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sobre Torrecilla de la Orden
Pueblo fronterizo con Salamanca; destaca por su iglesia mudéjar y la torre que le da nombre
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Antes de entrar: coche y mejor momento
Para visitar Torrecilla de la Orden conviene dejar el coche en la entrada del pueblo. Las calles son estrechas y no hay mucho sitio para maniobrar. Se recorre andando sin problema.
En verano el calor aprieta bastante y apenas hay sombra en las calles abiertas. Si puedes, ven a primera hora o al final de la tarde.
El centro del pueblo
El casco urbano es pequeño. En media hora lo tienes visto.
La iglesia de Santa María del Castillo queda en el centro y es lo único que realmente destaca. El edificio actual parece de época moderna, probablemente del siglo XVII, con una torre que sobresale sobre los tejados. A veces está abierta durante el día, pero no es algo fijo.
Alrededor quedan varias casas de adobe y madera, algunas bien conservadas y otras bastante tocadas. Es el tipo de arquitectura que aún aparece en muchos pueblos de esta parte de Valladolid.
Calles y restos del pasado agrícola
La plaza Mayor es sencilla, más funcional que monumental. Desde ahí salen varias calles cortas con casas bajas y corrales.
En algunos puntos todavía se ven bodegas excavadas en tierra y restos de antiguos lagares. No están señalizados ni preparados para visitar; simplemente aparecen entre viviendas o en los bordes del pueblo. Son la pista más clara de a qué se ha dedicado siempre la zona: viña y cereal.
Viñedos alrededor
El paisaje aquí es abierto y agrícola. Salgas por donde salgas del pueblo acabarás entre viñas.
No esperes miradores ni grandes panorámicas. Lo que hay es una llanura de parcelas cultivadas. En época de vendimia suele haber movimiento de tractores y remolques cargados de uva. Se trabaja temprano y el olor a mosto aparece en los caminos cercanos.
Pasear por los alrededores
No hay rutas señalizadas. Solo caminos agrícolas que usan los vecinos para ir a las fincas.
Aun así se puede caminar sin problema si respetas el paso de tractores y no te metes en parcelas privadas. Es terreno llano, sin dificultad.
Vida del pueblo
La actividad gira bastante alrededor del campo y del vino. Algunas familias siguen elaborando pequeñas cantidades en bodegas propias o cooperativas de la zona.
En verano vuelve gente que vive fuera y el ambiente cambia unos días. Se organizan verbenas y actividades en torno a las fiestas de San Roque, que tradicionalmente se celebran en agosto.
En septiembre el pueblo vuelve a moverse con la vendimia.
Un apunte final
Torrecilla de la Orden no es un destino en sí mismo. Es un pueblo pequeño de Tierra del Vino que se ve rápido.
Si pasas por la zona, párate un rato, da una vuelta y sigue hacia otros pueblos cercanos. Aquí lo interesante está más en el paisaje de viñas y en el ritmo tranquilo que en los monumentos.