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sobre Moraleja del Vino
Importante núcleo residencial y vinícola muy próximo a Zamora; destaca por su dinamismo demográfico y sus bodegas tradicionales y modernas
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Para el turismo en Moraleja del Vino, aparca en cualquier calle cerca del centro. No suele haber problema. Desde Zamora son quince kilómetros por carretera normal. El pueblo se recorre a pie en media hora.
No es un lugar con monumentos. Es un pueblo de viñas, con unos 1.800 habitantes. La vida aquí está ligada al campo y a las bodegas.
La iglesia y las bodegas
La torre de la iglesia de San Juan Bautista es lo que más se ve desde lejos. El edificio tiene reformas de distintas épocas, como pasa en muchos pueblos.
Las bodegas subterráneas están excavadas bajo las casas o en laderas. Sirven para mantener una temperatura estable para el vino. No son visitables normalmente; a veces se abren durante fiestas locales.
El resto del pueblo tiene casas con portones grandes, patios interiores y algunas plazas pequeñas donde se junta la gente. Es un núcleo agrícola, sin más pretensiones.
Los caminos entre viñas
Al salir del pueblo empiezan los viñedos de la D.O. Tierra del Vino de Zamora. No hay rutas señalizadas ni miradores preparados. Son caminos de tierra para labores agrícolas. Puedes caminar o ir en bici, pero después de llover hay barro y en verano hace mucho sol y hay piedra suelta. Lleva agua si sales.
La vendimia es entre finales de septiembre y octubre. Es cuando más movimiento hay.
Cuándo ir
Las fiestas patronales son en junio, por San Juan Bautista. Hay verbena y actos religiosos. En otoño, con la vendimia, a veces hay alguna actividad sobre el vino, pero suelen ser cosas para los vecinos. En Semana Santa hay procesiones sobrias, como en otros pueblos de la provincia.
Moraleja no da para todo un día. Si estás por Zamora y quieres ver el paisaje vitivinícola, acércate. Date una vuelta por el pueblo y sal a los caminos entre viñas. Con una hora u hora y media es suficiente. Si coincides con la vendimia, verás cómo funciona realmente el lugar