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sobre Retortillo de Soria
Pueblo con historia medieval y restos de muralla
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A 1.241 metros de altitud, en el corazón de las Tierras del Burgo, Retortillo de Soria es uno de esos pueblos pequeños donde todavía se saluda a todo el mundo por la calle. Con poco más de un centenar de habitantes, aquí el ritmo lo marcan el frío del invierno, las cosechas y las fiestas del verano. El silencio no es de postal: es el de un pueblo donde hay poco tráfico, pocas prisas y se oye más el viento entre los pinares que cualquier otra cosa.
El paisaje que rodea Retortillo es el típico de esta zona de Soria: páramos altos, campos de cereal que en junio parecen otro país comparado con febrero, y manchas de sabina y encina que cortan el horizonte. La arquitectura tradicional serrana, con casas de piedra y madera, se mezcla con reformas más modernas, como en casi todos los pueblos. No es un museo al aire libre, es un pueblo vivo, con sus aciertos, sus parches y sus obras a medias.
La ubicación de Retortillo, en plena comarca de Tierras del Burgo, lo convierte en un buen punto base para ir saltando de pueblo en pueblo por la zona, sin agobios y sin grandes aglomeraciones.
Qué ver en Retortillo de Soria
El patrimonio de Retortillo, aunque modesto en escala, refleja bien la historia de estas tierras altas sorianas. La iglesia parroquial preside el núcleo urbano y es el edificio más reconocible del pueblo. No es una catedral románica de foto de calendario, pero sí un ejemplo claro de arquitectura religiosa rural soriana, con reformas de distintas épocas que han ido dejando huella.
El paseo lógico es recorrer las calles del casco sin prisa. Hay tramos todavía empedrados y casas tradicionales con la piedra clara de la zona, portones de madera maciza, balcones de hierro y aleros profundos pensados para la nieve. También verás casas más nuevas o rehabilitaciones menos “fotogénicas”; forma parte del carácter real del pueblo, no de un decorado. No vengas buscando un pueblo “perfecto” para Instagram porque no va de eso.
En los alrededores, los paisajes serranos tienen más que ver con la amplitud que con lo espectacular. Desde los páramos cercanos se alcanzan panorámicas amplias de la comarca, especialmente agradecidas al atardecer, cuando la luz baja y los campos se vuelven dorados. Si te gusta la naturaleza sin ruido de coches, los sabinares y encinares cercanos son un buen escenario para pasear tranquilo y observar aves.
Qué hacer
El senderismo es lo más lógico que hacer en Retortillo y sus alrededores. Más que rutas “de catálogo”, lo que hay son caminos tradicionales que unían pueblos y fincas. Algunos pueden estar señalizados y otros no tanto; conviene preguntar a la gente del pueblo o llevar un track descargado. No hay grandes desniveles, pero sí caminatas largas si te animas a enlazar varios pueblos. El viento en los altos, en invierno, se nota: ropa de abrigo y guantes no sobran.
Para los aficionados a la micología, el otoño es cuando el monte se anima. En pinares y robledales de la zona se recogen níscalos, boletus o setas de cardo en temporada, siempre con permiso y respetando la normativa local. Aquí la gente se toma lo de las setas en serio: si no conoces bien las especies, mejor ir acompañado o limitarse a las más claras. Y el coche, mejor aparcarlo sin bloquear pistas ni accesos a fincas, que no estás en un parking de ciudad.
La observación de aves tiene su gracia, sobre todo si vienes de ciudad. No hace falta ser un experto para disfrutar viendo milanos, buitres leonados planeando sobre los barrancos cercanos o bandos de aves pequeñas en los cultivos. Madrugar o esperar al atardecer ayuda bastante.
La gastronomía local es la castellana de toda la vida, sin florituras: migas, caldereta de cordero, productos de la matanza, potajes contundentes y, cuando toca, caza menor. Las tortas de chicharrones siguen siendo un clásico de la repostería casera. En un pueblo tan pequeño no esperes una gran variedad de locales, así que conviene organizarse un poco, llevar algo de comer por si acaso y tener plan B en algún núcleo mayor cercano.
Fiestas y tradiciones
Retortillo mantiene un calendario festivo muy ligado a su realidad actual: verano para el reencuentro y el invierno para las tradiciones más antiguas.
