Vista aérea de Navaluenga
Instituto Geográfico Nacional · CC-BY 4.0 scne.es
Castilla y León · Cuna de Reinos

Navaluenga

Importante centro turístico en el Alberche; famoso por sus piscinas naturales y puente románico

2135 habitantes · INE 2025
763m altitud

Por qué visitarlo

Montaña Puente Románico Baños en el río

Mejor época

verano

Fiestas de la Virgen de los Villares (septiembre) septiembre

Qué ver y hacer
en Navaluenga

Patrimonio

  • Puente Románico
  • Piscinas naturales del Alberche
  • Necrópolis medieval

Actividades

  • Baños en el río
  • Golf
  • Senderismo

Fiestas y tradiciones

Fecha septiembre

Fiestas de la Virgen de los Villares (septiembre)

Las fiestas locales son el momento perfecto para vivir la autenticidad de Navaluenga.

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sobre Navaluenga

Importante centro turístico en el Alberche; famoso por sus piscinas naturales y puente románico

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Enclavado en la cara sur de la Sierra de Gredos, Navaluenga es uno de esos pueblos del Valle del Alberche donde el río marca el ritmo del día. Este municipio abulense de algo más de 2.000 habitantes descansa a 763 metros de altitud, en un entorno donde el Alberche traza su curso entre pinares y paisajes de montaña. Su nombre, que evoca las navajas o hondonadas, encaja bastante bien con su geografía: un valle fértil protegido por las estribaciones serranas.

La cercanía a Madrid —aproximadamente una hora en coche, dependiendo del tráfico y de la ruta— lo ha convertido en un clásico de las escapadas de fin de semana, aunque conserva ese aire de pueblo donde aún se conoce la gente por su nombre. Aquí el tiempo corre más despacio, entre el sonido del agua, el verde de los pinos y el granito de sus construcciones tradicionales.

Pasear por sus calles es asomarse a la España rural de siempre, con conversaciones en las plazas, niños en bici y un ritmo diario que contrasta bastante con el de la ciudad. Navaluenga combina naturaleza, tradición y accesibilidad para quienes necesitan desconectar sin hacer un viaje largo.

¿Qué ver en Navaluenga?

El patrimonio arquitectónico de Navaluenga se concentra en su núcleo urbano, donde la Iglesia Parroquial de San Juan Bautista preside el conjunto. Este templo, de origen medieval aunque reformado en siglos posteriores, muestra la evolución constructiva típica de estas tierras, con elementos que combinan distintos estilos. Su torre se divisa desde diversos puntos del municipio, sirviendo como referencia visual y símbolo de identidad local.

El casco antiguo conserva ejemplos interesantes de arquitectura tradicional serrana, con casas de piedra, balcones de madera y fachadas que han resistido el paso del tiempo. Un paseo sin prisas permite descubrir patios interiores, calles que suben y bajan sin orden aparente y ese urbanismo orgánico que define a muchos pueblos de montaña. No esperes un casco histórico monumental, sino un pueblo vivido, con sus reformas, casas nuevas mezcladas con las antiguas y la vida cotidiana pasando por delante.

Pero el verdadero protagonista de Navaluenga es su entorno natural. El río Alberche, que atraviesa el término municipal, ha creado un ecosistema fluvial con zonas de baño que en verano se convierten en el punto de encuentro de vecinos y visitantes. Las pozas y pequeñas playas fluviales permiten un baño refrescante entre montañas, algo muy agradecido cuando aprieta el calor, aunque en temporada alta el ambiente es más bien de merendero familiar que de río solitario.

Los pinares que rodean la localidad invitan a perderse por senderos sombreados, mientras que las vistas hacia la Sierra de Gredos desde diversos miradores naturales animan a alargar el paseo más de lo previsto.

Qué hacer

Navaluenga encaja bien con quien busca actividades al aire libre. El senderismo encuentra aquí un buen escenario, con rutas de diferentes dificultades que recorren el valle del Alberche, ascienden hacia cotas más altas de la sierra o bordean el curso fluvial. Los aficionados al trekking pueden adentrarse en la red de senderos que conecta con otros pueblos del valle, con paisajes que cambian bastante según la estación. Algunas rutas salen directamente del pueblo y otras requieren acercarse en coche unos minutos; conviene informarse antes para no perder tiempo de más en desplazamientos cortos.

Las rutas en bicicleta, tanto de montaña como de carretera, aprovechan los caminos forestales y las vías secundarias que serpentean por el territorio. El desnivel moderado de muchos itinerarios los hace accesibles para ciclistas de nivel medio, aunque siempre conviene revisar bien el perfil antes de lanzarse, porque alguna cuesta se hace notar, sobre todo a las horas centrales del día en verano.

En los meses cálidos, el Alberche pasa a primer plano. Las áreas recreativas junto al río permiten disfrutar de jornadas campestres, con zonas habilitadas para picnic y baño. La pesca fluvial también tiene sus seguidores, respetando siempre las regulaciones locales y los períodos permitidos.

