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Pego El

268 habitantes · INE 2025
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sobre Pego El

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En el corazón de la provincia de Zamora, donde los campos de cereal dibujan un paisaje de suaves ondulaciones y el horizonte se extiende hasta perderse de vista, se encuentra El Pego. Este pequeño municipio zamorano es uno de esos lugares donde el ritmo baja un par de marchas y la vida gira alrededor del campo y del bar del pueblo.

El Pego representa bastante bien esa Castilla rural que no sale en los folletos, pero que sigue siendo el día a día de mucha gente. Casas de piedra y adobe, corrales, huertos, pajares ya en desuso y caminos entre tierras de labor forman un paisaje muy reconocible si conoces la zona. Aquí no hay grandes monumentos ni museos, pero sí un pueblo vivo que sigue funcionando a su manera.

Visitar El Pego es más un cambio de ritmo que una ruta monumental: pasear sin prisa, fijarse en los detalles de la arquitectura popular y entender que todo gira alrededor de las estaciones y las cosechas.

Qué ver en El Pego

El principal atractivo patrimonial del pueblo es su iglesia parroquial, ejemplo característico de la arquitectura religiosa rural zamorana. Este templo, que preside el núcleo urbano, conserva elementos que permiten hacerse una idea clara de cómo fueron creciendo y reformándose estas pequeñas parroquias a lo largo de los siglos. Su torre y su sobria fachada son el punto de referencia visual tanto desde el propio pueblo como desde los caminos de alrededor.

Recorrer las calles del casco antiguo es asomarse a la arquitectura tradicional castellana. Las construcciones de piedra y barro, con sus portones de madera y sus corredores, muestran las soluciones que los habitantes de estas tierras fueron encontrando para aguantar inviernos fríos y veranos secos. Muchas viviendas conservan elementos originales como bodegas subterráneas, donde tradicionalmente se guardaba el vino y se mantenían frescos los alimentos, aunque la mayoría sean de uso privado y solo se vean desde fuera.

El entorno natural que rodea El Pego son, básicamente, campos de cultivo en todas las direcciones. No es un paisaje “espectacular” en el sentido clásico, pero sí muy honesto: trigo, cebada, barbechos, alguna pequeña arboleda y poco más. Los campos, que cambian de color según la estación —dorados en verano, verdes en primavera—, crean un paisaje de gran fuerza si te gustan las llanuras abiertas. Los caminos rurales que parten del pueblo permiten paseos tranquilos entre tierras de labor, buenos para observar aves esteparias si vas con algo de paciencia y prismáticos.

Qué hacer

El Pego encaja bien para quienes buscan desconexión y turismo slow, pero con expectativas realistas: es un pueblo pequeño, sin grandes servicios turísticos y con una vida muy marcada por el calendario agrícola. Los paseos por los caminos agrícolas que circundan el municipio permiten practicar senderismo suave, sin desniveles reseñables. Son recorridos más de caminar y charlar que de “logro deportivo”.

La fotografía de paisaje tiene aquí su gracia si te atraen los horizontes amplios, los cielos enormes y las luces de primera y última hora del día. Los amaneceres y atardeceres, cuando la luz rasante baña los campos, suelen ser el mejor momento para sacar la cámara. La arquitectura popular, con sus detalles de cantería y madera, también proporciona motivos interesantes para los amantes de la fotografía rural, especialmente ventanales, puertas y muros de adobe ya gastados.

La gastronomía tradicional forma parte importante de la visita, sobre todo si vas en época de matanzas, vendimias o fines de semana con reuniones familiares. Aunque el pueblo es pequeño, siguen vivas las recetas de siempre: el lechazo asado, los embutidos caseros, las sopas castellanas y las legumbres de la tierra. La matanza del cerdo, la elaboración artesanal de quesos y la repostería tradicional forman parte de un patrimonio gastronómico que se disfruta mejor si tienes algún contacto local o vas en fechas señaladas.

Los alrededores invitan a realizar rutas en bicicleta por carreteras secundarias con poco tráfico, adecuadas para el cicloturismo tranquilo. El relieve suave facilita recorridos accesibles con los que enlazar otros pueblos cercanos de la comarca y hacerse una idea más amplia de la zona sin demasiadas cuestas.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de El Pego se articula en torno a las celebraciones religiosas y agrícolas tradicionales. Las fiestas patronales, que suelen celebrarse en verano, concentran el ambiente más animado del año, con actos religiosos, verbenas populares y comidas comunitarias donde los vecinos se reúnen dentro y fuera de la plaza.

La Semana Santa, aunque vivida con sencillez, mantiene el recogimiento propio de estas fechas en los pueblos castellanos, con procesiones que recorren las calles principales del municipio y un ambiente mucho más íntimo que en las capitales.

En el ciclo anual también tienen presencia las celebraciones vinculadas al calendario agrícola, momentos en los que tradicionalmente se marcaban el final de las cosechas o las vendimias, aunque hoy tengan un carácter más social y cultural que estrictamente productivo.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Zamora capital, El Pego se encuentra a aproximadamente 40 kilómetros, accesible por carreteras comarcales en un trayecto de unos 40 minutos, según tráfico y época del año. El acceso se realiza por carreteras secundarias que atraviesan el paisaje agrícola zamorano; conviene asumir que se va despacio y sin prisas.

Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son especialmente agradables, con temperaturas más suaves y el campo en pleno cambio de color. El verano coincide con las fiestas patronales, pero las temperaturas pueden ser muy altas en las horas centrales del día. El invierno tiene el lado bueno del recogimiento rural, aunque el frío es intenso y los días son cortos.

Consejos: El Pego encaja bien como visita de unas horas o como parada en una ruta por otros pueblos zamoranos cercanos. Conviene llevar calzado cómodo para caminar por el pueblo y los caminos rurales, y algo de abrigo incluso en primavera, porque el viento en la meseta se nota. Si visitas en época de fiestas, es recomendable contactar previamente con el ayuntamiento para conocer el programa de actividades y los posibles cambios de horarios en bares y servicios.

Lo que no te cuentan

El Pego es un pueblo pequeño y se recorre rápido: el casco urbano se ve en poco rato y lo que alarga la visita son los paseos por los caminos y las conversaciones que surjan. No vengas esperando un “destino turístico” con muchas propuestas organizadas, porque no lo es.

Las fotos de campos dorados y cielos infinitos son reales, pero dependen mucho de la época del año y de la luz del día; si vas al mediodía en pleno verano, el paisaje será mucho más duro y plano que en un atardecer de primavera.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas
Paseo tranquilo por el pueblo, vuelta alrededor de la iglesia, recorrido por las calles más antiguas fijándote en las fachadas y salida por alguno de los caminos agrícolas más cercanos para tener una panorámica del entorno. Con eso te haces una idea bastante fiel de lo que es El Pego.

Si tienes el día entero
Combina la visita al pueblo con una ruta a pie o en bicicleta por los caminos de la zona, enlazando con alguna localidad cercana. A media jornada ya habrás visto lo esencial, así que tiene sentido ampliar el radio y aprovechar para conocer mejor la comarca.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Valladolid
Costa
No
Montaña
No
Temporada
Todo el año

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