Vista aérea de Villanueva de Gormaz
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Villanueva de Gormaz

Aldea minúscula en zona de viñedos y ribera

6 habitantes · INE 2025
966m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Pedro Enoturismo rural

Mejor época

verano

San Pedro (junio) agosto

Qué ver y hacer
en Villanueva de Gormaz

Patrimonio

  • Iglesia de San Pedro

Actividades

  • Enoturismo rural

Fiestas y tradiciones

Fecha agosto

San Pedro (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Villanueva de Gormaz.

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sobre Villanueva de Gormaz

Aldea minúscula en zona de viñedos y ribera

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En el corazón de las Tierras del Burgo, sobre una meseta a unos 966 metros de altitud, se encuentra Villanueva de Gormaz, una pequeña aldea soriana que representa bien la realidad de la España despoblada. Con apenas unos pocos habitantes censados, este núcleo rural es, más que un destino turístico al uso, un lugar tranquilo donde se ve cómo ha quedado el campo castellano cuando la vida se ha ido yendo poco a poco.

El paisaje que rodea Villanueva de Gormaz es típicamente serrano, con extensiones de campos de cultivo que se alternan con encinares y zonas de matorral mediterráneo. La dureza del clima continental, con inviernos largos y veranos cortos pero intensos, ha moldeado durante siglos el carácter de estas tierras y la piedra de sus construcciones. Aquí, el silencio manda; se oye el viento, algún tractor a lo lejos y poco más.

Visitar Villanueva de Gormaz es entrar en un tiempo pausado, donde cada casa de piedra cuenta historias de generaciones que trabajaron estas tierras. Es un lugar para viajeros que buscan ver la arquitectura popular sin maquillajes y que entienden el viaje como una aproximación sincera al mundo rural, no como un parque temático.

Qué ver en Villanueva de Gormaz

El principal atractivo de Villanueva de Gormaz está en su pequeño conjunto urbano tradicional. Las casas de mampostería, con sus muros gruesos de piedra, representan bien la arquitectura popular soriana. Los portones de madera, las ventanas pequeñas pensadas para conservar el calor y las cubiertas de teja árabe componen un paisaje arquitectónico que, más que “bonito”, resulta coherente con el clima y la historia del lugar.

La iglesia parroquial, aunque modesta en dimensiones, merece una parada. Como ocurre en muchos pueblos de esta comarca, estos templos custodian retablos y tallas que hablan del pasado religioso y artístico de la zona. Conviene fijarse en los detalles: pátinas, grietas, arreglos improvisados… ahí se ve el paso del tiempo y la falta de población.

El entorno de la plaza, donde se concentran algunos de los edificios más representativos, resume el urbanismo tradicional castellano en apenas unos metros. Calles cortas, pocas concesiones estéticas y mucha funcionalidad: lo justo para resguardarse del frío y organizar la vida diaria de un pueblo agrícola.

Los alrededores naturales invitan al paseo tranquilo. Las sendas que parten del pueblo conectan con antiguas vías pecuarias y caminos rurales que atraviesan paisajes agrícolas con manchas de monte bajo. Desde diversos puntos se obtienen vistas amplias de la comarca de Tierras del Burgo, con horizontes abiertos y una luz que cambia mucho según la época del año.

Qué hacer

Villanueva de Gormaz funciona bien como punto de partida para paseos sencillos por pistas y caminos, sin grandes desniveles. Las rutas por los alrededores permiten descubrir la flora y fauna de la zona: encinas, quejigos dispersos, tomillos, salvias y, con algo de atención, rapaces como el milano o el busardo ratonero sobrevolando los campos.

La fotografía de arquitectura rural tiene aquí un escenario agradecido si sabes mirar: aleros, chimeneas, cercados de piedra, viejas puertas… Y, sobre todo, las luces de primera hora de la mañana o del atardecer, cuando la piedra toma tonos ocres y anaranjados muy marcados.

Para los interesados en la gastronomía, la zona de Tierras del Burgo mantiene tradiciones culinarias castellanas donde el cordero asado, las migas del pastor y los productos de la matanza siguen muy presentes. En el propio núcleo las opciones son prácticamente nulas, así que hay que contar con moverse a los pueblos cercanos para comer o hacer compra.

La micología en otoño es otra actividad que atrae visitantes a estas tierras, donde níscalos, setas de cardo y otras variedades aparecen tras las primeras lluvias de septiembre y octubre. Conviene ir con alguien que conozca bien las especies o, al menos, ser prudente y recoger solo lo que se identifica con total seguridad.

