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sobre San Juan del Molinillo
Municipio serrano compuesto por varios núcleos; paisaje agreste y tranquilo
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Aparca en la entrada. No hay mucho sitio. Si vienes en fin de semana o en agosto, llega pronto o prepárate para dar vueltas.
Está a unos 50 km de Ávila. Se va por la N‑502 y luego se tuerce hacia el Valle del Alberche. La carretera se estrecha, tiene curvas y no siempre está bien señalizada. Es normal aquí. Conduce atento.
El pueblo
San Juan del Molinillo es pequeño. No esperes una postal perfecta. Hay casas de mampostería, tejados a dos aguas y algunos corrales vacíos. Se ve que esto ha sido siempre ganadero.
La iglesia parroquial es funcional. Piedra, muros gruesos, sin grandes adornos. Está ahí, como parte del pueblo.
Si paseas por las calles verás algún balcón de madera viejo o una piedra de herrar junto a un muro. No todo está arreglado.
Lo mejor: salir a caminar
Lo bueno está fuera. El término es pinares, robledales y zonas abiertas con ganado. También hay bolos de granito grandes tirados por el monte.
Hay caminos de herradura y pistas forestales, muchos sin señalizar bien. Si quieres alejarte, lleva un mapa o un track en el móvil.
Desde algunas lomas se ve el valle y las sierras cercanas. A mediodía la luz aplana todo; al amanecer o al atardecer el paisaje tiene más volumen.
Para andar más, puedes subir hacia las estribaciones de Gredos por veredas empinadas y collados pedregosos.
Es fácil encontrar huellas de jabalí o ciervo en los caminos blandos, sobre todo al amanecer.
Setas
En los pinares suele haber níscalos algunos años si ha llovido lo suficiente. Como en todas partes: si no sabes, no cojas nada.
Fiestas y vida local
La fiesta principal es a finales de junio por San Juan Bautista: misa y reunión entre vecinos. En agosto suele haber alguna comida para los que veranean aquí. Todavía se ve ganado ovino cerca del pueblo; no es decoración turística, aunque cada vez queda menos gente dedicándose a ello.
Consejo práctico
Trae lo que necesites desde fuera; aquí hay pocos servicios. Si vienes solo unas horas: recorre el pueblo andando (se hace rápido) y luego échate al monte por cualquier camino. Lleva calzado con buena suela; hay mucha piedra suelta. Y si no encuentras aparcamiento al llegar, no te obceques: déjalo donde puedas sin molestar y entra andando