La gastronomía local merece una atención especial. Los productos de la huerta del valle, las carnes de la sierra —especialmente la ternera avileña— y los platos de cuchara tradicionales como las judías del Barco o el cochinillo definen una cocina directa y sabrosa, sin florituras. Los restaurantes del municipio suelen incluir estos sabores en sus menús, a menudo acompañados de vinos de la Denominación de Origen Cebreros.

Fiestas y tradiciones

El calendario festivo de Navaluenga mantiene vivas tradiciones que vienen de lejos. Las fiestas patronales en honor a San Juan Bautista se celebran en torno al 24 de junio, con eventos religiosos, verbenas populares y actividades que reúnen a la comunidad.

En agosto, como en muchos pueblos de la zona, tienen lugar las fiestas de verano, aprovechando el regreso temporal de emigrantes y familiares. Son días de mucha actividad social, con charangas, bailes tradicionales y comidas populares.

Las celebraciones del ciclo pascual también tienen su importancia, especialmente la Semana Santa, con procesiones que recorren las calles principales. Ya en otoño, en torno a octubre o noviembre, algunas actividades vinculadas a la cosecha y la trashumancia recuerdan el pasado agropecuario del territorio.

Cuándo visitar Navaluenga

La primavera suele ser el momento más agradecido si quieres caminar: el valle aparece más verde, el río baja alegre y las temperaturas permiten hacer rutas sin agobios. El verano atrae a mucha más gente por el tema del baño en el Alberche; si buscas tranquilidad, mejor entre semana o fuera de agosto, porque algunos días la zona del río parece casi una piscina municipal al aire libre.

El otoño tiñe los pinares y la ribera de ocres y amarillos; no es el típico bosque atlántico de postal, pero el cambio de color se nota y se disfruta bien en los paseos cortos cerca del río. El invierno es frío, pero deja imágenes muy limpias de la sierra nevada al fondo, sobre todo en días despejados.

Si llueve, el valle tiene su punto, pero algunos caminos se embarran y el río puede bajar más crecido, así que conviene ajustar las rutas y quedarse en zonas más cercanas al pueblo.

Lo que no te cuentan

  • Navaluenga es un pueblo pequeño: el casco se recorre en poco tiempo. El “rato largo” aquí viene del río y del monte, no de ir encadenando monumentos.
  • En verano, sobre todo en fines de semana, las zonas de baño se llenan. Si buscas silencio y soledad, ajusta bien fechas y horas.
  • Las distancias engañan: en el mapa todo parece cerca, pero algunas pistas y senderos suman más tiempo del esperado. No planifiques el día como si fueras a estar en terreno urbano.

Errores típicos al visitar Navaluenga

  • Ir solo a mediodía en agosto esperando fresquito de montaña: hace calor, el sol pega y el río está a tope. Mejor madrugar o apurar la tarde.
  • Confiarse con el coche: en días muy concurridos, aparcar cerca de las zonas de baño se complica. Más te vale tener paciencia o asumir unos minutos de paseo extra.
  • Pensar que todo son paseos de diez minutos: algunos recorridos junto al río o hacia los pinares se alargan más de lo previsto, sobre todo si vas con niños o paras a hacer fotos y bañarte.

Si solo tienes…

1–2 horas

  • Vuelta rápida por el casco, plaza e iglesia.
  • Paseo hasta el río para ver las zonas de baño y el puente, si te cuadra.
  • Sentarte un rato a ver cómo se mueve el pueblo: suele decir más que cualquier cartel turístico.

Un día entero

  • Mañana de ruta suave por los pinares o siguiendo el Alberche.
  • Comida tranquila y siesta corta o baño en el río.
  • Tarde de paseo por el pueblo, últimas fotos con la sierra al fondo y vuelta.

Información práctica

Cómo llegar: Desde Ávila capital, Navaluenga se encuentra a unos 65 kilómetros por la N-502 y la AV-905, un trayecto de aproximadamente una hora, según tráfico y estado de la carretera. Desde Madrid, la opción más habitual es tomar la A-5 y enlazar con la N-502, o bien la ruta por San Martín de Valdeiglesias, en algo más de una hora si no pillas caravana de salida o regreso de fin de semana.

Consejos: Lleva calzado cómodo para caminar, ropa de baño en verano y prismáticos si te gusta la observación de aves. Conviene consultar el estado de los senderos tras periodos de lluvia intensa, ya que el cauce y los caminos pueden cambiar de un día para otro. Un gorro y agua de sobra en los meses calurosos no son opcionales.

Datos de interés

Comunidad
Castilla y León
Comarca
Valle del Alberche
Código INE
05163
Costa
No
Montaña
Temporada
verano

Habitabilidad y Servicios

Datos clave para vivir o teletrabajar

2024
ConectividadFibra + 5G
SaludHospital a 26 km
EducaciónInstituto y colegio
Vivienda~5€/m² alquiler · Asequible
Clima enero7.1°C media
Fuentes: INE, CNMC, Ministerio de Sanidad, AEMET

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