Artículo completo
sobre Valls
Kilómetro cero del mundo casteller y cuna de la calçotada con un campanario gótico altísimo
Ocultar artículo Leer artículo completo
En el corazón del Alt Camp, Valls se alza como una de las ciudades más auténticas y sorprendentes del interior catalán. Con casi 25.000 habitantes y situada a 215 metros de altitud, esta villa milenaria ha sabido preservar su esencia mientras evoluciona como un destino turístico que combina historia, tradición y una gastronomía excepcional. Conocida como la capital mundial de los castells —esas impresionantes torres humanas que desafían la gravedad—, Valls ofrece al viajero mucho más que este patrimonio inmaterial.
Pasear por sus calles es adentrarse en siglos de historia comercial y artesana. El bullicio de sus mercados, la elegancia de sus edificios modernistas y la calidez de sus gentes configuran una experiencia auténtica, alejada de los circuitos turísticos masificados. Aquí, la calçotada no es solo un plato, sino un ritual social que ha trascendido fronteras, y los castellers no son meros acróbatas, sino custodios de una tradición declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.
La ubicación estratégica de Valls, entre Tarragona y Lleida, la convierte en un punto de partida ideal para explorar el Camp de Tarragona y la Cataluña interior, ofreciendo al visitante la tranquilidad de un destino de interior con la ventaja de estar bien comunicado y dotado de todos los servicios.
Qué ver en Valls
El patrimonio arquitectónico de Valls merece una exploración pausada. La Iglesia de Sant Joan Baptista, templo gótico del siglo XIV, preside el centro histórico con su imponente presencia. Su interior alberga retablos de notable valor artístico y constituye el epicentro religioso de la ciudad. Muy cerca, el Santuario de la Mare de Déu del Lledó, ubicado en un promontorio a las afueras, ofrece no solo un espacio de recogimiento sino también unas vistas panorámicas espléndidas sobre la comarca.
El modernismo dejó su huella en Valls con edificios señoriales que embellecen el paseo por el centro. Destacan algunas fachadas de la calle de la Cort y los alrededores de la Plaza del Blat, antiguo centro neurálgico del comercio cerealista. El Museo de Valls, situado en un edificio histórico, permite profundizar en la historia local, desde los orígenes medievales hasta la industrialización del siglo XX.
No hay que perderse el Barrio del Carme, con sus callejuelas estrechas que conservan el trazado medieval, y la Plaza del Oli, testimonio del pasado comercial de la villa. Para los amantes de la arquitectura industrial, las antiguas fábricas textiles del siglo XIX que aún se conservan en algunos puntos de la ciudad narran una época de prosperidad económica.
Qué hacer
La experiencia estrella en Valls es, sin duda, presenciar una actuación castellera. Durante todo el año, pero especialmente en temporada festiva, las colles locales —la Colla Vella dels Xiquets de Valls y la Colla Joves Xiquets de Valls— entrenan y actúan en la ciudad. El Pati de les Cols es el espacio de ensayo tradicional, aunque las grandes actuaciones se realizan en la Plaza del Blat.
La gastronomía es otro de los pilares de cualquier visita. Entre enero y abril, numerosos restaurantes de la ciudad y alrededores ofrecen la auténtica calçotada, cocinando estos dulces brotes de cebolla a la brasa y sirviéndolos con salsa romesco, otro producto emblemático de Valls. Fuera de temporada, la cocina local sigue destacando con arroces, carnes a la brasa y vinos del Penedès y la Conca de Barberà.
Para los aficionados al senderismo y el cicloturismo, la Ruta del Gaià permite recorrer el curso del río que atraviesa la comarca, conectando Valls con otros municipios del Alt Camp. También se pueden realizar rutas circulares hacia masías históricas y ermitas que salpican el territorio, perfectas para descubrir el paisaje mediterráneo de secano con viñedos y almendros.
El mercado semanal, que se celebra los martes, es una cita imprescindible para sentir el pulso local y adquirir productos de la tierra.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Valls gira en torno a los castells. La Fiesta Mayor, que tiene lugar en la última semana de junio, alcanza su clímax el 24 de junio con la multitudinaria jornada castellera en la Plaza del Blat. Es uno de los acontecimientos más importantes del mundo casteller, reuniendo a colles de toda Cataluña.
En febrero, Valls celebra la Fiesta de la Calçotada, con degustaciones, concursos y actividades que rinden homenaje a este producto de identidad local. A finales de octubre, coincidiendo con la festividad de Santa Úrsula, se celebran nuevas jornadas castelleras y actos religiosos en honor a la patrona de la ciudad.
Durante todo el año, las actuaciones castelleras animan domingos y festivos, consolidando a Valls como el epicentro de esta tradición única.
Información práctica
Valls está perfectamente comunicada por carretera. Desde Tarragona, situada a unos 20 kilómetros, se accede por la AP-2 o la N-240 en apenas 20 minutos. Desde Barcelona, a unos 100 kilómetros, se llega por la AP-7 y luego la AP-2 en aproximadamente una hora. La ciudad también cuenta con estación de tren en la línea que conecta Barcelona con Lleida.
La mejor época para visitar Valls es entre febrero y junio, cuando se puede disfrutar tanto de la temporada de calçots como del buen tiempo primaveral y las grandes fiestas castelleras. El otoño también resulta agradable, con temperaturas suaves y la vendimia como telón de fondo.
Se recomienda dedicar al menos un día completo a Valls, aunque una estancia de fin de semana permite explorar con calma la ciudad y realizar excursiones por la comarca del Alt Camp. La oferta de alojamiento incluye opciones para todos los presupuestos, y la hospitalidad vallense garantiza una experiencia memorable en el corazón del Camp de Tarragona.