Vista aérea de Cigudosa
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Cigudosa

Pueblo con clima más suave por su menor altitud en el valle del Alhama

14 habitantes · INE 2025
735m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Pedro Rutas por el río Alhama

Mejor época

verano

San Miguel (septiembre) agosto

Qué ver y hacer
en Cigudosa

Patrimonio

  • Iglesia de San Pedro

Actividades

  • Rutas por el río Alhama

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Miguel (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Cigudosa.

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sobre Cigudosa

Pueblo con clima más suave por su menor altitud en el valle del Alhama

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En las Tierras Altas de Soria, donde la meseta empieza a romperse en lomas y barrancos, está Cigudosa, una aldea mínima que vive ya casi más de memoria que de gente. Con apenas 15 habitantes censados, Cigudosa no es un pueblo “de destino” sino uno de esos lugares que se cruzan en un mapa cuando se busca silencio de verdad y carretera secundaria.

Visitar Cigudosa es entrar en un ritmo muy lento: cuatro calles, casas bajas, corrales cerrados y algún tractor aparcado que dice más de la vida del pueblo que cualquier folleto. Aquí no hay prisas ni actividades organizadas. Hay campo, aire seco, cielos amplios y esa mezcla de abandono parcial y resistencia que caracteriza a muchos pueblos de la España interior.

La aldea forma parte de ese rosario de pequeños municipios sorianos que sostienen un paisaje cultural frágil, donde la despoblación convive con una forma de vivir el territorio que aún se nota en las huertas, en los pajares y en la forma de saludar de quien se cruza contigo. Si vienes de ciudad, ese “buenos días” a cualquiera te descoloca un poco al principio, pero al segundo ya entra natural.

¿Qué ver en Cigudosa?

El patrimonio de Cigudosa está en el conjunto: calles cortas, casas de piedra, portones de madera ya algo vencidos y corrales que se siguen usando, aunque menos. No hay grandes monumentos ni plazas señoriales. La iglesia parroquial, modesta y sencilla, marca el centro del pueblo; su espadaña se ve desde los campos y funciona casi como faro rural cuando vuelves caminando al atardecer.

El entorno natural pesa más que la arquitectura. Alrededor de Cigudosa se suceden los campos de cultivo y los pequeños cerros, con ese mosaico que cambia con las estaciones: el verde de primavera, el cereal alto a comienzos de verano, los rastrojos y los ocres cuando ya han pasado las cosechadoras. Entre matorral y ribazos se mueve la fauna de la zona, y no es raro ver rapaces planeando, sobre todo en días tranquilos de poco viento.

Paseando por los alrededores se descubre la arquitectura agraria: pajares, tenadas, pequeños muros de piedra medio vencidos y caminos que aún conectan fincas y términos municipales. La luz de las Tierras Altas, limpia y algo dura, hace que los atardeceres se alarguen y que, con buena meteorología, cualquier paseo se convierta en una sucesión de horizontes. No hay carteles, ni paneles bonitos: lo que se ve es lo que hay, y toca leer el paisaje sin ayudas.

Qué hacer

Cigudosa encaja bien si lo que se busca es caminar sin complicaciones técnicas y sin gente. Los caminos rurales que parten de la aldea permiten hacer rutas circulares cortas entre campos y lomas, enlazando con pistas que conducen a otros pueblos de la zona. No hay grandes desniveles, pero sí tramos largos sin sombra, algo a tener en cuenta en verano. A ritmo tranquilo, en una mañana se pueden enlazar varios caminos y volver con la sensación de haber estado “fuera” sin haber hecho una gran ruta.

La observación de aves puede tener interés para quien ya esté familiarizado con la zona: aquí se disfruta más si se viene con prismáticos y algo de paciencia que si se esperan grandes concentraciones de fauna. Es más de ir parando, escuchar, localizar, que de encontrar miradores preparados. Al caer la noche, la escasa contaminación lumínica permite ver bien las estrellas; en noches despejadas la Vía Láctea se aprecia con claridad, siempre que el viento no traiga demasiado polvo en suspensión.

La gastronomía de la comarca sigue la línea castellana más clásica: productos de la matanza, legumbres, guisos y asados. En Cigudosa no hay bares ni restaurantes [VERIFICAR], así que tocará desplazarse a otros pueblos cercanos para comer o cenar. En otoño, si el año acompaña, los hongos y setas se convierten en tema de conversación y en excusa para salir al monte, siempre respetando normas de recolección y propiedad.

