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sobre Liceras
Pueblo serrano en el límite con Segovia con atalaya musulmana
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En el corazón de las Tierras del Burgo, donde la meseta castellana dibuja un horizonte infinito de páramos y valles, Liceras se alza a 1128 metros de altitud como uno de esos pequeños pueblos que Soria guarda casi en secreto. Con apenas 49 habitantes, aquí la palabra “tranquilo” no es un reclamo publicitario: es la realidad diaria. Hay silencio, relojes que corren más despacio y muchas puertas que solo se abren en verano, cuando vuelven los de fuera.
Rodeada de un paisaje de encinas dispersas y campos de cereal que cambian de color según la estación, Liceras invita a desconectar del mundo acelerado. Aquí no encontrarás multitudes ni servicios turísticos organizados, sino la posibilidad de ver cómo funciona un pueblo pequeño de la Castilla rural sin maquillajes. Es un lugar para quienes disfrutan de caminar sin prisa, de los horizontes amplios y de los pueblos donde, si te cruzas con alguien, te saluda.
El aire limpio de estas tierras altas, la arquitectura tradicional de piedra y adobe y la cercanía de sus vecinos cuando se les da conversación forman un conjunto sencillo, sin grandes monumentos, pero coherente con lo que es: un pueblo agrícola y ganadero que ha ido perdiendo población, pero no carácter.
Qué ver en Liceras
El patrimonio de Liceras es humilde pero representativo de la arquitectura rural soriana. La iglesia parroquial, dedicada a un santo patrón local, preside el núcleo urbano con su construcción tradicional que refleja siglos de historia. Aunque de proporciones modestas, merece un paseo tranquilo por sus alrededores para apreciar los detalles constructivos propios de estas tierras. Según la época, es posible que la encuentres cerrada fuera de los actos religiosos, algo habitual en pueblos tan pequeños, así que no montes el viaje solo por verla por dentro.
El verdadero atractivo de Liceras está en su conjunto urbano, con casas de piedra y adobe que conservan la estructura tradicional castellana. Pasear por sus calles casi desiertas es como viajar en el tiempo, observando corrales, bodegas excavadas en la tierra y elementos arquitectónicos que hablan de un modo de vida agrícola y ganadero que se resiste a desaparecer. No esperes un casco histórico restaurado al milímetro ni fachadas recién pintadas: aquí conviven lo viejo, lo arreglado y lo que se cae, como en tantos pueblos de la provincia, y ahí está parte de su verdad.
El entorno natural constituye uno de los mayores valores del municipio. Los páramos circundantes ofrecen vistas panorámicas amplias, especialmente al atardecer, cuando la luz dorada baña los campos. Los aficionados a la observación de aves encontrarán aquí un territorio interesante, con especies esteparias y rapaces que sobrevuelan estos espacios abiertos, sobre todo si se tiene paciencia y prismáticos. No hay miradores preparados ni pasarelas: son caminos de siempre y cunetas desde las que mirar.
Qué hacer
El senderismo es la actividad más lógica en Liceras. Los caminos rurales que parten del pueblo permiten recorrer el paisaje característico de las Tierras del Burgo, entre páramos, pequeños valles y dehesas de encinas. Estas rutas, aunque no están señalizadas como senderos homologados, son adecuadas para caminatas tranquilas donde lo importante es salir a andar y volver al pueblo con la sensación de haber respirado. Conviene llevar mapa, móvil cargado y algo de orientación: no hay paneles explicativos ni carteles en cada cruce, y en días de niebla o calor fuerte es fácil desorientarse si te alejas mucho.
La fotografía de paisaje encaja bien en Liceras y su entorno. Los cielos despejados, la amplitud de horizontes y los cambios cromáticos según las estaciones (el dorado del verano, los ocres otoñales, el verde primaveral) convierten cualquier paseo en un buen momento para sacar la cámara. Más que “postales” espectaculares, aquí salen fotos muy honestas de la Castilla llana: caminos, tierras de labor, algún corral medio vencido y mucho cielo.
Para los interesados en el turismo micológico, los alrededores ofrecen en otoño la posibilidad de buscar setas, siempre con el conocimiento adecuado y respetando la normativa local. Es recomendable informarse previamente en la zona sobre especies y permisos y no improvisar: las pistas de acceso suelen ser de tierra y el monte es privado o comunal, no un autoservicio.
