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Castilla y León · Cuna de Reinos

Campillo

Pequeño municipio cercano a Medina del Campo; destaca por su iglesia de ladrillo y su ambiente rural sosegado

202 habitantes
747m altitud

Por qué visitarlo

Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción Paseos en bicicleta

Mejor época

verano

Nuestra Señora de la Asunción (agosto) agosto

Qué ver y hacer
en Campillo

Patrimonio

  • Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción

Actividades

  • Paseos en bicicleta
  • Turismo rural

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

Nuestra Señora de la Asunción (agosto)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Campillo.

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sobre Campillo

Pequeño municipio cercano a Medina del Campo; destaca por su iglesia de ladrillo y su ambiente rural sosegado

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En el corazón de las Tierras de Medina, Campillo es uno de esos pueblos pequeños de Valladolid donde todavía se escucha el tractor más que el coche. Con apenas 202 habitantes y a 747 metros de altitud, aquí la vida va al ritmo de la cosecha y del tiempo que haga, no del reloj. El horizonte se abre en todas direcciones entre campos de cereal y viñedos que cambian de color con las estaciones.

Campillo encaja bien si buscas un lugar tranquilo de verdad, sin postureo rural ni actividades organizadas cada media hora. Sus calles silenciosas, la arquitectura tradicional de adobe y ladrillo, y el viento corriendo por la llanura forman parte del día a día, no de un decorado preparado para la foto rápida. Aquí el plan suele ser sencillo: paseo, charla en la plaza si hay gente y poco más. Y precisamente de eso va el lugar.

La comarca de Tierras de Medina, de la que forma parte, tiene historia, viñedo y bastantes pueblos pequeños donde todavía se mantiene la arquitectura popular castellana, cada uno con sus matices.

Qué ver en Campillo

El patrimonio de Campillo se concentra en su iglesia parroquial, que, como en tantos pueblos de Castilla, es el centro social además de religioso. Está construida en piedra y ladrillo y su torre, bastante alta para el tamaño del pueblo, se ve desde varios kilómetros a la redonda entre los campos. Si te acercas con calma, se aprecian bien las distintas fases de construcción y arreglos que ha ido teniendo con los años.

Recorrer el casco urbano lleva poco tiempo, pero permite fijarse en algunos ejemplos de arquitectura popular castellana, con casas de adobe y entramados de madera que aún aguantan en varias calles. No todo está restaurado ni falta que hace: parte del interés está en ver cómo se han ido adaptando las casas al paso del tiempo, con remiendos, ampliaciones y fachadas en las que conviven ladrillo visto, revocos y teja vieja.

Las bodegas subterráneas, muy propias de esta zona, forman parte del patrimonio etnográfico del municipio. Muchas están en desuso o cerradas, pero recuerdan el peso que tuvo la viticultura. Si te asomas desde los caminos cercanos se intuyen todavía los respiraderos y pequeños conjuntos de bodegas aislados. No esperes visitas guiadas a cada una: aquí casi todo es de uso privado o está abandonado.

El entorno natural de Campillo no tiene bosques espesos ni montañas, sino una llanura abierta que, con el día adecuado, se disfruta bastante. Los campos de cultivo crean un mosaico de colores distinto según la época: verde intenso en primavera, amarillo tostado en verano y marrones y ocres en otoño. Desde el pueblo se disfrutan atardeceres muy amplios, de esos en los que el sol cae despacio detrás de los sembrados y parece que el cielo se come medio horizonte.

Qué hacer

El principal atractivo de Campillo está en el senderismo y los paseos por el entorno rural. Las antiguas vías pecuarias y caminos agrícolas permiten hacer rutas a pie o en bicicleta sin grandes complicaciones, siguiendo caminos anchos entre fincas y naves agrícolas. No esperes un sendero señalizado en cada cruce ni paneles explicativos: aquí se tira de mapa, GPS o sentido de la orientación, y conviene fijarse bien en los cruces para no alargar la ruta más de la cuenta.

Para quien le guste el cicloturismo tranquilo, las carreteras secundarias de la zona suelen tener poco tráfico y el terreno, con ondulaciones suaves, se deja rodar bien. El viento, eso sí, cuenta como “desnivel” añadido algunos días: a la ida puede parecer que vuelas y a la vuelta descubrir que no eres tan fuerte como pensabas.

La observación de aves esteparias es otro posible aliciente. En la llanura cerealista puedes ver avutardas, sisones o perdices, sobre todo en primavera y otoño, si vas con calma y prismáticos. No es un safari garantizado: hay que madrugar algo, moverse despacio por los caminos, parar de vez en cuando y aceptar que a veces se oye más de lo que se ve.

