Vista aérea de Alcubilla de Avellaneda
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Alcubilla de Avellaneda

Localidad situada en el límite con Burgos destacada por su palacio renacentista y entorno tranquilo

111 habitantes · INE 2025
926m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Palacio de los Avellaneda Ruta del Cid

Mejor época

verano

Fiestas del Santo Cristo (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Alcubilla de Avellaneda

Patrimonio

  • Palacio de los Avellaneda
  • Iglesia de la Magdalena

Actividades

  • Ruta del Cid
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Fiestas del Santo Cristo (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Alcubilla de Avellaneda.

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sobre Alcubilla de Avellaneda

Localidad situada en el límite con Burgos destacada por su palacio renacentista y entorno tranquilo

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En el corazón de las Tierras del Burgo, donde la meseta castellana empieza a ondularse en suaves lomas, Alcubilla de Avellaneda es uno de esos municipios donde se nota que la vida va por otro ritmo. Con poco más de un centenar de habitantes y a unos 900 y pico metros de altitud, esta pequeña aldea soriana mantiene todavía la esencia de la vida rural castellana, donde el silencio manda y, como mucho, suena el tañer de las campanas o el viento entre los campos de cereal.

El nombre de Alcubilla, derivado del árabe "al-qubba" (cúpula o bóveda), recuerda la antigua presencia musulmana en estas tierras de frontera. Su apellido, Avellaneda, habla de los bosques de avellanos que antaño poblaban la zona. Hoy, este rincón de la provincia de Soria es más bien un lugar al que venir a bajar marchas, mirar lejos y entender qué significa esa “España vacía” de la que tanto se habla, pero que aquí es vida cotidiana.

Llegar hasta aquí ya marca el tono del viaje: campos infinitos, horizontes amplios y esa luz seca de Castilla que va cambiando con la hora del día. No hay prisa: el propio trayecto invita a levantar el pie del acelerador.

Qué ver en Alcubilla de Avellaneda

El patrimonio de Alcubilla de Avellaneda no es abrumador en cantidad, pero encaja bien con lo que es el pueblo. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano con su torre de piedra, testimonio de siglos de vida comunitaria. Como muchas iglesias rurales sorianas, tiene ese aire sobrio y recio típico de la arquitectura castellana, sin grandes alardes, pero bien asentada en el paisaje. Si la encuentras abierta, merece la pena asomarse un momento y fijarse en los detalles más que en el tamaño.

Pasear por las calles es más un deambular que una visita “monumental”. Las casas tradicionales de piedra y adobe, con portones de madera y corrales, dibujan un trazado que se adapta al terreno. Si caminas despacio, empiezas a ver detalles: dinteles tallados, escudos nobiliarios ya gastados, balconadas de madera que cuentan que aquí hubo más gente y más ruido. En menos de una hora puedes hacer todo el recorrido urbano sin prisas.

El entorno natural que rodea Alcubilla probablemente sea lo más interesante si vienes con tiempo. Las lomas y páramos cercanos forman un paisaje austero, pero muy honesto: verde intenso en primavera, dorado en verano y una gama de ocres y grises en otoño e invierno. Los campos de cultivo se mezclan con manchas de vegetación autóctona, zonas buenas para ver aves rapaces y fauna típica de la meseta, siempre que tengas paciencia y prismáticos.

Qué hacer

El senderismo es, en la práctica, lo que mejor encaja aquí. Varios caminos rurales salen del pueblo y permiten dar paseos cortos o rutas algo más largas. Una caminata por las cañadas tradicionales ayuda a imaginar el trasiego de la trashumancia, mientras que las sendas que suben a las lomas cercanas regalan vistas amplias de la comarca de Tierras del Burgo. No hay grandes desniveles, pero el sol pega y las distancias engañan, así que conviene calcular bien el tiempo y no apurar la luz de la tarde.

Para quienes disfrutan con la fotografía de naturaleza, los amaneceres y atardeceres son el momento fuerte: luz rasante, sombras largas y un paisaje sin demasiados elementos que distraigan. Aquí se nota mucho la hora a la que salgas; madrugar un día y dar un paseo corto ya cambia bastante la manera de ver el pueblo y su entorno.

La micología también tiene su peso en la zona. En otoño, los pinares y encinares de los alrededores se llenan de buscadores de setas. Eso sí: solo tiene sentido si sabes lo que haces o vas acompañado de alguien que controle, y siempre respetando normativas y cupos. No está de más informarse antes en la comarca sobre permisos y zonas autorizadas.