La gastronomía local, aunque no cuente con restaurantes en el propio pueblo, puede descubrirse en localidades cercanas de la comarca, donde platos como el cordero asado, las migas del pastor o los embutidos artesanales representan la cocina tradicional soriana. En Liceras, lo normal es que tengas que traer la compra hecha o contar con casa propia o de familia para sentarte a la mesa. Si vienes de paso, piensa en el pueblo más como un lugar donde estirar las piernas que como un sitio donde sentarte “a comer algo”.
Fiestas y tradiciones
Como ocurre en muchos pequeños núcleos rurales, las fiestas patronales son el momento fuerte del calendario, generalmente celebradas durante el verano, cuando muchos emigrados regresan al pueblo. Estas celebraciones, que suelen tener lugar entre julio y agosto [VERIFICAR], mantienen vivas tradiciones con misas, procesiones y convivencias vecinales. Más que un espectáculo pensado para el visitante, son encuentros de gente del pueblo a los que te puedes sumar con respeto y discreción, sin esperar grandes programas ni verbenas diarias.
La matanza tradicional en invierno, aunque cada vez más en desuso, todavía se conserva en algunos hogares como ritual gastronómico y social que conecta con las raíces agrarias del territorio. No es un evento organizado para turistas, sino una costumbre familiar o de amigos, que a veces junta a varias generaciones alrededor de la mesa.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, situada a unos 50 kilómetros [VERIFICAR], se accede a Liceras por carreteras comarcales atravesando la comarca de Tierras del Burgo. El trayecto permite descubrir el paisaje característico de esta zona, con El Burgo de Osma como referencia intermedia. Es muy recomendable viajar en vehículo propio, ya que no existe transporte público regular y depender de autostop o taxis rurales en esta zona es poco realista.
Consejos prácticos: Liceras no dispone de servicios turísticos, por lo que conviene planificar la visita llevando provisiones y combustible suficiente en el coche. Es un buen alto en el camino para caminar un rato, respirar y seguir ruta por la Soria rural. Respeta el entorno natural, las propiedades privadas (cercas, portillas, cultivos) y la tranquilidad de sus pocos vecinos: cualquier ruido se oye mucho más que en la ciudad.
Cuándo visitar Liceras
La primavera (mayo-junio) y el otoño (septiembre-octubre) suelen ser los momentos más agradables para pasear, con temperaturas moderadas y campos especialmente fotogénicos. El verano es seco y puede hacer bastante calor a mediodía, pero las mañanas y los atardeceres son muy agradables. El invierno puede ser muy frío dada la altitud, con heladas frecuentes y, según el año, algo de nieve: si vienes entonces, revisa el parte meteorológico y el estado de las carreteras antes de salir.
Lo que no te cuentan
Liceras es pequeño y se recorre a pie en muy poco tiempo. No es un destino para pasar varios días sin moverte del pueblo, salvo que tengas casa propia o vengas buscando precisamente eso: calma absoluta y poco más. Funciona mejor como parada dentro de una ruta por la zona (Burgo de Osma, otros pueblos de Tierras del Burgo, carreteras secundarias) que como único objetivo del viaje.
Si vienes con la idea de encontrar bares animados, tiendas y mucho “ambiente rural”, te vas a llevar un chasco. Lo que hay es lo que ves: campo, un caserío discreto y un ritmo de vida muy pausado. Para algunos, eso es exactamente lo que buscan; para otros, se queda corto.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo tranquilo por el pueblo, vuelta alrededor de la iglesia y salida por alguno de los caminos que rodean el núcleo para asomarte a los páramos. Con eso te haces una idea bastante fiel de lo que es Liceras.
Si tienes el día entero
Lo más sensato es combinar Liceras con otros pueblos y paradas en la comarca. Dedica aquí una mañana corta o una tarde de paseo y reserva el resto del día para visitar algún núcleo mayor, hacer una ruta algo más larga por pistas rurales o acercarte a otros puntos de interés de Tierras del Burgo.
Errores típicos
- Esperar más de lo que es: Liceras no es un pueblo monumental ni un “pueblo-museo”. Si llegas pensando en fachadas restauradas y rutas marcadas, te parecerá soso. Si vienes sabiendo que es un pueblo pequeño de interior, acertarás más.
- No traer nada encima: no hay tiendas ni bares, así que agua, algo de comer y gasolina, mejor resueltos antes.
- Confiarse con los caminos: parecen todos iguales y es fácil alargarse más de la cuenta. Si no conoces la zona, mejor ida y vuelta por el mismo sitio o seguir siempre la pista principal.