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sobre Peleas de Abajo
Localidad histórica ligada al monasterio de Valparaíso (donde nació Fernando III el Santo); zona de viñedos y tradición jacobea
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En la comarca zamorana de Tierra del Vino, el turismo en Peleas de Abajo parte de una realidad sencilla: es un pueblo agrícola que sigue funcionando como tal. Viven aquí algo más de doscientas personas. El caserío se levanta en una llanura abierta, a unos setecientos metros de altitud, rodeado de viñedo y cereal. El ritmo del lugar lo marcan todavía el campo y las estaciones.
La iglesia parroquial de la Asunción ocupa el centro del núcleo. El edificio actual se suele fechar en el siglo XVI, aunque ha tenido reformas posteriores. Desde la plaza se entiende bien su papel: no es un monumento aislado, sino el punto que ordena el pequeño entramado de calles. La torre, sencilla, se ve desde los caminos que llegan al pueblo.
La historia local está ligada a la tierra y a los conflictos por su control. Durante siglos esta zona formó parte de un territorio disputado entre jurisdicciones eclesiásticas y señoriales. Ese pasado no se percibe tanto en grandes edificios como en la forma del pueblo: parcelas largas, corrales y casas pensadas para guardar herramientas, grano o vino.
Las viviendas tradicionales combinan adobe, tapial y piedra. Muchas conservan grandes portones y patios interiores. Bajo varias de ellas hay bodegas excavadas o pequeños lagares domésticos. No son espacios visitables en general; pertenecen a las casas y siguen formando parte de la vida privada. Aun así, basta fijarse en las entradas abovedadas o en las respiraderas que asoman a ras de suelo para entender hasta qué punto el vino formó parte de la economía familiar.
Alrededor se extiende el paisaje típico de Tierra del Vino. Parcelas amplias, caminos agrícolas y viñedos que cambian mucho según la época del año. No hay rutas señalizadas como tales, pero los caminos de labor permiten caminar o ir en bicicleta entre fincas. Con algo de silencio es posible ver aves propias de los campos abiertos.
La producción vitivinícola continúa presente en la comarca. El vino amparado por la denominación de origen Tierra del Vino de Zamora procede en buena medida de estos viñedos. La vendimia sigue siendo un momento clave del calendario agrícola y moviliza a muchas familias del entorno cuando llega el otoño.
También se mantienen algunas prácticas domésticas tradicionales. La matanza del cerdo o la elaboración casera de embutidos aún se realizan en algunas casas, sobre todo durante los meses fríos. Son actividades privadas, vinculadas a la economía familiar, no celebraciones públicas.
Llegar a Peleas de Abajo es sencillo en coche desde Zamora capital, a unos veinticinco kilómetros por carreteras locales. El pueblo se recorre en poco tiempo. Conviene caminar despacio por las calles que rodean la iglesia y mirar los detalles de las fachadas: portones antiguos, muros de adobe reparados varias veces, entradas a bodegas. En esos pequeños elementos se entiende mejor la historia cotidiana del lugar que en cualquier explicación larga.