Vista aérea de Villalazán
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Villalazán

Pueblo ribereño del Duero con yacimientos arqueológicos romanos (Castellum); zona fértil de regadío

241 habitantes · INE 2025
659m altitud

Por qué visitarlo

Yacimiento romano Arqueología

Mejor época

verano

San Blas (febrero) agosto

Qué ver y hacer
en Villalazán

Patrimonio

  • Yacimiento romano
  • Iglesia de San Blas

Actividades

  • Arqueología
  • Paseos por el Duero

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Blas (febrero)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Villalazán.

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sobre Villalazán

Pueblo ribereño del Duero con yacimientos arqueológicos romanos (Castellum); zona fértil de regadío

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En el corazón de la Tierra del Vino zamorana, Villalazán se asienta discreto sobre la penillanura castellana a unos 659 metros de altitud. Este pequeño pueblo de apenas 250 habitantes conserva bastante bien la esencia de la Castilla rural, donde el tiempo parece ir más despacio entre campos de cereal, viñedos y bodegas subterráneas que aún guardan el vino y las historias de quienes lo trabajaron.

Situado a unos 25 kilómetros de Zamora capital, Villalazán es uno de esos pueblos a los que se viene más a respirar campo y silencio que a “ver cosas”. No hay grandes monumentos ni una oferta turística pensada al detalle, y conviene saberlo antes de llegar. Es un lugar para pasear sin prisas, conversar si se da la ocasión y fijarse en la arquitectura y el paisaje que explican el carácter de esta comarca vitivinícola.

El pueblo forma parte de una ruta tranquila por los municipios menos conocidos de la provincia de Zamora, esos donde la vida rural sigue marcada por el calendario agrícola y las tradiciones heredadas. Para el viajero curioso, Villalazán es una parada breve pero honesta en mitad de ese recorrido.

¿Qué ver en Villalazán?

El patrimonio de Villalazán se concentra fundamentalmente en su iglesia parroquial, que preside la plaza del pueblo con su campanario. Como en tantos pueblos zamoranos, el templo mezcla elementos de distintas épocas, fruto de reformas sucesivas que cuentan la historia del lugar a golpe de mampostería y retoques. Por dentro suele ser sencillo, sin grandes alardes, más pensado para el día a día del pueblo que para el visitante.

Las verdaderas protagonistas silenciosas son las bodegas tradicionales subterráneas. Excavadas en el subsuelo a lo largo de generaciones, estas construcciones forman parte de la arquitectura popular de la Tierra del Vino. La mayoría son de uso particular y no siempre se pueden visitar, pero sus chimeneas de ventilación sobresalen aquí y allá, recordando continuamente la vocación vinícola del pueblo. Si te interesa el tema, lo más práctico es preguntar con calma; a veces alguna familia enseña la suya, pero no hay un sistema organizado.

Un paseo por sus calles permite apreciar la arquitectura tradicional zamorana: casas de adobe y tapial, muros encalados, portones de madera y patios interiores. Se mezclan viviendas rehabilitadas con otras a medio caer, como en tantos pueblos de la meseta. El trazado urbano es sencillo, y en media hora se recorre buena parte del casco sin apuros. La plaza mayor, espacio de encuentro durante los meses cálidos, mantiene ese ambiente de pueblo castellano donde la conversación se alarga al fresco.

Los alrededores de Villalazán abren el paisaje de la Tierra del Vino: lomas suaves dedicadas al cereal y la vid, con alguna encina dispersa y arroyos estacionales que dejan tiras verdes en un panorama que cambia del ocre al verde y al rojizo según la época del año. Desde las pequeñas elevaciones cercanas se tienen vistas amplias de esta penillanura del oeste zamorano; en una caminata de una hora ya se nota ese horizonte largo que pide ir sin prisa.

Qué hacer

La principal actividad en Villalazán es, literalmente, desacelerar. Disfrutar del contacto con el medio rural y de la tranquilidad de un pueblo pequeño donde el ruido fuerte suele ser el de un tractor pasando o las campanas marcando el ritmo del día.

Los paseos por el entorno permiten seguir los caminos tradicionales que conectan la localidad con los pueblos vecinos, rutas que durante siglos han sido utilizadas por agricultores y pastores. No son rutas señalizadas al detalle, así que conviene llevar mapa, GPS o, mejor aún, preguntar a alguien del pueblo por los caminos más transitados. Es fácil acabar en un camino agrícola sin sombra, así que calcula bien el tiempo y el calor.

