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sobre Palazuelos de Eresma
Municipio residencial junto a Segovia; alberga la destilería del whisky DYC y entorno fluvial
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A apenas quince kilómetros de Segovia capital, Palazuelos de Eresma es una de esas localidades que mucha gente ve en los carteles de la carretera… y sigue de largo. Error. Esta villa de casi 6.000 habitantes, situada a 1.079 metros de altitud, conserva un patrimonio monumental poco habitual para un pueblo de este tamaño, mientras mantiene el pulso tranquilo de los pueblos serranos castellanos. Su ubicación entre la sierra y la meseta la convierte en una buena base para quien quiera conocer la Segovia más cotidiana, la de la gente que hace vida aquí todo el año.
El municipio creció históricamente en torno al río Eresma, que ha marcado su desarrollo y su paisaje. Más que calles empedradas de postal, lo que vas a encontrar son construcciones de piedra dorada mezcladas con vivienda más moderna y zonas nuevas de expansión, muy ligadas a la cercanía de Segovia. Aun así, se perciben siglos de historia, desde la repoblación medieval hasta su papel como centro agrícola y ganadero. Hoy, Palazuelos combina esa herencia con una comunidad viva, con colegios, servicios y un día a día real, no solo de fin de semana.
Pasear por Palazuelos es moverse entre esa dualidad: la villa histórica, con su castillo vigilando desde lo alto, y el pueblo residencial al que han llegado muchas familias de Segovia buscando más espacio y tranquilidad. Al fondo, cuando el día está claro, la sierra recuerda que la montaña está a dos pasos.
Qué ver en Palazuelos de Eresma
El Castillo de los Arias Dávila es el emblema de Palazuelos. Esta fortaleza del siglo XV, construida en piedra caliza, domina la localidad con su torre del homenaje y sus robustos muros. Aunque es de propiedad privada y no se puede visitar por dentro [VERIFICAR], su presencia marca el skyline del pueblo y puede admirarse desde diversos puntos del casco urbano y desde algunos caminos de las afueras. Es un ejemplo muy reconocible de arquitectura señorial de la provincia, más sobrio que “de cuento”, pero imponente. Si te gustan los castillos “vividos”, con uso real a lo largo de los siglos, aquí vas a tener una buena muestra.
La Iglesia de San Juan Bautista es el principal templo del municipio. De origen medieval y reformada en siglos posteriores, mezcla estilos y soluciones arquitectónicas según se ha ido adaptando a las necesidades del pueblo. La piedra, el campanario y su ubicación en el corazón del núcleo tradicional la convierten en referencia visual y punto de encuentro. Por dentro no es una catedral, pero guarda ese ambiente de parroquia de pueblo grande donde se concentra media vida social.
El casco histórico se recorre rápido, pero merece un paseo atento. No es una ciudad medieval de película, sino un entramado de calles con traza antigua, viviendas tradicionales de piedra y madera, y algunas casonas blasonadas que recuerdan el pasado nobiliario de la villa. Fíjate en los antiguos lavaderos y fuentes, restos de una vida cotidiana que, aunque hoy suene a pasado, estuvo en uso hasta hace no tanto. En pocos minutos pasas de una calle tradicional a una zona de urbanizaciones, así que no te extrañe ese contraste.
Los alrededores naturales muestran ese paisaje de transición entre sierra y llanura: campos de cereal, encinares, pinares y algunas choperas asociadas al río. No es un gran parque natural, pero sí un entorno agradable para paseos tranquilos, especialmente al amanecer o al atardecer. Si vienes con la sierra en mente, piensa en Palazuelos como “la antesala”: menos épico, más de vida diaria.
Qué hacer
El senderismo es una de las actividades más agradecidas en Palazuelos si no buscas grandes desniveles. Hay rutas circulares que salen del propio casco urbano y se adentran entre caminos rurales y veredas, muchas usadas todavía por agricultores y ganaderos. El curso del río Eresma permite itinerarios más frescos en verano, con vegetación de ribera y algo más de sombra. Conviene llevar el track en el móvil o mapa, porque algunas pistas se cruzan y no siempre están bien señalizadas, y calcular bien el tiempo: lo que parece “un paseíto” se te puede ir a la tarde entera.
La fotografía arquitectónica tiene aquí varios alicientes: el castillo desde diferentes ángulos, los perfiles de la iglesia, los detalles de la arquitectura popular y, si el día acompaña, la silueta de la sierra al fondo. Las últimas horas de la tarde son especialmente agradecidas; la piedra toma tonos más cálidos y el pueblo gana bastante para la cámara. Es uno de esos sitios donde el encuadre manda: un paso a un lado y pasas de postal rural a farola, cable y urbanización.
