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Castilla y León · Cuna de Reinos

Navalmoral

Situado en el puerto del mismo nombre; destaca por su iglesia y el entorno de la Sierra de la Paramera

445 habitantes · INE 2025
1042m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Iglesia de San Pedro Ciclismo

Mejor época

verano

Fiestas del Cristo (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Navalmoral

Patrimonio

  • Iglesia de San Pedro
  • Puerto de Navalmoral

Actividades

  • Ciclismo
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Fiestas del Cristo (septiembre), Fiestas de San Pedro (junio)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Navalmoral.

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sobre Navalmoral

Situado en el puerto del mismo nombre; destaca por su iglesia y el entorno de la Sierra de la Paramera

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En el corazón del Valle del Alberche, donde la sierra abulense dibuja horizontes de pinos y robles, se encuentra Navalmoral, una pequeña aldea que preserva la esencia de la Castilla más auténtica. Con unos 445 habitantes y a unos 1.040 metros de altitud, este rincón de la provincia de Ávila permite desconectar del ritmo frenético urbano y sumergirse en un entorno donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Aquí las cosas siguen un calendario propio: el del campo, las fiestas del pueblo y el cambio de estación.

El municipio se extiende por un paisaje montañoso donde los pastos se alternan con bosques de pino resinero y castaños viejos que han visto pasar muchas generaciones. La arquitectura tradicional de piedra y adobe configura un conjunto urbano que ha sabido mantener su carácter rural, con viviendas que conservan elementos constructivos típicos de la zona como balconadas de madera y patios empedrados. Pasear por sus calles tranquilas es adentrarse en una forma de vida que muchos creían perdida; en media hora puedes haberlas recorrido casi todas, pero lo normal es ir parando a mirar detalles, hablar con alguien o sentarse un rato a la sombra.

La tranquilidad de Navalmoral atrae a quienes buscan naturaleza sin masificaciones, aire puro de montaña y la calidez de los pueblos donde todavía se saluda al forastero. Aquí la hospitalidad castellana se vive de manera sencilla: una conversación en la plaza, una indicación sobre un camino o una recomendación sobre dónde ver mejor la puesta de sol.

¿Qué ver en Navalmoral?

El patrimonio religioso de Navalmoral se concentra en su iglesia parroquial, cuya sobria arquitectura de piedra ejemplifica el estilo característico de los templos rurales abulenses. Aunque de dimensiones modestas, merece una visita por sus elementos tradicionales y por ser el punto de encuentro de la comunidad local durante las celebraciones religiosas. Lo habitual es asomarse con calma, dar la vuelta al templo y fijarse en los detalles del entorno tanto como en el edificio: el atrio, los muros, el paisaje que lo rodea.

El verdadero protagonista de Navalmoral es su entorno natural. Los alrededores del municipio invitan a paseos tranquilos por senderos que se adentran en pinares y zonas de dehesa. No esperes una red de rutas perfectamente señalizadas tipo parque nacional, pero sí caminos usados de toda la vida que permiten descubrir rincones de valor paisajístico, con panorámicas sobre el Valle del Alberche. Conviene llevar mapa o aplicación de rutas si quieres alejarte un poco más del casco urbano y, si dudas, preguntar a alguien del pueblo por “el mejor camino para…”.

La arquitectura popular constituye otro de los atractivos del pueblo. Las construcciones tradicionales, con sus muros de mampostería y tejados de teja árabe, forman un conjunto armónico que invita a la fotografía, pero también a mirar con calma. Merece la pena detenerse en detalles como los portones de madera, las chimeneas y los pequeños huertos que rodean muchas viviendas. No es un pueblo de grandes monumentos, sino de esquinas discretas y fachadas vividas, con ropa tendida y leña apilada.

Los arroyos que serpentean por el término municipal crean zonas donde la vegetación de ribera contrasta con el paisaje serrano circundante. Son lugares agradables para observar fauna local y disfrutar del sonido del agua en completo silencio. En verano se agradece el frescor, pero hay que tener en cuenta que el caudal varía bastante según la estación y algunos tramos pueden ir casi secos.

Qué hacer

El senderismo es la actividad estrella en Navalmoral. Las rutas que parten del pueblo permiten explorar la diversidad natural del Valle del Alberche, atravesando bosques de pino y zonas adehesadas donde pastan ganado vacuno y ovino. La altitud y el aire limpio de montaña hacen de cada caminata algo muy agradecido, pero conviene dosificar las cuestas: muchas son más largas de lo que aparentan desde el pueblo y, si aprieta el sol, se notan.

