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sobre Pedro Bernardo
Conocido como el Balcón del Tiétar; villa con arquitectura popular escalonada y vistas impresionantes
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Deja el coche en la parte baja o en las entradas del pueblo y sube andando. Las calles son estrechas y en verano, especialmente los fines de semana, se llena rápido. Si vienes en agosto, llega pronto por la mañana. Luego el calor aprieta y el paseo cuesta más.
Cómo moverse por el pueblo
El centro es pequeño y se recorre rápido. No hay un itinerario marcado. Lo más práctico es ir subiendo hacia la iglesia por una calle y bajar por otra distinta. En media hora has visto lo principal: casas de granito, portones de madera y alguna plazuela con fuente.
La iglesia de San Pedro Apóstol
Está en lo alto. Para orientarte solo tienes que buscar la torre. El edificio tiene reformas de distintas épocas. Dentro hay retablos y tallas que todavía se usan en las fiestas del pueblo. No es una catedral, pero desde sus alrededores se entiende bien cómo está colgado el pueblo sobre la ladera.
Las vistas al valle
Esto es lo que importa. Pedro Bernardo está pegado a la falda sur de Gredos. En cuanto sales un poco del casco urbano, se abre todo el Valle del Tiétar: bancales, pinares y, si el día está despejado, las cumbres al fondo.
Alrededor hay caminos viejos que usaban los vecinos para ir a los huertos o a otros pueblos. Algunos están señalizados y otros no tanto, pero sirven para caminar un rato entre pinos, higueras y olivos. Si te alejas al atardecer es fácil ver rapaces planeando. A veces se mueve fauna mayor por los pinares, pero no cuenta con verla.
Cuánto tiempo necesitas
El casco urbano se ve en una hora larga. Si quieres caminar un poco por los senderos de alrededor, calcula media mañana o una tarde tranquila.
Ven temprano, da la vuelta al pueblo y busca un buen sitio para mirar el valle antes de que suba el calor. Aquí no hay una lista de monumentos que tachar; lo mejor es pararse a mirar.