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sobre La Póveda de Soria
Municipio ganadero en zona de montaña con paisaje de dehesa
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Hay pueblos que parecen puestos en el mapa con un alfiler y ya está. La Póveda de Soria da un poco esa sensación cuando llegas por carretera. Vas entre pinares, curvas tranquilas, y de repente aparece el caserío. Pocas casas, piedra oscura, tejados serios. Y silencio. Mucho silencio.
La primera vez que paré aquí me pasó algo curioso: en diez minutos ya había recorrido casi todo el centro. Pero luego me quedé bastante más tiempo. Porque este tipo de sitio funciona así. No te engancha por cantidad de cosas, sino por el ambiente que se respira alrededor.
Un pueblo pequeño en las Tierras Altas
La Póveda está en la comarca de Tierras Altas, al norte de la provincia de Soria y cerca del límite con La Rioja. Es territorio de inviernos largos y veranos suaves. De esos lugares donde el paisaje manda más que el propio pueblo.
Viven poco más de cien personas. Eso se nota en el ritmo. Aquí no hay prisa para nada. Algunas casas mantienen la piedra vista y tejados de pizarra, muy propios de esta zona de montaña. Calles cortas, alguna cuesta, y fuentes que todavía se usan.
La iglesia parroquial, dedicada a San Salvador, es uno de los edificios que más llaman la atención cuando paseas por el centro. Es un templo antiguo, de los que se levantaron en el siglo XVI en muchos pueblos de la sierra. Sencillo, robusto, pensado más para durar que para lucirse.
El paisaje alrededor lo explica todo
En realidad, para entender La Póveda de Soria hay que mirar alrededor. El pueblo está en las estribaciones de la sierra de Urbión. Eso significa bosques de pino silvestre, prados abiertos y montes que en algunos puntos superan con claridad los dos mil metros.
Cuando caminas por los caminos cercanos te das cuenta de que el paisaje es amplio, muy limpio visualmente. En otoño el monte cambia de color y todo se vuelve ocre y amarillo. En invierno, si entra la nieve, el contraste entre el blanco del campo y la piedra oscura de las casas es bastante llamativo.
Es el típico lugar donde te cruzas más con corzos que con gente si sales a caminar temprano.
Caminos y paseos desde el pueblo
Desde La Póveda salen varios caminos que se usan para pasear o hacer rutas más largas por el monte. Algunos siguen antiguos trazados ganaderos y otros se adentran en los pinares.
No esperes senderos espectaculares cada diez metros. Aquí la gracia está en caminar sin ruido, escuchar el viento entre los pinos y mirar lejos. Si subes un poco de altura aparecen buenas vistas del valle y de las sierras cercanas.
Eso sí, en los meses fríos conviene ir con cuidado. El hielo aparece fácil en caminos sombríos y el tiempo cambia rápido en esta zona.
Setas, monte y vida tranquila
Si vienes en otoño verás bastante movimiento relacionado con las setas. Los pinares de la zona suelen ser buenos para la micología, y mucha gente de la comarca sale al monte esos días. Si no tienes experiencia, mejor observar primero o informarte bien. El bosque es generoso, pero también exige respeto.
La fauna también está muy presente. No es raro ver buitres planeando sobre los montes o escuchar jabalíes moviéndose entre la maleza al atardecer.
Y luego está la noche. En pueblos tan pequeños la oscuridad es de verdad. Te alejas un poco de las farolas y el cielo aparece lleno de estrellas, como cuando eras crío y mirabas hacia arriba en mitad del campo.
Cómo tomarse la visita
La Póveda de Soria no es un sitio para llenar un día con veinte planes. Es más bien una parada tranquila dentro de una ruta por Tierras Altas o por la sierra de Urbión.
A mí me gusta pasar un rato paseando por el pueblo, acercarme a los caminos que salen hacia el monte y luego sentarme un momento en silencio. Suena simple, pero en estos pueblos pequeños es justo ahí donde entiendes el lugar.
Si llegas esperando un catálogo de cosas que hacer, se te quedará corto. Si vienes con curiosidad y algo de calma, el sitio tiene más fondo del que parece cuando aparcas el coche por primera vez.