La gastronomía local sigue la línea de la cocina serrana segoviana: cordero asado, cochinillo, judías de La Granja, embutidos, guisos de cuchara y buenos productos de la huerta. No esperes una variedad infinita, pero sí platos contundentes y bien conocidos en toda la comarca. Si vienes a comer, es buena idea reservar, sobre todo en fines de semana y fechas señaladas, porque mucha gente de Segovia se acerca a comer aquí.
Las visitas a la comarca encajan muy bien con Palazuelos como punto de partida: Segovia capital queda a un paso, igual que otros pueblos de interés y zonas de sierra. Lo habitual es integrar Palazuelos en una ruta más amplia de uno o dos días, combinando patrimonio, paseos suaves y buena mesa. Pensado como “campamento base” funciona mejor que como único destino del viaje.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista se celebran en torno al 24 de junio, con procesiones, actividades populares y un programa que suele mezclar lo religioso con lo lúdico. Es uno de los momentos del año en que más se nota el carácter comunitario del pueblo: gente que vuelve, peñas, verbenas y mucha calle.
En septiembre se celebran otras fiestas ligadas al ciclo agrícola y ganadero, con actos religiosos y populares que mantienen vivo un calendario festivo ya muy asentado en la memoria local. Según el año, se añaden actividades deportivas, culturales o infantiles [VERIFICAR].
Durante el año suelen organizarse eventos culturales, actividades deportivas y algún mercado temático en fechas señaladas. No convierten el pueblo en una feria continua, pero sí aportan movimiento más allá del verano. Si vienes de paso, consulta antes porque puedes encontrarte el pueblo muy tranquilo… o con media comarca en la plaza.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Segovia capital, Palazuelos de Eresma está a unos 15 kilómetros por la carretera CL-601 en dirección a Valladolid. El acceso es directo y suele estar bien señalizado. Desde Madrid, se puede llegar por la A-6 o la AP-61 hasta Segovia y continuar por la CL-601; el trayecto ronda la hora larga, según tráfico y punto de partida.
Cuándo visitar Palazuelos de Eresma
- Primavera: probablemente el mejor momento. Campos verdes, temperaturas suaves y días largos para combinar pueblo, rutas y visitas a la comarca.
- Verano: hace calor, pero las noches refrescan más que en la ciudad y hay más ambiente por las fiestas y vacaciones. Conviene evitar las horas centrales del día para caminar.
- Otoño: buena época para pasear por los alrededores, con colores más intensos en los árboles de ribera y menos gente en general. Si pillas nieblas matinales, el castillo y el río tienen su punto.
- Invierno: frío, y alguna nevada puede caer. El castillo y la silueta del pueblo con nieve ganan mucho, pero hay que venir abrigado y con previsión. Los días son cortos, así que organízate para aprovechar las horas de luz.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Vuelta rápida por el núcleo tradicional: iglesia, plaza y calles antiguas.
- Subir a algún punto con buena vista del castillo y la sierra al fondo.
- Paseo corto hacia el río, sin meterte en rutas largas.
Con eso te haces una idea bastante realista del pueblo.
Si tienes el día entero
- Mañana de paseo por Palazuelos y ruta sencilla por caminos agrícolas o junto al Eresma.
- Comida tranquila en el pueblo.
- Tarde para acercarte a Segovia o a algún pueblo serrano cercano y rematar el día con otra visita.
No hace falta exprimirlo: Palazuelos funciona mejor con calma que intentando llenar cada minuto.
Errores típicos al visitar Palazuelos de Eresma
- Esperar “otra Segovia”: Palazuelos no es una ciudad monumental ni un parque temático medieval. Es un pueblo grande, con zonas nuevas y vida de diario. Si lo miras con esas gafas, se disfruta más.
- Pensar que el castillo se puede visitar libremente: al ser privado, lo normal es conformarse con verlo desde fuera y buscar los mejores puntos de vista, sin intentar colarse por caminos o accesos restringidos.
- Calcular mal tiempos y distancias: las rutas parecen fáciles sobre el mapa, pero entre sol, desvíos y fotos, una vuelta corta se alarga. Agua, gorra y algo de margen en el horario te ahorran prisas al final del día.
Lo que no te cuentan
Palazuelos de Eresma se ve rápido. El casco histórico, sin pararte mucho, te lo recorres en menos de una hora. Lo que alarga la visita son los paseos por los alrededores, sentarte a comer y usarlo como base para moverte por la comarca.
Las fotos del castillo suelen enseñar el ángulo bueno: cuando llegas, te encuentras también las casas modernas, las calles nuevas y el tráfico cotidiano. No es un decorado, es un pueblo donde vive mucha gente que trabaja en Segovia y alrededores. Si buscas exactamente eso, un sitio real entre la ciudad y la sierra, encaja muy bien. Si vienes esperando un pueblo-museo, te vas a quedar un poco frío.