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sobre Casavieja
Municipio en la vertiente sur de Gredos; destaca por sus castañares
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En la vertiente sur de la Sierra de Gredos, donde los pinares dan paso a laderas de castaños y olivos, Casavieja es uno de los pueblos más cuidados del Valle del Tiétar abulense. Con unos 1.300–1.400 habitantes y situada a unos 540 metros de altitud, mantiene un equilibrio muy agradable entre la frescura de la montaña y la suavidad del valle: no es alta montaña, pero tampoco fondo de valle caluroso en pleno julio.
El pueblo conserva la arquitectura tradicional serrana típica de esta parte de Gredos, con casas de piedra y balcones de madera en calles estrechas y con alguna cuesta que se nota si no estás acostumbrado a caminar. Aquí el ritmo es tranquilo: plaza, tiendas pequeñas, gente que se saluda y se para a charlar. Más que un “gran destino turístico”, Casavieja funciona bien como base o como parada para quien quiere caminar, mojarse en la garganta y conocer la zona con calma.
Rodeada de castaños, robledales y pinares, Casavieja sirve sobre todo para bajar revoluciones. Turismo rural sencillo: paseos, conversación en los bares, comprar algo de producto local y organizar las rutas por los alrededores.
¿Qué ver en Casavieja?
El casco urbano mantiene bastante bien la esencia arquitectónica del Valle del Tiétar, con construcciones de mampostería de granito y pizarra que se adaptan a la pendiente. No es un casco monumental, pero sí agradable de patear un rato sin prisas.
La iglesia parroquial de San Martín preside el centro del pueblo, un templo de origen medieval reformado varias veces. Es sencilla, sin grandes alardes, pero marca el carácter del núcleo y ayuda a orientarse mientras se callejea.
Paseando por sus calles, irás encontrando fuentes, pilares y antiguos lavaderos que formaban parte del día a día de los vecinos. No son “monumentos” al uso, pero sí piezas de un modo de vida que aquí todavía se reconoce: gente que aún baja con la garrafa a por agua fresca, bancos a la sombra, conversaciones largas.
El punto fuerte está fuera del casco. La Garganta de Santa María es la referencia natural del municipio, con pozas de agua clara para el verano y senderos que suben entre castaños viejos y fincas. Hay que andar un poco, y en verano la gente se concentra en las zonas más accesibles, así que madrugar ayuda a estar algo más tranquilo.
El Bosque de La Vela es una buena opción si te gusta caminar entre castaños gruesos y sombra abundante. Hay rutas asequibles para quien va en modo paseo, con alguna cuesta, pero sin entrar en alta montaña. En los claros, vistas hacia el valle y, en días limpios, buena panorámica de Gredos.
En las inmediaciones encontrarás varios miradores naturales (sin mirador oficial de pasamanos y cartel en cada esquina) desde los que se ve la Sierra de Gredos, con el Almanzor de fondo cuando el día está despejado.
Qué hacer
Las rutas de senderismo son la actividad principal. Desde Casavieja salen senderos señalizados y también caminos tradicionales que conectan con otras localidades y con los montes cercanos. Hay opciones cortas para media mañana y otras que exigen algo más de pierna: conviene informarse en el ayuntamiento o en los paneles locales porque la señalización no siempre es igual de clara en todos los tramos [VERIFICAR].
En verano, el baño en las gargantas es casi obligatorio si el calor aprieta. Las aguas que bajan de Gredos forman pozas de agua fría y muy limpia. El acceso a las zonas más cómodas puede tener algo de roca resbaladiza y rampas, así que mejor llevar calzado que se pueda mojar y no confiarse con las chanclas. Recoge siempre tu basura y respeta las zonas privadas y los pasos de ganado; no todo es monte público.
Para los aficionados a la micología, el otoño llena los bosques de setas. Níscalos, boletus y otras especies aparecen con las primeras lluvias, pero aquí no vale ir a lo loco: hay regulaciones de recolección y, si no sabes distinguir especies, mejor ir con alguien que sí tenga experiencia o apuntarse a salidas guiadas [VERIFICAR].
