castilla rural. Con poco más de doscientos habitantes y situada a 763 metros de altitud, esta localidad representa ese turismo de interior que busca quien desea desconectar del bullicio urbano y sumergirse en la tranquilidad de los pueblos que aún respiran al ritmo de las estaciones.
El nombre de Fuentespreadas evoca precisamente lo que fue su origen: las fuentes diseminadas por el territorio que abastecían a la población y al ganado. Hoy, pasear por sus calles es recorrer siglos de historia agrícola y vitivinícola, donde las construcciones tradicionales de piedra y adobe se integran en un entorno que ha mantenido su carácter sin grandes artificios.
Visitar Fuentespreadas es asomarse a esa España interior que no sale en las portadas turísticas pero que guarda valores discretos: la arquitectura popular, los sabores de la cocina tradicional, el silencio roto solo por el viento entre los campos y una forma de vivir todavía muy pegada al calendario agrícola. Es un pueblo pequeño, que se ve rápido: piensa más en una parada tranquila dentro de una ruta por la Tierra del Vino que en un destino para varios días.
Qué ver en Fuentespreadas
El patrimonio de Fuentespreadas se encuentra en sus propias calles y en la arquitectura tradicional que define el carácter de los pueblos zamoranos. La iglesia parroquial, como suele ocurrir en estas localidades, constituye el corazón del pueblo y el principal referente arquitectónico. Su estructura refleja las sucesivas reformas y ampliaciones que ha experimentado a lo largo de los siglos, testimonio de la vida religiosa que ha vertebrado la comunidad.
Recorrer el casco urbano permite apreciar las construcciones típicas de la comarca, con muros de piedra, tapial y adobe que se han mantenido a lo largo de generaciones. Las casas tradicionales, muchas de ellas con bodegas subterráneas donde antaño se elaboraba y guardaba el vino, forman un conjunto de interés etnográfico. Algunas conservan elementos originales como puertas de madera labrada, rejas forjadas y aleros que protegen las fachadas. No esperes un casco monumental ni rutas señalizadas: es más de pasear sin prisa y fijarse en los detalles.
Los alrededores del pueblo invitan a paseos tranquilos por los caminos rurales que atraviesan los campos de cultivo y viñedos característicos de la Tierra del Vino. Desde estos senderos se obtienen vistas panorámicas de la llanura zamorana, especialmente al atardecer cuando el sol tiñe de dorado los campos de cereal. Son pistas agrícolas, no senderos de montaña, así que el atractivo está en el paisaje abierto y la calma.
Qué hacer
Fuentespreadas encaja bien con el senderismo suave y las rutas a pie o en bicicleta por los caminos agrícolas que comunican con otras localidades vecinas. Estos recorridos permiten conocer de primera mano el paisaje de la comarca, con sus extensos viñedos que en otoño muestran tonos rojizos y amarillos muy fotogénicos para quien disfrute con la cámara o simplemente con mirar.
La gastronomía local tiene peso, pero no esperes una gran oferta hostelera en el propio pueblo. La cocina tradicional zamorana se basa en platos contundentes: legumbres, carnes de la zona, embutidos artesanos y, por supuesto, los vinos con Denominación de Origen Tierra del Vino de Zamora. En un sitio tan pequeño, lo más sensato es preguntar a los vecinos por costumbres culinarias, productos caseros o dónde comprar algo de la zona, y organizar las comidas “formales” en pueblos mayores o en Zamora capital.
La cercanía a otras localidades de la comarca permite organizar rutas temáticas visitando bodegas tradicionales, conociendo el proceso de elaboración del vino o participando en vendimias si se visita la zona en septiembre. Más que centrar el viaje en Fuentespreadas, tiene sentido incluirlo dentro de un recorrido por varios pueblos de la Tierra del Vino, alternando visitas a bodegas, paseos por el campo y paradas cortas en los núcleos rurales.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos castellanos, el calendario festivo de Fuentespreadas gira en torno a las celebraciones religiosas y agrícolas que han marcado tradicionalmente el ritmo de vida rural. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse durante el verano [VERIFICAR], concentran el ambiente más festivo del año, con verbena, procesiones y comidas populares donde los vecinos comparten mesa.
La festividad de San Isidro Labrador, el 15 de mayo, suele tener relevancia en esta localidad agrícola, aunque su celebración concreta depende de las tradiciones locales mantenidas por la comunidad. Durante el otoño, coincidiendo con la vendimia, se respira un ambiente diferente en toda la comarca, donde las tareas relacionadas con la recolección de la uva marcan el día a día, aunque como visitante lo vivirás más en forma de movimiento en el campo que de actos organizados.
Información práctica
Cómo llegar: Fuentespreadas se encuentra a unos 30 kilómetros al sur de Zamora capital. Se accede por la carretera N-630 (Ruta de la Plata) tomando el desvío correspondiente hacia el interior de la comarca. Desde Zamora, el trayecto dura aproximadamente 30 minutos en coche, atravesando un paisaje típicamente castellano de campos de cultivo y pequeñas poblaciones. El transporte público es muy limitado o inexistente [VERIFICAR], así que lo razonable es ir en coche.
Consejos prácticos: Al tratarse de una pequeña aldea, conviene planificar la visita con antelación, especialmente si se desea pernoctar o comer en la zona. Lo habitual es dormir y organizar las comidas en Zamora capital o en algún pueblo mayor cercano, y usar Fuentespreadas como parada dentro de una ruta más amplia por la Tierra del Vino. Lleva agua y algo de picoteo si vas a caminar por los caminos rurales, porque no encontrarás bares ni tiendas en cada esquina.
Cuándo visitar Fuentespreadas
La primavera y el otoño son los momentos más agradecidos. En primavera, los campos reverdecen y las temperaturas son agradables para pasear. En septiembre y octubre, la vendimia aporta color y un poco más de movimiento a toda la comarca.
En verano el paisaje amarillea y hace calor, pero los días son largos y las tardes y noches refrescan. Si vas en los meses fríos, el campo tiene menos atractivo visual y el ambiente en la calle es más escaso, así que es mejor combinar la visita con Zamora u otras poblaciones donde tengas algo más que hacer bajo techo.
Errores típicos al visitar Fuentespreadas
- Pensar que da para todo un fin de semana: el pueblo se recorre en poco rato. La gracia está en integrarlo en una ruta por la Tierra del Vino, no en plantarse aquí dos días esperando mucha actividad.
- Llegar a mediodía en pleno verano: en las horas centrales del día no hay casi nadie en la calle y el calor aprieta. Si quieres pasear tranquilo, mejor primeras horas de la mañana o última de la tarde.
- Confiar en encontrar de todo en el pueblo: no es una cabecera de comarca. Ven con el depósito de gasolina razonablemente lleno, algo de comida y agua, y revisa antes dónde vas a comer y dormir.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo tranquilo por el casco urbano, vuelta en torno a la iglesia, fijarte en las casas tradicionales y asomarte a algún camino agrícola cercano para ver el paisaje abierto de la Tierra del Vino. No necesitas más tiempo para hacerte una idea del pueblo.
Si tienes el día entero
Dedica una mañana a Fuentespreadas y sus alrededores, caminando por los caminos rurales entre viñas y cereal. El resto del día invierte en visitar otra localidad de la comarca, alguna bodega y, si te cuadra, remata en Zamora capital para tener algo de vida urbana y cultural que complemente la parada rural.