Para los aficionados a la micología, los meses otoñales convierten los alrededores en un buen lugar para la recolección de setas, especialmente níscalos y boletus en las zonas de pinar. Es fundamental respetar las normativas locales y recolectar con conocimiento; si no conoces la zona, mejor preguntar a algún local o informarse antes de entrar al monte con la cesta. Y si hay mala temporada de lluvias, es mejor asumir que habrá poco que recoger.

La gastronomía local refleja la tradición serrana castellana: legumbres de la tierra, carnes de vacuno de la zona, patatas de la sierra y quesos artesanos son algunos de los productos que definen la mesa navalmoreña. Los productos de temporada, como las castañas en otoño, aportan sabores que conectan directamente con el paisaje. Conviene no llegar con la idea de encontrar mucha oferta de restauración: lo más práctico es informarse con antelación o contar con algo de comida propia si vas solo de ruta, sobre todo entre semana o fuera del verano.

La observación de estrellas cobra especial relevancia en Navalmoral gracias a la escasa contaminación lumínica. Las noches despejadas permiten ver un cielo mucho más limpio que en la ciudad, especialmente en verano y en invierno en los días helados. Basta alejarse un poco de las farolas del casco urbano para apreciar bien la Vía Láctea; una chaqueta de más nunca sobra, incluso en agosto.

En invierno, cuando la nieve viste de blanco las cumbres cercanas, el paisaje adquiere una dimensión diferente, muy tranquila, con pocos coches y pocas prisas. Es buena época para quienes disfrutan de la serenidad del campo nevado y de las largas tardes junto al calor de la chimenea, siempre que se vaya preparado para el frío y las posibles heladas en carretera.

Fiestas y tradiciones

Las fiestas patronales se celebran durante el verano, generalmente en agosto, con el programa tradicional de los pueblos de la zona: misas, procesiones, verbenas populares y comidas comunitarias que reúnen tanto a vecinos como a los hijos del pueblo que regresan durante las vacaciones. Son días en los que el pueblo cambia por completo de ritmo y se nota más movimiento en las calles, también más ruido y menos silencio nocturno.

Las celebraciones religiosas como la Semana Santa y las festividades marianas mantienen viva la tradición católica rural, con procesiones que recorren las calles del pueblo engalanadas para la ocasión. Son actos sencillos, muy vinculados a la comunidad, más pensados para quienes viven aquí que para el visitante ocasional.

En otoño, coincidiendo con la época de matanza tradicional, se mantienen costumbres gastronómicas que conectan con el mundo rural ancestral, aunque de forma cada vez más privada y familiar. Si te toca coincidir, probablemente lo veas más desde la distancia que como algo abierto al forastero, y así está bien.

Cuándo visitar Navalmoral

La primavera y el otoño suelen ser las estaciones más agradables para visitar Navalmoral. En primavera, los campos florecen y las temperaturas son suaves; en otoño, los bosques se tiñen de ocres y dorados muy fotogénicos, y el monte se mueve entre la micología y las labores del campo.

El verano resulta interesante para quienes buscan frescor de montaña y noches más llevaderas que en la ciudad, aunque durante agosto el ambiente cambia por las fiestas y la llegada de gente que vuelve al pueblo. El invierno es frío y puede ser duro, pero tiene su atractivo si te gusta el paisaje nevado y no te importa abrigarte bien.

Si solo tienes…

Si solo tienes 1–2 horas

Lo más sensato es dar un paseo tranquilo por el casco urbano, acercarte a la iglesia, asomarte a las afueras para ver el valle y sentarte un rato en la plaza. A ese ritmo, en un par de horas te haces una idea bastante clara de cómo es Navalmoral.

Si tienes el día entero

Puedes combinar un recorrido corto por el pueblo con una ruta a pie por los alrededores, parando a media mañana o mediodía para comer algo con calma. El día cunde, pero las distancias engañan: calcula tiempos con margen y no te fíes solo “de lo que se ve desde aquí”.

Lo que no te cuentan

Navalmoral es pequeño y se ve rápido. Es más un lugar para parar, caminar un rato y respirar, que un destino para pasar varios días seguidos sin moverte. Las fotos pueden dar sensación de un gran pueblo serrano y luego, al llegar, sorprende lo reducido del casco urbano. Eso no es un problema si vienes con esa idea clara: calma, paisaje y vida rural a un ritmo lento.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Valle del Alberche
Código INE
05158
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
Conectividad5G disponible
SaludHospital a 21 km
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Clima enero3.5°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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