Ayuntamiento de Blacos (Soria, España).jpg
Adrian benedited · CC0
Castilla y León · Cuna de Reinos

Blacos

Pequeña localidad en el cruce de caminos hacia el Burgo de Osma

36 habitantes · INE 2025
996m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de Santa María la Mayor Senderismo

Mejor época

verano

Santa Cristina (julio) julio

Qué ver y hacer
en Blacos

Patrimonio

  • Iglesia de Santa María la Mayor

Actividades

  • Senderismo
  • Cicloturismo

Fiestas y tradiciones

Fecha julio

Santa Cristina (julio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Blacos.

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sobre Blacos

Pequeña localidad en el cruce de caminos hacia el Burgo de Osma

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En el corazón de las Tierras del Burgo, a casi mil metros de altitud, Blacos es uno de esos pueblos sorianos que se ven en un paseo tranquilo y se recuerdan por el silencio. Con apenas una treintena larga de habitantes, esta pequeña aldea castellana conserva la esencia de la vida rural tradicional, donde el ruido de fondo son el viento entre los campos, algún tractor lejano y los perros que avisan cuando llega un coche extraño. Sus casas de piedra y adobe, apiñadas en torno a la iglesia, dibujan un perfil arquitectónico que habla de siglos de adaptación al clima seco y duro de la meseta.

Rodeado de páramos y campos de cereal que cambian de color según las estaciones, Blacos es un lugar al que se viene a bajar el ritmo y poco más. Aquí no hay grandes monumentos ni rutas señalizadas por todas partes, pero sí la calma de los pueblos que resisten al despoblamiento con lo que tienen: tierras, memoria y costumbre.

La comarca de Tierras del Burgo, con El Burgo de Osma como referencia principal, agrupa pequeños núcleos como Blacos que comparten historia y paisaje. Son pueblos donde uno acaba fijándose en detalles pequeños: una puerta centenaria, un palomar medio derruido, el vuelo de las aves sobre los campos abiertos o la forma en que la luz de la tarde cae sobre las fachadas.

¿Qué ver en Blacos?

El patrimonio de Blacos es modesto pero representativo de la arquitectura rural soriana. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano y, aunque sin grandes alardes artísticos, merece acercarse a verla por su sencilla construcción en piedra y por entender que ha sido durante siglos el punto de reunión del pueblo, más allá de lo religioso. Si la encuentras cerrada, no es raro: en pueblos así suele abrirse solo en misa o en fiestas.

Pasear por las calles de Blacos es casi lo más sensato que se puede hacer allí. Las casas tradicionales de piedra y adobe, con sus corrales y bodegas excavadas en la tierra, recuerdan una forma de vida muy pegada al campo. En algunas todavía se ven dinteles de madera labrada, portones antiguos, ventanucos pequeños y tejados algo vencidos, señales de que aquí se construía pensando en el frío, el viento y los animales, no en la foto. A ritmo tranquilo, la vuelta al caserío se hace en menos de media hora, parando a mirar detalles.

El verdadero tesoro de Blacos es su entorno natural. Los páramos circundantes, con matorral y pastizal, abren la vista hacia un horizonte muy amplio, de esos en los que cuesta calcular distancias. En primavera, los campos de cereal se vuelven verde intenso; en verano, el dorado del trigo domina el paisaje; el otoño trae tonos ocres y más movimiento de aves; y el invierno deja un entorno desnudo, a veces nevado, que tiene su propio peso y hace que el silencio se note todavía más.

Qué hacer

La actividad más lógica en Blacos y su entorno es el senderismo tranquilo por caminos rurales y pistas agrícolas. No esperes rutas balizadas con paneles a cada poco; se camina por los mismos caminos que usan los vecinos para ir a las fincas. Desde el pueblo salen varios accesos hacia los páramos y pequeños arroyos estacionales. Es territorio de aves rapaces, conejos y liebres, y a primera o última hora del día, con suerte, se pueden avistar ciervos en las zonas más alejadas. Conviene llevar un mapa offline o tener claro el recorrido, porque los caminos se bifurcan y todo se parece bastante.

Quien tenga afición a la fotografía de paisaje encontrará en Blacos un escenario muy honesto para retratar lo que muchos llaman “España vaciada”: calles sin gente, campos abiertos, tejados viejos y cielos muy grandes. Los amaneceres y atardeceres, con la luz rasante sobre el cereal o la tierra labrada, son el mejor momento. La arquitectura popular también da juego para primeros planos y detalles.