En cuanto al enoturismo, Campillo como tal es pequeño y no tiene un circuito montado, pero su ubicación permite acercarse a otros pueblos de la comarca donde sí hay bodegas con visita. La gastronomía se apoya en lo clásico castellano: lechazo, quesos de oveja, embutidos y legumbres. Lo normal es comer en localidades mayores de alrededor y usar Campillo como parada tranquila en la ruta.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales marcan el momento fuerte del año. Suelen celebrarse en verano, especialmente en agosto, cuando vuelven al pueblo quienes viven fuera. Procesiones, bailes, juegos populares y comidas comunitarias dan algo de movimiento a unas calles que el resto del año son muy tranquilas. El ambiente es muy de “todos nos conocemos”, más pensado para la gente del pueblo que para el turismo.

La Semana Santa se vive a pequeña escala, con procesiones sencillas que recorren las calles principales. Predomina el ambiente familiar y recogido, más de pueblo que de gran evento turístico. Si te coincide, puede ser interesante por esa cercanía, pero no esperes grandes pasos ni una agenda cargada de actos.

En otoño, tras la cosecha, se mantienen algunas costumbres ligadas a la vendimia y al trabajo agrícola, aunque mucho más discretas que antaño y, en general, pensadas para la gente del pueblo más que para visitantes.

Cuándo visitar Campillo

La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los mejores momentos para ver la meseta en su punto: luz suave, temperaturas más agradables y el campo más fotogénico. En primavera, todo está verde; en otoño, los tonos del rastrojo y la viña cambian el paisaje y los atardeceres se alargan.

El verano puede ser duro a mediodía, con calor seco típico de la meseta, pero las tardes y las noches refrescan y apetece el paseo sin prisa. En invierno el ambiente es otro: frío, nieblas en algunos días y una sensación de soledad bastante marcada. A quien le guste esa Castilla desnuda le puede encajar; para paseos largos quizás no tanto, sobre todo si sopla el aire.

Si hace viento fuerte o mal tiempo, el plan se reduce básicamente a dar una vuelta corta por el pueblo y moverse en coche por la comarca, haciendo paradas breves.

Lo que no te cuentan

Campillo es pequeño y se ve rápido. En una mañana o una tarde, con calma, te has hecho al pueblo y a su entorno cercano. No es un lugar para pasar varios días sin moverse, sino más bien una parada tranquila dentro de una vuelta por Tierras de Medina: paseo corto, un rato de fotos y seguir ruta.

Las fotos de la llanura pueden engañar: el paisaje tiene su punto, pero es muy homogéneo. Si buscas montes, ríos caudalosos o bosques, aquí no los hay. Lo atractivo está en la amplitud, el silencio y esa sensación de estar en medio de la nada… aunque la autovía quede a unos kilómetros y te recuerde que el mundo sigue ahí.

El acceso es cómodo en coche, pero el transporte público es muy limitado. Sin vehículo propio, moverse por esta zona se hace complicado y las combinaciones de horarios no siempre ayudan, así que conviene planificarlo con antelación.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Valladolid, Campillo está a unos 55 kilómetros por la N-VI en dirección a Medina del Campo y luego por carreteras comarcales. El trayecto ronda los 50 minutos en coche, según el tráfico y el punto de salida. El acceso en transporte público suele ser escaso, así que lo razonable es ir en vehículo propio y aprovechar para visitar otros pueblos de la comarca.

Consejos prácticos:

  • Lleva calzado cómodo para caminar por caminos de tierra y calles con algún tramo irregular.
  • Unos prismáticos vienen muy bien si te interesa la observación de aves.
  • No hay una gran infraestructura turística local, así que lo habitual es dormir y comer en pueblos más grandes de la zona (Medina del Campo, por ejemplo) y acercarse a Campillo a pasar unas horas.
  • Lleva agua y algo de picar, sobre todo si vas a hacer rutas por los caminos: no vas a encontrar bares o tiendas cada poco.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Paseo por el casco urbano, vuelta a la iglesia parroquial y alrededores.
  • Asomarte a alguno de los caminos agrícolas que salen del pueblo para ver la llanura.
  • Si coincide el atardecer, quedarte en las afueras del pueblo, en cualquier camino elevado, para ver cómo cae el sol sobre los campos.

Si tienes el día entero

  • Mañana de ruta a pie o en bici por los caminos agrícolas, enlazando con otros pueblos cercanos.
  • Comida en alguna localidad mayor de la comarca.
  • Tarde tranquila de paseo por Campillo y, si acompaña el tiempo, esperar al atardecer antes de volver.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierras de Medina
Código INE
47031
Costa
No
Montaña
No
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
ConectividadFibra + 5G
TransporteTren cercano
SaludHospital a 10 km
EducaciónColegio
Vivienda~6€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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