Las fiestas patronales se celebran en verano, generalmente en agosto [VERIFICAR], cuando vuelven los que viven fuera. Misas, bailes, verbenas, peñas, algún partido de pelota o fútbol improvisado y comidas populares. No es un festival organizado para el turista, es la vida del pueblo concentrada en unos días, con más ambiente de bar de pueblo lleno que de fiesta “programada”.
En torno a San Antón, a mediados de enero, se sigue celebrando la bendición de los animales. Perros, algún gato paciente, ganado… y el ritual de siempre alrededor del fuego. Es una de esas fiestas que recuerdan que, aunque el campo ya no es lo que era, el pasado ganadero sigue muy presente. El frío esos días suele ser serio, pero también es cuando se ve el pueblo tal y como es el resto del año.
Cuándo visitar Retortillo de Soria
La primavera es posiblemente cuando el paisaje resulta más agradecido: campos verdes, flores y temperaturas soportables. Hay días de viento y de agua, pero el cambio respecto al invierno se nota mucho.
En verano, las noches son frescas gracias a la altitud y el día, aunque caluroso, suele ser más llevadero que en la meseta baja. Es también cuando hay más vida en las calles, porque vuelven muchos hijos del pueblo y se ve movimiento en las casas que el resto del año están cerradas.
El otoño combina bien el tema setas con los colores ocres de la zona. No esperes grandes bosques “de postal”, pero el ambiente cambia y se nota. Los días ya acortan, así que conviene empezar las rutas con tiempo.
El invierno es para gente que lleve bien el frío. Heladas, posibles nevadas y días cortos, pero también la cara más auténtica de la Castilla serrana: chimeneas, niebla baja y pueblo tranquilo de verdad. Si vienes en esta época, mira la previsión del tiempo y el estado de las carreteras antes de salir.
Si llueve, el plan es pasear por el núcleo, charlar con la gente que encuentres y tirar de coche para descubrir otros pueblos cercanos en vez de meterse por caminos embarrados. La tierra aquí, con agua, se agarra a las botas y al coche más de lo que parece.
Lo que no te cuentan
Retortillo de Soria se ve rápido. El casco se recorre con calma en menos de una hora; lo que alarga la visita son los paseos por los alrededores o usarlo como base para ver otros pueblos de Tierras del Burgo. No es un sitio para llenar tres días de actividades, sino más bien una parada tranquila dentro de una ruta más amplia por la comarca.
La desconexión está bastante asegurada: cobertura irregular en algunos puntos, pocos servicios y un ritmo lento. Si vienes esperando una agenda de ocio variada, te vas a aburrir. Si lo que buscas es caminar, leer, hablar con cuatro vecinos y escuchar el silencio, entonces encaja bastante bien. Aquí el “plan” muchas veces es simplemente dejar pasar la tarde viendo cómo cambia la luz sobre los campos.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo circular por el núcleo: iglesia, calles principales y las afueras, hasta asomarte a los campos.
- Parar un rato en algún punto alto del entorno inmediato para ver la panorámica de los páramos y entender dónde estás: mucha tierra, poco ruido.
Si tienes el día entero
- Mañana de senderismo por los caminos tradicionales hacia algún pueblo cercano (pregunta antes por el estado de los caminos, porque cambian según la época).
- Comida tranquila (con previsión) y tarde corta de paseo suave por los alrededores.
- Atardecer en los páramos cercanos para ver cómo cambia la luz sobre los campos. Abrigo en la mochila aunque haga buen día: refresca rápido.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Soria capital, Retortillo está a unos 40 km por la N-234 en dirección Burgos y, después, por carreteras locales hacia Tierras del Burgo. La última parte es por vía secundaria, algo más estrecha, pero en buen estado para coche normal. Conviene vigilar con la nieve y las heladas en invierno.
Consejos prácticos:
- Trae efectivo, porque no siempre hay cajero cerca ni se puede pagar todo con tarjeta.
- Lleva agua y algo de comida, sobre todo si vas a caminar o vienes fuera del verano.
- Ropa de abrigo casi todo el año: las noches, incluso en agosto, pueden sorprender.
- Respeta los caminos, cierres de fincas y cultivos: muchas pistas son privadas o de uso agrícola, no una pista forestal recreativa.