Para quienes buscan senderismo suave, la comarca ofrece varios recorridos entre viñedos y campos de cultivo, casi siempre llanos o con desniveles muy moderados. Estos paseos funcionan especialmente bien en primavera, cuando el campo se vuelve verde y los días se alargan, y en otoño, cuando los viñedos cambian de color antes de la vendimia.

La gastronomía local se mueve en el terreno de lo sencillo y bien hecho. La Tierra del Vino no solo produce vinos con denominación de origen Tierra del Vino de Zamora, sino que mantiene una cocina basada en productos de la huerta, legumbres y carnes. Guisos de cordero, sopas de ajo, embutidos y platos de cuchara forman parte de un recetario que se sigue cocinando en las casas, más que en locales pensados para turistas. Conviene venir con esa idea: aquí se come como en cualquier pueblo de la zona, sin grandes puestas en escena.

Villalazán funciona bien como punto de partida para recorrer la comarca, organizando una ruta del vino a tu manera, con paradas en bodegas familiares [VERIFICAR posibilidad de visitas], iglesias románicas cercanas y pueblos de la zona como Corrales del Vino, Madridanos o Villabuena del Puente. Más que una ruta marcada, es ir encadenando pueblos y paisajes, usando el coche y bajando allí donde te lo pida el cuerpo.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Villalazán gira en torno a las celebraciones tradicionales castellanas. Las fiestas patronales se celebran durante el verano, habitualmente en agosto, cuando muchos hijos del pueblo regresan unos días. En esas fechas el pueblo multiplica su población y se anima con verbenas, comidas populares y actividades deportivas y culturales. Son fiestas de confianza, donde casi todo el mundo se conoce.

Como en buena parte de la provincia, la Semana Santa se vive con devoción, con procesiones y actos religiosos que forman parte del patrimonio inmaterial de la comunidad, aunque aquí el ambiente es mucho más íntimo que en la capital.

En otoño, coincidiendo con la vendimia, suele haber alguna celebración vinculada al ciclo del vino, un buen momento para ver el movimiento en los viñedos y entender mejor el trabajo que hay detrás de cada cosecha.

Lo que no te cuentan

Villalazán es pequeño y se recorre rápido. En una mañana tranquila da tiempo a pasear el pueblo, acercarse a ver el entorno y sentarse un rato en la plaza. Más que un destino para varios días, funciona como parada dentro de una ruta por la Tierra del Vino o como escapada de medio día desde Zamora. Si vienes pensando en pasar aquí un fin de semana entero sin moverte, probablemente te sobre tiempo.

Las fotos de las bodegas y del paisaje pueden sugerir un entramado enoturístico muy desarrollado, y hoy por hoy no es el caso: hay tradición vitivinícola, sí, pero la infraestructura turística es limitada. Si buscas visitas guiadas cerradas, catas organizadas a diario y una agenda completa, tendrás que combinar la visita con otros puntos de la comarca o con la capital. Es un pueblo para quien disfruta del ritmo lento y no necesita una lista larga de actividades.

Cuándo visitar Villalazán

Primavera y otoño son los momentos más agradecidos: temperaturas suaves, días largos y el paisaje en su mejor cara, del verde intenso de abril-mayo al rojo y ocre de la vid en vendimia.

En verano el calor aprieta durante las horas centrales, y lo razonable es organizar los paseos por la mañana temprano o a última hora de la tarde, dejando el mediodía para comer bajo techo o descansar a la sombra. Las noches, eso sí, suelen refrescar. Si planeas caminar por los caminos entre fincas, lleva agua de sobra y algo para cubrirte del sol: hay poco árbol.

El invierno es frío, con días cortos y un paisaje más austero. Puede tener su atractivo si te gusta la Castilla seca y sin aderezos, pero conviene venir con abrigo y sin esperar demasiada vida en la calle.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Te da tiempo a dar una vuelta completa por el pueblo, entrar (si está abierta) a la iglesia, asomarte a las afueras para ver el mar de viñas y cereal y sentarte un rato en la plaza. Es un paseo tranquilo, sin cuestas importantes, que se hace bien incluso con un ritmo pausado.

Si tienes el día entero
Puedes combinar la visita a Villalazán con otros pueblos de la Tierra del Vino, enlazando por carretera comarcal y haciendo pequeñas paradas para caminar entre viñedos, visitar otras iglesias rurales o acercarte hasta Zamora capital. La sensación es más de jornada de excursión por la comarca que de quedarse anclado en un único pueblo.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierra del Vino
Código INE
49245
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
TransporteTren a 14 km
SaludHospital a 12 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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