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sobre La Lastrilla
Municipio colindante con Segovia; ofrece vistas espectaculares del Alcázar y la Catedral
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A poco más de cinco kilómetros de Segovia capital, La Lastrilla se alza a más de mil metros de altitud como uno de esos pueblos que han sabido crecer sin perder del todo su aire castellano. Con sus calles ordenadas y sus poco más de cuatro mil quinientos vecinos, este municipio de la comarca de Tierras de Segovia combina la vida tranquila de pueblo con la cercanía a los servicios de la ciudad. Su nombre, que evoca las piedras planas tan características de la arquitectura tradicional de la zona, nos habla de un pasado vinculado a la extracción y trabajo de la piedra caliza.
Rodeada de campos de cereal y pinares que tapizan el horizonte, La Lastrilla conserva ese aire serrano que caracteriza a los municipios del pie de la Sierra de Guadarrama. Aquí, quien se acerque encuentra una manera sencilla de conocer la Castilla más cotidiana sin alejarse demasiado de una ciudad Patrimonio de la Humanidad como Segovia. El aire limpio de la meseta, los atardeceres largos sobre la llanura castellana y el ritmo pausado del día a día hacen de esta villa un buen punto de partida para explorar la provincia.
Qué ver en La Lastrilla
El patrimonio de La Lastrilla gira principalmente en torno a su iglesia parroquial de San Juan Bautista, templo que data del siglo XVI y que constituye el edificio más emblemático del municipio. Su construcción en piedra caliza, material abundante en la zona, presenta elementos renacentistas que merece la pena contemplar con calma. El interior alberga retablos y tallas que dan testimonio de la devoción tradicional castellana.
Pasear por el casco urbano permite descubrir ejemplos de arquitectura tradicional segoviana, con esas viviendas de piedra y ladrillo que caracterizan la zona. El crecimiento urbanístico de las últimas décadas ha transformado parte del municipio, con urbanizaciones y viviendas más recientes, pero todavía pueden encontrarse rincones donde el tiempo parece haberse detenido, especialmente en el entorno de la plaza y las calles más antiguas. No esperes un casco histórico monumental, sino más bien un pueblo vivido, donde lo cotidiano pesa más que la foto de postal.
El entorno natural de La Lastrilla ofrece amplias vistas sobre la campiña segoviana. Los campos de cultivo que rodean el municipio crean un mosaico de colores cambiantes según las estaciones: el verde intenso de la primavera, el dorado del verano en la época de la siega, y los tonos ocres del otoño. Las zonas de pinar cercanas invitan a dar paseos tranquilos disfrutando del paisaje serrano, sin grandes desniveles ni complicaciones; son más caminos de diario, de gente que sale a andar, que rutas “de catálogo”.
Qué hacer
La cercanía a Segovia convierte a La Lastrilla en un buen campamento base para explorar la provincia. Desde aquí se puede acceder en pocos minutos al Acueducto, el Alcázar o la Catedral de Segovia, para luego regresar a la tranquilidad del pueblo.
Para los amantes del senderismo y el cicloturismo, los caminos rurales que parten desde La Lastrilla permiten recorrer el paisaje de Tierras de Segovia, adentrándose en pinares y atravesando campos de cereal. Son rutas de dificultad baja a media, pensadas más para caminar a ritmo tranquilo que para buscar grandes retos. Un par de horas de paseo dan de sobra para hacerse una idea del entorno.
La gastronomía local sigue los patrones de la cocina tradicional segoviana. Aquí se pueden encontrar platos elaborados con productos de la tierra: legumbres de cultivo local, carnes de la zona y, por supuesto, los famosos asados castellanos. El pan artesano sigue siendo pieza clave en la mesa. Los postres tradicionales, como las rosquillas y los dulces de influencia conventual segoviana, rematan bien cualquier comida contundente.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de La Lastrilla se articula en torno a celebraciones tradicionales que mantienen vivo el espíritu de los pueblos castellanos. Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista se celebran en junio, con varios días de actividades que incluyen procesiones, actos religiosos y eventos lúdicos para todas las edades.