Fiestas y tradiciones

Como en muchas aldeas sorianas, las fiestas patronales se suelen celebrar en verano, normalmente en agosto, cuando vuelven los hijos del pueblo que viven fuera. No son fiestas multitudinarias, sino más bien encuentros familiares y de vecinos en los que se aprovecha para arreglar casas, abrir ventanas y poner al día historias. El ambiente se nota desde la carretera: más coches, más voces en la calle y algún banco ocupado a la sombra.

El calendario religioso tradicional también se deja sentir: procesiones sencillas, alguna romería cercana y ciertos gestos ligados al ciclo agrícola y ganadero que sobreviven más en la memoria que en la práctica. La matanza, que en su día fue un acontecimiento central del invierno, hoy se mantiene de forma testimonial o en formato más privado.

Información práctica

Para llegar a Cigudosa desde Soria capital hay que tomar la carretera hacia la comarca de Tierras Altas, en dirección noreste. El último tramo discurre por carreteras locales, con poco tráfico pero curvas y algún firme irregular; conviene no apurar la llegada con prisas ni de noche si no se conoce la zona. Un GPS o mapa actualizado ayudan, porque es fácil pasar de largo un desvío y no hay muchos sitios donde dar la vuelta cómodamente.

Cigudosa se recorre a pie en muy poco tiempo: en media hora tranquila se ha dado una vuelta completa al núcleo y se ha echado un vistazo a los alrededores inmediatos. Lo que alarga la visita, si se quiere, son los paseos por caminos y pistas. No hay aceras ni zonas “preparadas” para el paseo, así que se camina por la calzada del pueblo, con sentido común.

La mejor época para visitar la zona suele ser primavera y principios de otoño, cuando el campo tiene color y las temperaturas son más suaves. En verano, el sol pega fuerte a mediodía y hay poca sombra, pero las noches refrescan y el cielo se disfruta más. En invierno el frío puede ser serio, con heladas y viento, y la sensación de aislamiento aumenta, lo que a algunos les puede atraer y a otros no tanto.

Conviene venir con provisiones básicas (agua, algo de comida) y la visita planificada: Cigudosa no tiene servicios turísticos y es fácil que no encuentres ni tienda ni bar abiertos. La cobertura móvil puede fallar en algunos puntos, así que avisar antes de la ruta y descargar mapas offline es buena idea.

Lo que no te cuentan

Cigudosa es muy pequeño y se ve rápido. Si se viene desde lejos solo para “ver el pueblo”, puede saber a poco. Tiene más sentido integrarlo en una ruta por Tierras Altas, combinándolo con otros pueblos, miradores o alguna caminata más larga. Es un lugar de media parada, de dejar que pasen un par de horas, no de llenar un fin de semana entero aquí.

Las fotos de atardeceres, campos infinitos y cielos estrellados son reales, pero no cuentan la parte práctica: en verano el calor aprieta, en invierno el frío cala y en cualquier época el viento puede hacer el paseo menos agradable de lo previsto. Es un lugar para quien acepta esa crudeza del clima y del paisaje, no para quien busca una postal amable a todas horas.

Si solo tienes 1–2 horas

  • Entra con calma al pueblo, aparca a la entrada sin entorpecer el paso ni bloquear accesos a fincas o cocheras.
  • Da una vuelta completa por las calles, acércate a la iglesia y asómate a los bordes del caserío para ver el paisaje.
  • Si coincide con el atardecer y el día está despejado, aprovecha para un pequeño paseo de ida y vuelta por alguno de los caminos que salen del núcleo.

Cuándo visitar Cigudosa

  • Primavera: el campo está verde, hay algo más de vida en el territorio y el clima suele ser más amable para caminar.
  • Verano: mejor evitar las horas centrales del día; las primeras horas de la mañana y el atardecer son el momento más agradecido.
  • Otoño: buena época si se combina la visita con otras zonas de la comarca y, si el año viene bien, con búsqueda responsable de setas.
  • Invierno: solo recomendable si se asume el frío, las heladas y días cortos; el paisaje gana en silencio, pero conviene venir abrigado de verdad y con el coche en buen estado.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierras Altas
Código INE
42062
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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