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sobre Navarredondilla
Pueblo serrano cerca del Burguillo; entorno de berrocales y vegetación
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El turismo en Navarredondilla tiene sentido cuando se entiende dónde está el pueblo y de dónde viene. Se asienta en la vertiente norte de la sierra de Gredos, dentro del valle alto del Alberche, en una zona que durante siglos funcionó como territorio de paso entre la meseta y los puertos de montaña. Hoy viven aquí alrededor de 150 personas, pero el caserío y los caminos que lo rodean hablan de una comunidad más antigua, ligada al aprovechamiento del monte, la ganadería y los movimientos estacionales de ganado.
La mayor parte de los pueblos de esta parte de Ávila se consolidaron durante la repoblación medieval impulsada desde la ciudad de Ávila, cuando la Corona castellana reorganizó el territorio tras la frontera con al‑Ándalus. No siempre hay documentos claros para cada localidad pequeña, pero el patrón es reconocible: aldeas ligadas a pastos de altura, con dehesas, robledales y pasos naturales hacia Gredos. Navarredondilla encaja bien en ese modelo.
El pueblo está a más de mil metros de altitud. El entorno mezcla robledales, pinos y praderas abiertas donde aún se ve ganado. Los arroyos que bajan de la sierra terminan alimentando el Alberche, que más adelante se abre camino hacia el sur de Castilla y Madrid.
Un núcleo serrano ligado a la ganadería
El caserío mantiene la lógica de muchos pueblos de Gredos: casas de granito, muros gruesos y pocas concesiones ornamentales. La piedra se utilizaba porque estaba ahí, en el propio terreno. La madera aparece sobre todo en balcones y galerías orientadas al sol.
Las calles son cortas y con cierta pendiente. En algunos tramos todavía se percibe el trazado antiguo pensado para el paso de animales más que para coches. Durante siglos la economía local giró en torno al ganado, los pastos comunales y pequeñas huertas. Esa relación con el territorio explica la presencia de caminos que conectan con prados, fuentes y pasos hacia otras aldeas cercanas.
La iglesia y la memoria del pueblo
La iglesia parroquial ocupa el centro del núcleo. No es un edificio monumental, pero responde a los modelos rurales de la provincia de Ávila: fábrica de piedra, volumen compacto y reformas acumuladas con el tiempo. En muchos templos de la zona la base es tardo‑medieval o de los primeros siglos de la Edad Moderna, con intervenciones posteriores. En Navarredondilla ocurre algo parecido.
Más que por su arquitectura, la iglesia tiene interés por su papel en la vida local. Durante generaciones fue el punto de reunión del concejo, el lugar donde se organizaban fiestas, acuerdos comunales y celebraciones familiares.
Caminos del valle del Alberche
Alrededor del pueblo quedan varios caminos tradicionales que comunicaban con otras localidades del valle. Muchos nacieron para mover ganado entre pastos de invierno y de verano o para acceder a zonas de monte donde se recogía leña.
Hoy algunos se utilizan para caminar. No todos están señalizados, así que conviene orientarse con mapa o preguntar a los vecinos. El paisaje alterna robledales, claros de pradera y pequeñas vaguadas por donde corren arroyos. Cuando el cielo está limpio, desde ciertos puntos se alcanzan a ver cumbres de Gredos hacia el sur.
La fauna es la habitual de estas sierras: ciervos, jabalíes y aves rapaces. En otoño, cuando llega la berrea, los bramidos se escuchan desde distintos puntos del valle.
Tradiciones y ritmo local
Las fiestas patronales suelen celebrarse en verano, cuando regresan al pueblo muchos vecinos que viven fuera durante el año. Procesiones, comidas colectivas y encuentros en la plaza siguen marcando el calendario. No son celebraciones pensadas para atraer gente de fuera, sino para mantener la continuidad del propio pueblo.
Navarredondilla se recorre rápido. En una hora se camina todo el núcleo. Lo interesante está alrededor: los caminos, el paisaje del Alberche alto y la forma en que el pueblo sigue ligado a ese entorno. Conviene venir con coche, porque el transporte público en esta parte de la sierra es limitado y las distancias entre pueblos no son pequeñas.