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sobre Santas Martas
Nudo de comunicaciones y paso del Camino de Santiago; zona de transición entre la vega y el páramo
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El turismo en Santas Martas está marcado por una circunstancia muy concreta: el Camino de Santiago pasa por aquí desde la Edad Media. Los peregrinos que hoy cruzan Reliegos —una de las localidades del municipio— entran por la calle Real siguiendo un trazado que ya aparece en documentos medievales. En ese punto del camino existió un hospital de peregrinos que, según suele citarse en la documentación jacobea, habría sido fundado a finales del siglo XI por el obispo Pelayo de León. Durante siglos fue una de las pocas paradas entre León y la zona de Astorga donde encontrar techo.
Un pueblo que sobrevivió a su propia historia
Santas Martas toma el nombre de su parroquia de Santa Marta, pero buena parte de su historia está ligada a Reliegos, que creció alrededor del paso del Camino. En textos altomedievales aparece también la iglesia de San Esteban, vinculada a donaciones regias del siglo X atribuidas al entorno de Ordoño II. Eso indica que el territorio estaba ya organizado mucho antes de que el flujo de peregrinos le diera mayor movimiento.
El hospital funcionó mientras el Camino mantuvo su papel central. Cuando la ruta perdió tránsito durante la Edad Moderna, el lugar volvió a la escala de un pueblo agrícola más del sur de la provincia.
Siglos después ocurrió algo completamente distinto a cualquier episodio jacobeo. El 28 de diciembre de 1947 cayó un meteorito en Reliegos. El fragmento recuperado terminó en el Museo Nacional de Ciencias Naturales y el episodio suele citarse en manuales de geología españoles. Es una rareza: durante siglos este lugar fue conocido por quienes pasaban por él caminando; su momento de notoriedad llegó por algo que cayó del cielo.
El paisaje que queda cuando se va la gente
La documentación medieval menciona pequeñas aldeas en el entorno que hoy han desaparecido. Pinilla, Escarbajosa o Valdearcos sobreviven sobre todo en archivos y mapas antiguos. Caminando por los alrededores todavía se reconocen algunos restos: alineaciones de piedra que delatan antiguos corrales, pozos aislados o árboles muy viejos donde debió de haber casas.
El paisaje actual responde a esa historia larga de concentración de población. Predominan los campos de cereal y, de vez en cuando, aparecen palomares de adobe. Estas construcciones circulares o cuadradas formaban parte de la economía doméstica tradicional: se criaban palomas y se aprovechaba sobre todo la palomina como abono.
También son habituales las bodegas excavadas en pequeñas lomas de tierra. Desde fuera suelen verse como casetas bajas con puerta y un respiradero. Bajo ellas hay galerías subterráneas donde se mantenía el vino a temperatura estable durante todo el año.
Cuando el pueblo se llena (un poco)
A finales de julio se celebran las fiestas de Santa Marta. Durante unos días el municipio reúne a mucha más gente de la que vive aquí el resto del año. No se trata de grandes eventos: la organización suele recaer en peñas o grupos de vecinos que preparan comidas colectivas, música y concursos culinarios.
En invierno, alrededor de la Candelaria, también se encienden hogueras en algunos pueblos del municipio. Es una celebración muy extendida en la meseta y mezcla costumbres religiosas con rituales más antiguos vinculados al calendario agrícola.
El Camino que sigue marcando el ritmo
El Camino Francés atraviesa el municipio por Reliegos y continúa hacia Mansilla de las Mulas. Es un tramo muy abierto, sin grandes desniveles, donde el paisaje agrícola domina todo el horizonte. La calle Real de Reliegos conserva el trazado tradicional del Camino: una calle larga que organiza el pueblo de lado a lado.
En este punto también se menciona a menudo la llamada Vía Trajana, una variante histórica que evita el paso por la ciudad de León y se dirige directamente hacia el este. Está señalizada en algunos tramos con hitos de piedra, aunque la mayoría de peregrinos continúa por el itinerario principal.
Cómo acercarse a Santas Martas
Santas Martas está en la llanura al sureste de León. El acceso más directo suele hacerse por la carretera N‑601 en dirección a Sahagún, desde la que salen los desvíos hacia las distintas localidades del municipio.
No es un destino pensado para grandes visitas organizadas. Lo más razonable es recorrerlo con calma, caminando un tramo del Camino entre pueblos cercanos o acercándose a ver los palomares y las bodegas tradicionales que aún quedan en uso.
Conviene tener en cuenta que las distancias aquí parecen cortas en el mapa pero el paisaje es muy abierto y en verano el sol cae con fuerza. Llevar agua y moverse con coche facilita explorar los caminos agrícolas que conectan las antiguas aldeas del término.
Santas Martas mantiene un carácter muy sobrio, incluso dentro de una ruta tan transitada como el Camino de Santiago. No hay escenografía ni grandes monumentos. Lo que se ve es, básicamente, lo que ha sido siempre: un lugar de paso en medio de la llanura leonesa donde todavía se entiende cómo ha vivido la gente durante siglos.