La gastronomía tradicional soriana hay que buscarla fuera del pueblo. Blacos es demasiado pequeño para mantener bares o restaurantes, pero su cercanía a El Burgo de Osma (a menos de 15 kilómetros) compensa eso. En los alrededores se pueden probar platos como el cordero asado, embutidos de la zona, setas de temporada o quesos artesanales. También sobreviven, según casas y familias, embutidos caseros y pan de horno de leña, aunque eso ya forma parte del ámbito privado y no de una oferta turística al uso.

Fiestas y tradiciones

Como muchos pueblos pequeños de Castilla, Blacos mantiene vivas sus fiestas patronales, generalmente durante el verano, cuando regresan los hijos del pueblo que viven fuera. Son celebraciones sencillas, con un carácter muy de casa: comidas compartidas, algún baile, actos religiosos y tiempo para ponerse al día con quienes solo se ven una vez al año. No esperes grandes programas ni actividades continuas: aquí el ritmo lo marca la conversación y el reencuentro.

Aunque la agricultura ya no ocupa a tanta gente como antes, las labores del campo siguen marcando el calendario mental de los vecinos: siembra, siega, trilla, vendimias en zonas cercanas… El paisaje que rodea el pueblo se entiende mejor si uno piensa en ese ciclo y en cómo condiciona horarios, ausencias y presencia de gente en las calles.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Soria capital, Blacos se encuentra a unos 50 kilómetros por la N-122 en dirección a El Burgo de Osma, desviándose después por carreteras locales. El acceso más cómodo es desde El Burgo de Osma, a unos 12 kilómetros. Es prácticamente imprescindible vehículo propio, ya que no hay transporte público regular hasta el pueblo.

Consejos: Es un lugar pequeño y tranquilo: conviene llegar sin prisas y con expectativas realistas. Lleva calzado cómodo para caminar por pistas de tierra, algo de agua y protección solar, sobre todo en verano, porque la sombra fuera del casco es escasa. Respeta las propiedades privadas (corrales, huertas, pajares) y no dejes residuos en el campo. Si cruzas el pueblo en coche, hazlo despacio: hay perros sueltos, tractores y gente mayor que se mueve sin pensar en el tráfico. No cuentes con encontrar tiendas abiertas a cualquier hora: trae lo básico desde El Burgo de Osma.

Cuándo visitar Blacos

La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradables para pasear, con temperaturas moderadas y el campo cambiando de color. El verano puede ser caluroso a mediodía, pero las noches refrescan por la altitud y la sombra de las calles estrechas ayuda algo durante el día. El invierno es riguroso, con heladas frecuentes y posibles nevadas: solo compensa si se busca soledad y no importa el frío, ni tener el cielo gris varios días seguidos.

Si hace mal tiempo, el pueblo se ve rápido y el paseo se acorta bastante. En días de viento fuerte, hay que tener en cuenta que el páramo se siente más duro y conviene no alejarse demasiado del núcleo. En jornadas de calor seco, mejor salir a caminar temprano o a última hora, porque al mediodía el campo se hace pesado.

Lo que no te cuentan de Blacos

Blacos se recorre en menos de una hora a paso lento. El resto del tiempo se llena con paseos por los alrededores o combinando la visita con otros pueblos de Tierras del Burgo o con El Burgo de Osma. Más que un destino para varios días, funciona bien como parada dentro de una ruta por la zona o como sitio al que acercarse a mirar paisaje y respirar un poco de silencio.

Las fotos aéreas o muy escogidas pueden hacer pensar en un pueblo más grande de lo que es. La realidad es un núcleo pequeño, con pocas calles y servicios mínimos. Precisamente ahí está parte de su interés: aquí se ve cómo se sostiene, a base de costumbre, un pueblo de poco más de treinta vecinos en una comarca que se va vaciando.

Si solo tienes…

  • 1–2 horas: Paseo por el casco, vuelta completa al pueblo (se hace rápido), parada en la iglesia y salida por algún camino cercano para ver el paisaje de páramo. A ritmo tranquilo, es tiempo suficiente para hacerse una idea del lugar.
  • Medio día o un día entero: Combinar Blacos con El Burgo de Osma u otros pueblos de la zona, reservando Blacos para caminar con calma entre campos y dejar que el reloj importe poco.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierras del Burgo
Código INE
42036
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
EducaciónColegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
CostaPlaya a 19 km
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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