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sobre Navaquesera
Uno de los pueblos más altos y pequeños; vistas impresionantes y arquitectura de piedra
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En lo alto de la Sierra de Gredos, a 1.509 metros de altitud, Navaquesera es uno de esos pueblos mínimos de Ávila que todavía viven a ritmo muy lento. Con apenas unas decenas de habitantes, esta aldea del Valle del Alberche representa bien lo que es el turismo rural de montaña aquí: poco ruido, aire limpio y un paisaje que manda más que cualquier edificio.
El nombre de Navaquesera apunta ya a la presencia de agua, ese elemento que ha ido moldeando su territorio. Rodeada de robledales, pinares y praderas de alta montaña, la aldea se asienta en un entorno donde el cielo parece más cercano y las noches, si están despejadas, regalan un cielo estrellado difícil de ver en zonas más pobladas. Es un lugar para quienes buscan desconectar del ruido urbano y asumir que aquí pasan pocas cosas… y esa es precisamente la gracia.
La vida aquí transcurre al ritmo de las estaciones, con inviernos nevados que cubren los tejados de pizarra y veranos frescos que invitan a caminar por los puertos de montaña. Navaquesera no es un lugar de monumentos ni de grandes planes, sino un refugio donde redescubrir el placer de lo sencillo: pasear, mirar el paisaje y poco más.
Qué ver en Navaquesera
El patrimonio de Navaquesera se integra completamente en su entorno natural. La iglesia parroquial, de arquitectura tradicional serrana, preside el pequeño núcleo urbano con su construcción de piedra y mampostería característica de estas altitudes. Es un templo pequeño, sencillo, que encaja con el estilo de la montaña abulense.
El verdadero interés de Navaquesera está en su arquitectura popular. Las casas de piedra con tejados de pizarra, los antiguos corrales y las construcciones auxiliares forman un conjunto muy homogéneo, pensado para aguantar la nieve, el viento y el frío. Pasear por sus calles es retroceder unas décadas, con un pueblo donde todavía se notan las raíces ganaderas y la vida ligada al campo.
Los alrededores de la aldea permiten panorámicas amplias de la sierra, con vistas que abarcan valles profundos, cumbres graníticas y bosques de montaña. Los robledales que rodean el pueblo se tiñen de ocre y dorado en otoño, uno de los momentos más agradecidos para acercarse al Valle del Alberche si te gusta caminar con algo de fresco y sin agobios.
Qué hacer
Navaquesera funciona sobre todo como punto de partida para rutas de senderismo de montaña. Desde la aldea parten caminos tradicionales que permiten explorar la sierra, seguir viejos pasos ganaderos y alcanzar miradores naturales con buenas vistas. Conviene informarse bien antes de salir, porque algunos senderos no están especialmente señalizados y el tiempo cambia rápido en altura.
La observación de fauna es otra opción. En estos parajes de montaña no es raro ver aves rapaces, corzos, jabalíes y, con suerte, algún grupo de cabras montesas en las zonas más elevadas. Para quienes disfrutan con la fotografía de naturaleza, cada estación tiene su momento: nieve y cielos limpios en invierno, verdes intensos en primavera, cielos muy claros en verano y colores fuertes en otoño.
En cuanto a la gastronomía, Navaquesera no cuenta con bares ni restaurantes de forma estable, algo lógico con tan pocos vecinos. La comarca, eso sí, tiene una cocina serrana potente: carnes de vacuno, cabrito, judías del Barco, embutidos y truchas de los ríos cercanos forman la base de muchos menús en los pueblos del entorno. Aquí la visita es al pueblo y al paisaje; para comer tendrás que moverte a otras localidades del Valle del Alberche.
Fiestas y tradiciones
A pesar de su reducida población, Navaquesera mantiene algunas tradiciones festivas. Durante el verano, generalmente en agosto, la aldea celebra sus fiestas patronales, momento en que muchos antiguos vecinos regresan para reencontrarse y mantener vivo el espíritu comunitario. Son celebraciones sencillas, muy de pueblo pequeño, con misa, actividades básicas y mucha charla entre gente que se conoce de toda la vida.
El calendario festivo también está marcado por ciertas celebraciones religiosas tradicionales, que han pervivido gracias al esfuerzo de sus habitantes por conservar las costumbres. Si coincides con alguna de estas fechas, la sensación es más de estar invitado a una reunión de vecinos que ante un gran evento turístico.
Información práctica
Para llegar a Navaquesera desde Ávila capital hay que recorrer aproximadamente 70 kilómetros por la N-502 en dirección a Arenas de San Pedro, y después tomar desvíos locales hacia el interior de la sierra. El acceso se hace por carreteras de montaña, estrechas y con curvas, así que conviene ir sin prisas y con cuidado, especialmente en invierno, cuando son frecuentes las heladas y puede aparecer nieve.
La mejor época para visitar Navaquesera depende de lo que busques. El verano trae temperaturas agradables y es buen momento para el senderismo, mientras que la primavera y el otoño se agradecen por los colores del paisaje y la luz. El invierno es más duro: puede ser muy bonito con nieve, pero también incómodo para conducir y caminar si no vas preparado.
Es fundamental tener en cuenta que se trata de una aldea muy pequeña y sin servicios turísticos, así que conviene planificar la visita y llevar provisiones básicas: agua, algo de comida y ropa adecuada. El alojamiento más cercano se encuentra en localidades próximas del Valle del Alberche como San Martín del Pimpollar o Navalacruz.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
- Paseo sin prisas por el núcleo urbano, fijándote en las casas de piedra y los corrales.
- Acercarte a los alrededores del pueblo para buscar un buen punto de vista de la sierra y del valle.
- Sentarte un rato simplemente a escuchar: aquí el silencio es bastante real, sobre todo fuera del verano.
Si tienes el día entero
- Combinación lógica: Navaquesera como parada dentro de una ruta más amplia por el Valle del Alberche y la vertiente norte de Gredos.
- Hacer una ruta de senderismo saliendo del pueblo por la mañana, volver a comer a otra localidad cercana y rematar la tarde visitando algún otro pueblo o mirador de la zona.
Errores típicos
- Pensar que da para varios días: Navaquesera se ve rápido. El pueblo en sí se recorre en menos de una hora; el resto son rutas y paisaje. Plantea la visita como parte de una ruta por la comarca, no como único destino de un fin de semana largo.
- Contar con servicios que no existen: no hay tiendas ni hostelería estable. Si llegas sin agua, sin comida o con el depósito del coche en reserva, te tocará volver a bajar a otros pueblos.
- Subestimar el invierno: niebla, hielo y nieve no son raros. En esa época, revisar el estado de las carreteras y llevar ropa y calzado adecuados no es opcional.
Lo que no te cuentan
Navaquesera es muy pequeño. Muy. Las fotos que ves por internet suelen ser de los alrededores, de la sierra y de los bosques, no tanto del casco urbano. Si lo que buscas es un “pueblo de postal” grande, con muchas calles y terrazas, este no es el sitio.
Funciona mejor como parada tranquila dentro de una jornada por el Valle del Alberche o como base muy silenciosa para salir a caminar temprano por la sierra, sabiendo que el “plan” aquí es, sobre todo, estar.