Fiestas y tradiciones

Dada la escasa población actual de Villanueva de Gormaz, el calendario festivo es muy reducido. Las celebraciones patronales se concentran típicamente en los meses de verano, coincidiendo con la llegada de emigrantes y familiares. Estas fiestas, generalmente en agosto, mantienen la tradición de los actos religiosos seguidos de comidas y encuentros vecinales.

Como en muchos pueblos de Soria, perviven tradiciones asociadas al ciclo agrícola y ganadero, aunque cada vez más diluidas. La matanza del cerdo en invierno fue durante siglos un acontecimiento social que reunía a vecinos y familias, y hoy se mantiene sobre todo como recuerdo y en algunas casas que siguen haciéndola.

Lo que no te cuentan

Villanueva de Gormaz es muy pequeño y se recorre en poco rato. Si vas expresamente solo al pueblo y nada más, la visita se queda corta. Tiene más sentido integrarlo en una ruta por la zona (Castillo de Gormaz, El Burgo de Osma, otros pueblos de la comarca) que plantearlo como destino único de un fin de semana.

No hay bares, tiendas ni apenas servicios. Si llegas pensando en tomar algo o comprar pan, saldrás igual que entraste. Es importante llevar agua, algo de comida y el depósito de gasolina razonablemente lleno desde núcleos mayores.

Las fotos que se ven en redes a veces se centran en días muy luminosos y encuadres muy concretos. La realidad es más sobria: un caserío pequeño, bastante silencio y mucha sensación de lugar vivido a medias entre lo que fue y lo que queda. El atractivo está más en entender ese contexto que en buscar la postal.

Cuándo visitar Villanueva de Gormaz

La primavera (especialmente mayo-junio) funciona bien: campos verdes, temperaturas suaves y días largos. El otoño (septiembre-octubre) añade el atractivo de las tonalidades ocres y, si acompaña el tiempo, las setas.

En verano el calor aprieta durante el día, pero las noches refrescan, algo que se agradece si te alojas en la comarca. El invierno es duro: frío, heladas frecuentes y, a veces, niebla persistente. Si te interesa ver la Castilla más seca y desnuda, también tiene su punto, pero hay que ir preparado.

Si hace mal tiempo, el pueblo se ve igual de rápido, pero los paseos por los alrededores pierden interés. En días de lluvia o viento fuerte es mejor combinar la visita con paradas en otros pueblos de la zona, iglesias o miradores accesibles en coche.

Errores típicos

  • Ir con expectativas de “pueblo monumental”. Villanueva de Gormaz es un caserío pequeño y sencillo. La gracia está en el conjunto y en el ambiente, no en una gran iglesia ni en un castillo propio.
  • Contar con servicios que no existen. Aquí no hay ni bar, ni tienda, ni farmacia. Todo eso está en otros pueblos cercanos, así que conviene organizarse antes.
  • Pensar que se llena de ambiente en verano. En agosto hay más vida, pero no se convierte en un pueblo festivo al uso: sigue siendo un sitio muy tranquilo.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

  • Paseo a pie por el caserío, sin prisa, fijándote en detalles constructivos: dinteles, chimeneas, portones.
  • Vuelta corta por los caminos que salen del pueblo para hacerte una idea del paisaje agrícola de la zona.
  • Parada para fotos al atardecer, cuando la luz baja y el pueblo se integra casi con los campos.

Si tienes el día entero

  • Combinar Villanueva de Gormaz con el castillo de Gormaz y El Burgo de Osma, añadiendo alguna ruta sencilla por pistas.
  • Llevarte comida y plantear un día de campo tranquilo, sin depender de servicios.
  • Si vas en otoño, aprovechar para un paseo micológico (siempre con conocimiento y respeto a la normativa).

Información práctica

Cómo llegar: Desde Soria capital, situada a unos 65 kilómetros, se accede por la N-122 en dirección a Valladolid hasta El Burgo de Osma, y desde allí por carreteras comarcales. El trayecto recorre paisajes castellanos abiertos. Es imprescindible viajar en vehículo propio, ya que no existe transporte público regular hasta el pueblo.

Mejor época: Primavera y otoño, por temperaturas y paisaje. En verano, mejor evitar las horas centrales del día; en invierno, ir con ropa de abrigo seria y sin confiarse con las heladas.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Tierras del Burgo
Código INE
42206
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

Fuentes oficiales

Registros institucionales y datos abiertos (cuando están disponibles).

  • ATALAYA DE NAVAPALOS
    bic Monumento ~4.9 km
  • MONUMENTO FUNERARIO
    bic Zona Arqueolã“Gica ~3.9 km

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