En cuanto a comida, Alcubilla no tiene establecimientos de restauración, así que lo lógico es organizarse en los pueblos de alrededor o traer algo en el coche. La gastronomía tradicional soriana sigue muy presente: asados de cordero lechal, sopas castellanas, embutidos y productos del cerdo, además de quesos de la comarca. Conviene llegar a los sitios con reserva o al menos con plan B, especialmente en fines de semana y festivos.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Alcubilla de Avellaneda, como en tantos pueblos pequeños, se concentra en unos pocos momentos clave del año. Las fiestas patronales suelen celebrarse en verano, generalmente en agosto [VERIFICAR], cuando regresan los hijos del pueblo que viven fuera. Son días de misa solemne, procesión, comidas populares y baile, más pensados para el reencuentro vecinal que para el turismo. Si coincides, lo normal es que te acaben integrando en alguna actividad si vas con respeto.

La Semana Santa se vive de forma sencilla, pero sentida: procesiones pequeñas, actos religiosos sobrios y mucha implicación de la gente del pueblo. No hay grandes pasos ni espectáculos, pero sí un ambiente muy cercano.

En invierno, las matanzas tradicionales siguen siendo, donde se conservan, un momento de reunión familiar y vecinal, con todo lo que conlleva de trabajo en común y recetas heredadas. No es algo “abierto al público” como tal, sino más bien una costumbre doméstica que, en algunos casos, se ha ido adaptando a los tiempos.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Soria capital se llega a Alcubilla de Avellaneda tomando la N-122 en dirección a El Burgo de Osma y siguiendo después por carreteras secundarias. El trayecto suele rondar la media hora larga o algo más, según el tráfico y las paradas. Son carreteras cómodas, pero conviene no apurar tiempos si vas en invierno o al anochecer: la niebla, el hielo o los animales cruzando pueden aparecer cuando menos lo esperas.

Consejos prácticos: Alcubilla es un sitio muy tranquilo, sin apenas servicios. No esperes tiendas ni bares abiertos a cualquier hora: es importante llevar agua, algo de comida y tener resuelto el tema de alojamiento y comidas en otros pueblos cercanos. Calzado cómodo, protección solar y ropa de abrigo en invierno son casi obligatorios; aquí el aire corta más de lo que parece en el mapa. Y, sobre todo, conviene asumir el ritmo del lugar: las voces resuenan, los coches se oyen desde lejos, así que se agradece que las visitas sean respetuosas con el silencio y la vida diaria de los vecinos.

Cuándo visitar Alcubilla de Avellaneda

La primavera (mayo-junio) suele ser el momento más agradecido si te gusta ver el campo verde y temperaturas suaves. El otoño (septiembre-octubre) tiene una luz muy limpia y colores más cálidos, buena época para pasear y, según el año, para las setas.

El verano puede ser caluroso a mediodía, pero las noches refrescan gracias a la altitud; es cuando hay más movimiento de gente que vuelve al pueblo y se nota algo más de vida en la calle. El invierno es frío, con heladas y posibles nevadas. Si vienes entonces, el paisaje gana en dramatismo, pero hay que contar con días cortos, posibles problemas de hielo en la carretera y la opción real de encontrar todo todavía más tranquilo.

Lo que no te cuentan

Alcubilla de Avellaneda se ve rápido: en una hora has recorrido el casco urbano con calma. El atractivo está más en el conjunto (pueblo + entorno + paisaje) que en un monumento concreto. Es un lugar más de parada larga o de base para explorar la comarca que de “gran destino” en sí mismo.

Las fotos pueden dar la sensación de un casco histórico más grande del que es en realidad. Todo está muy concentrado y el resto es campo abierto. Si vienes esperando un pueblo lleno de servicios, tiendas y bares, te llevarás un chasco. Si lo que buscas es escuchar tus propios pasos al caminar por la calle y sentir que el horizonte manda más que los edificios, entonces tiene sentido acercarse hasta aquí.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Da un paseo tranquilo por el pueblo, rodea la iglesia y recorre las calles principales fijándote en portones, escudos y construcciones más antiguas. Antes de irte, sal por alguno de los caminos agrícolas que rodean el casco urbano y aléjate unos minutos: ver el pueblo desde fuera, pequeño en medio de los campos, ayuda a entender bien qué tipo de lugar es.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierras del Burgo
Código INE
42007
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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