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sobre Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja
Capital administrativa de las Merindades situada en una gran llanura regada por el río Nela; centro de servicios comarcal
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Hay un momento en Villarcayo que te pilla desprevenido. Estás cruzando la plaza Mayor con el café aún caliente en la mano, miras hacia arriba para ver la torre del reloj —de esas que llevan siglos marcando el ritmo del pueblo— y te das cuenta de que da igual la hora que sea: aquí nadie parece ir con prisa. Ese es el momento en que entiendes de qué va el turismo en Villarcayo de Merindad de Castilla la Vieja. No es un sitio que corra detrás de nadie.
El lugar donde Castilla se tomó un respiro
Villarcayo es como ese compañero de trabajo que siempre ha estado ahí, haciendo su función sin hacer ruido. Desde hace siglos actúa como centro administrativo de Las Merindades, y se nota en el ambiente: es un pueblo con servicios, movimiento y vida diaria, no solo casas bonitas para la foto.
La primera vez que vine fue por la vía verde. Me habían hablado de la antigua línea del Santander‑Mediterráneo, hoy convertida en un recorrido largo —ronda los sesenta kilómetros— que mucha gente hace en bici o caminando por tramos. Pensé: “paro un rato en Villarcayo y sigo”.
El problema es que Villarcayo te entretiene con detalles. El ayuntamiento, de finales del XIX, con ese aire serio de edificio público que ha visto pasar varias generaciones. La iglesia parroquial, con un retablo renacentista que merece la pena mirar con calma. Y luego está la gente, que tiene esa mezcla muy burgalesa de hablar claro pero sin mala intención.
Cuando el Ebro decide abrirse paso
La ruta del Desfiladero de los Hocinos es como cuando tu amigo más tranquilo del grupo se anima de repente y propone un plan de aventura. El Ebro se abre paso entre las sierras de Tudanca y Tesla y crea un paso estrecho, con paredes de roca que a ratos parecen demasiado grandes para el tamaño del río.
Yo fui pensando en “dar un paseo corto” y acabé parando cada dos minutos para sacar fotos. No es un paisaje gigantesco en plan postal famosa, pero tiene ese punto salvaje que sorprende cuando no te lo esperas. Y lo mejor es que suele haber bastante silencio: agua, algo de viento y poco más.
Lunes de feria y otras costumbres que siguen vivas
Villarcayo mantiene una tradición de ferias y celebraciones que viene de lejos. La más conocida suele ser la que se organiza después de Semana Santa, un lunes en el que el pueblo se llena de puestos, ganado y gente de toda la comarca.
A lo largo del año también hay fiestas en verano y verbenas en los barrios y pedanías cercanas. Son de esas celebraciones donde te mezclas rápido aunque no seas de aquí: música en la plaza, cuadrillas que se conocen de toda la vida y veraneantes que vuelven cada año.
Es curioso: en lugar de ver a los de fuera como una molestia, muchos pueblos de la zona los han integrado en la fiesta desde hace décadas.
Comer como se ha comido siempre
En esta parte de Burgos hay cosas que no necesitan presentación. La morcilla está en cualquier mesa familiar, no hace falta vestirla de plato especial. Y el cordero lechal aparece cuando hay reunión grande o fin de semana con visitas.
A mí lo que más me sorprendió fue el licor de guindas, bastante típico en la zona. Ese momento de pedir “algo de aquí” después de comer y que te saquen un vasito rojo, dulce pero con carácter. Parece suave… hasta que te levantas de la silla.
La última vez me llevé una botella a casa. Mi madre lo usa para postres, mi cuñado se lo bebe tal cual, y a mí me sirve para una cosa muy concreta: cuando viene ese amigo que cree que ya lo ha probado todo.
Un desvío corto que merece la pena
Si tienes un rato, acércate a Bisjueces, a pocos minutos de Villarcayo. Es un núcleo pequeño, pero su iglesia guarda un detalle curioso: las figuras de Laín Calvo y Nuño Rasura, personajes asociados a los orígenes del viejo derecho castellano.
No es un sitio monumental ni un museo espectacular. Es más bien uno de esos lugares donde te das cuenta de que la historia en Las Merindades aparece cuando menos te lo esperas: en una iglesia apartada, en una escultura, o en el nombre de un pueblo.
Y un consejo práctico antes de irte: aunque estés en Castilla, aquí el clima tiene bastante influencia del Cantábrico. En primavera o al caer la tarde refresca más de lo que parece. Lleva una chaqueta en el coche. Es de esas pequeñas decisiones que agradeces cuando el aire cambia de golpe.