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sobre Borrassà
Tranquilo municipio del Empordà interior; conserva casas señoriales y un ambiente relajado
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En el corazón del Alt Empordà, alejado del bullicio turístico de la Costa Brava pero lo suficientemente cerca para disfrutar de sus playas en un día, se encuentra Borrassà. Este pequeño municipio de apenas 800 habitantes conserva ese carácter tranquilo y auténtico de los pueblos ampurdaneses del interior, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo y las tradiciones agrícolas siguen marcando el calendario vital de sus vecinos.
Situado a 73 metros de altitud, Borrassà forma parte de ese paisaje tan característico de la llanura ampurdanesa: campos de cultivo que se extienden hasta el horizonte, masías centenarias dispersas por el territorio y la silueta de los Pirineos vigilando al norte. Es el destino perfecto para quienes buscan desconectar sin renunciar a la proximidad de lugares emblemáticos como Figueres, la capital de la comarca, que se encuentra a escasos kilómetros.
El pueblo conserva esa esencia de la Cataluña rural, donde las calles empedradas invitan al paseo pausado y las conversaciones en las plazas recuerdan que aquí la vida se vive con otros ritmos. Borrassà es uno de esos lugares que se descubren sin prisa, saboreando cada rincón y dejándose llevar por el ambiente relajado del Empordà interior.
Qué ver en Borrassà
El patrimonio de Borrassà se concentra principalmente en su núcleo urbano, donde destaca la iglesia parroquial de Sant Andreu, edificio de origen medieval que ha sido objeto de diversas reformas a lo largo de los siglos. Su campanario marca el perfil del pueblo y sirve como punto de referencia para orientarse por las calles del municipio.
Pasear por el casco antiguo permite descubrir la arquitectura tradicional ampurdanesa, con casas de piedra y fachadas encaladas que conservan elementos originales como portales de arco de medio punto y balconadas de hierro forjado. Algunas construcciones mantienen detalles góticos y renacentistas que hablan de épocas de mayor esplendor económico.
En los alrededores del pueblo, el paisaje agrícola es el verdadero protagonista. Las masías dispersas por el territorio, muchas de ellas todavía en funcionamiento, son testimonio de la importancia histórica de la agricultura en esta zona. Los campos de cultivo, que varían de color según la estación, crean composiciones visuales de gran belleza, especialmente en primavera cuando florecen los cereales.
La proximidad a otros municipios de interés patrimonial permite combinar la visita a Borrassà con excursiones a lugares cercanos, creando una experiencia más completa del Alt Empordà interior.
Qué hacer
Borrassà es punto de partida ideal para practicar senderismo y ciclismo por la llanura ampurdanesa. Las carreteras secundarias y caminos rurales que conectan con los pueblos vecinos ofrecen rutas tranquilas, sin grandes desniveles, perfectas para todos los niveles. Estos itinerarios permiten descubrir el paisaje agrícola, avistar aves y disfrutar de la luz especial del Empordà que tanto ha inspirado a artistas.
La gastronomía local merece una atención especial. El Alt Empordà es tierra de productos excelentes: aceite de oliva, vino con denominación de origen Empordà, embutidos artesanos y, por supuesto, los platos tradicionales de la cocina catalana como el suquet de peix, la escudella o los caracoles a la llauna. La zona es especialmente reconocida por sus postres, donde las cremas y los brazos de gitano tienen protagonismo.
La posición estratégica de Borrassà permite organizar excursiones de día a múltiples destinos de interés: las ruinas de Empúries y las playas de L'Escala están a unos 20 kilómetros, el Teatro-Museo Dalí de Figueres a apenas 10 minutos en coche, y los pueblos medievales del interior como Peralada o Castelló d'Empúries muy cerca también.
Para los amantes del enoturismo, la comarca cuenta con diversas bodegas que ofrecen visitas y catas, una actividad perfecta para conocer los vinos de la DO Empordà.
Fiestas y tradiciones
Como todo pueblo catalán que se precie, Borrassà celebra su Fiesta Mayor con entusiasmo. La principal tiene lugar en torno al 30 de noviembre, festividad de Sant Andreu, patrón del municipio. Durante estos días, el pueblo se llena de actividades: habaneras, sardanas, verbenas populares y comidas comunitarias que reúnen a vecinos y visitantes.
En verano, habitualmente en el mes de agosto, se organizan otras celebraciones y actividades culturales que animan las noches estivales con conciertos al aire libre y cenas populares en la plaza.
El calendario festivo ampurdanés también incluye tradiciones vinculadas al ciclo agrícola, aunque muchas de ellas se han ido perdiendo con el tiempo. No obstante, la cultura rural sigue presente en el día a día del pueblo.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Borrassà se encuentra a unos 40 kilómetros por la carretera N-II en dirección a Francia, tomando después el desvío correspondiente. El trayecto dura aproximadamente 40 minutos en coche. Desde Figueres, está a apenas 8 kilómetros por carreteras comarcales, lo que supone menos de 15 minutos de conducción.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales para disfrutar del paisaje y las temperaturas agradables. El verano puede ser caluroso, aunque la proximidad a la costa permite refrescarse en las playas cercanas. El invierno es suave pero con días más cortos.
Consejos útiles: Borrassà es un pueblo pequeño, por lo que conviene alojarse en la zona para disfrutar de varios días explorando el Alt Empordà. Figueres ofrece mayor oferta hotelera y de restauración. Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y, si se visita en verano, protección solar.