En agosto, como en tantos municipios de la provincia, tienen lugar las fiestas de verano, momento en el que muchos antiguos vecinos regresan al pueblo y las calles se llenan de vida. Son días de verbenas, actividades deportivas y comidas populares que refuerzan los lazos de la comunidad.
Las celebraciones de Semana Santa y Navidad también tienen su espacio en el calendario local, con actos religiosos y tradiciones que se han transmitido de generación en generación.
Información práctica
Cómo llegar: La Lastrilla se encuentra a unos 6 kilómetros al norte de Segovia capital. Se accede fácilmente por la carretera CL-601 en dirección a Valladolid, con un desvío claramente señalizado. Desde Madrid, se toma la A-6 o la autopista AP-61 hasta Segovia, lo que supone aproximadamente una hora de viaje. El municipio cuenta con buenas comunicaciones por carretera.
Consejos: La distancia a Segovia es tan corta que se puede ir y volver en el mismo día varias veces durante la estancia, sin agobios de tráfico. Si viajas en coche, el municipio funciona bien como base para dormir tranquilo y moverte luego por otros pueblos de la comarca y por la capital. A nivel de servicios, piensa más en una zona residencial pegada al campo que en un núcleo turístico clásico.
Cuándo visitar La Lastrilla
La primavera y el otoño suelen ser las estaciones más agradables para pasear por el pueblo y los caminos rurales: temperaturas suaves, campos verdes o en tonos ocres y menos calor en las horas centrales del día.
En verano puede apretar el calor al mediodía, pero las tardes refrescan y se agradece estar a las afueras de la ciudad. En invierno hace frío y puede helar, pero si lo que se busca es esa sensación de meseta castellana seca, cielos despejados y abrigarse bien para salir a la calle, también tiene su interés. Con mal tiempo, la visita se reduce prácticamente a pasear un rato por el casco y usar el pueblo como base para moverse en coche por la zona.
Lo que no te cuentan
La Lastrilla es, sobre todo, un lugar para estar tranquilo más que un pueblo lleno de monumentos. Se ve rápido: en una mañana pausada puedes recorrer la iglesia, la zona antigua y dar un paseo por los alrededores. Funciona mejor como base o como parada cómoda a las puertas de Segovia que como destino para varios días sin moverte del municipio.
La imagen de pueblo rural convive con zonas nuevas y carreteras muy presentes; si buscas un casco histórico grande y totalmente homogéneo, aquí no lo vas a encontrar. A cambio, tendrás servicios a mano, buena conexión por carretera y la ciudad de Segovia a un paso. Es un sitio más de vivir que de “hacer turismo”, y quizá por eso se está a gusto si se viene con esa idea.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Te da tiempo a aparcar con calma, subir hasta la iglesia de San Juan Bautista, pasear sin prisas por las calles más antiguas y asomarte a los campos que rodean el casco urbano. Es un paseo corto, más de estirar las piernas y tomar el aire que de ir tachando puntos en una lista.
Si tienes el día entero
Lo más lógico es combinar: dedicar la mañana a Segovia y reservar la tarde para volver a La Lastrilla, descansar, pasear por los caminos entre cultivos o pinares cercanos y cerrar el día tranquilo. El pueblo no pide correr; en un par de horas habrás visto lo esencial, así que el resto del tiempo es para tomárselo con calma.
Errores típicos
- Esperar un “pueblo-museo”: La Lastrilla es un pueblo habitado y muy pegado a la ciudad, con zonas nuevas, tráfico y vida diaria. Si llegas pensando en un casco medieval entero y fotogénico, te llevarás un chasco.
- Quedarse solo en Segovia capital: Muchos pasan por la CL-601 sin mirar a los lados. Dormir o pasar unas horas en La Lastrilla permite otro ritmo y explorar la campiña segoviana sin grandes desplazamientos.
- Sobrevalorar las rutas: Los caminos de alrededor son agradables, pero sencillos. Son paseos llanos por campos y pinares; conviene ajustar expectativas si vienes buscando montaña o senderos espectaculares.