La gastronomía del Valle del Tiétar es contundente y sin florituras. En Casavieja se encuentran platos tradicionales serranos como las judías del Barco, el cabrito asado o los productos de la matanza. En temporada, las castañas se cuelan en guisos, postres o asadas tal cual. Si vas en otoño, esto se nota en los menús… y en las conversaciones.
Fiestas y tradiciones
Las fiestas patronales en honor a San Martín se celebran en torno al 11 de noviembre, con actos religiosos, verbenas y actividades populares. Es un ambiente muy de pueblo, con gente de todas las edades y bastante participación local.
En agosto tienen lugar las fiestas de verano, cuando muchos casaviejenses que viven fuera regresan al pueblo. Las calles se animan con verbenas, actividades deportivas y eventos culturales durante varios días. Si buscas tranquilidad absoluta, esos días no son los mejores.
La Fiesta del Castañar, hacia mediados de octubre [VERIFICAR fechas concretas], gira en torno al castaño: actividades en los bosques, degustaciones y alguna ruta guiada si el tiempo acompaña. Más que un espectáculo masivo es una ocasión para ver cómo el castaño forma parte del paisaje y de la economía local.
Información práctica
Cómo llegar:
Desde Ávila capital (unos 90 kilómetros), lo habitual es tomar la N-502 en dirección a Arenas de San Pedro y después seguir hacia Casavieja por la AV-921. El tiempo de viaje ronda la hora y cuarto, según tráfico.
Desde Madrid, se suele ir por la A-5 hasta la zona de Talavera de la Reina y enlazar con la N-502 en dirección a Arenas de San Pedro, para luego desviarse hacia Casavieja. Son alrededor de 140 kilómetros, algo más de hora y media larga en coche, según la hora y la salida que elijas.
Consejos prácticos:
– Lleva calzado cómodo y cerrado: muchos caminos tienen piedra suelta y algo de pendiente.
– Si vas a bañarte en la garganta, ten en cuenta que el agua está fría incluso en agosto.
– En temporada de setas, infórmate de las normas de recolección y de las zonas acotadas.
– Por la tarde refresca más de lo que parece: una chaqueta fina en la mochila no sobra, incluso en verano.
– En días punta de verano, llega con tiempo: aparcar cerca de la garganta se complica y tocará andar más de lo que marca el mapa.
Cuándo visitar Casavieja
Casavieja funciona todo el año, pero cambia bastante según la estación:
- Primavera: probablemente el mejor equilibrio. Verde intenso, agua en la garganta y temperaturas suaves para caminar sin achicharrarse.
- Verano: mucho calor en las horas centrales, pero la garganta compensa. También es cuando más gente hay, sobre todo en agosto y fines de semana. Si no te gustan las aglomeraciones en las pozas, evita las horas de 12:00 a 17:00.
- Otoño: bosques de castaños en colores ocres y ambiente tranquilo entre semana. Buen momento para fotos, rutas cortas y setas (si llueve lo suficiente).
- Invierno: más frío y días cortos. Es el momento de paseos tranquilos, chimenea y ver nieve en las cumbres de Gredos desde el valle.
Si solo tienes…
Si solo tienes 1–2 horas
Paseo por el casco, vuelta por la zona de la iglesia y las fuentes principales, y acercarte hacia la garganta sin meterte en ruta larga. Tiempo justo para hacerte una idea del pueblo.
Si tienes el día entero
Mañana de ruta cómoda por el Bosque de La Vela o por la Garganta de Santa María, baño si hace calor, comida tranquila y tarde de paseo por el casco y alrededores. No hace falta ir con el reloj en la mano.
Lo que no te cuentan
Casavieja se ve rápido: el casco urbano se recorre en una o dos horas con calma. El resto del tiempo te lo marcarán las rutas y la garganta.
No es un parque temático ni un pueblo-museo. Aquí la gente vive, trabaja y madruga. Entre semana puede parecer “demasiado tranquilo” para quien venga buscando mucha oferta cultural o de ocio. Y eso, en parte, es precisamente lo que conserva el carácter del sitio.