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sobre Castelló d'Empúries
Capital medieval del condado con una "catedral" gótica; incluye la marina residencial de Empuriabrava
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En el corazón del Alt Empordà, a pocos kilómetros de la Costa Brava y del Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà, Castelló d'Empúries se alza como un testimonio vivo de su glorioso pasado medieval. Esta villa de casi 12.000 habitantes conserva un patrimonio arquitectónico que sorprende al viajero: calles porticadas, palacios señoriales y una basílica que parece desproporcionada para el tamaño del municipio. Y es que Castelló fue capital del condado de Empúries durante siglos, lo que explica la monumentalidad de su casco histórico.
Pasear por sus calles empedradas es como retroceder en el tiempo. El granito y la piedra de las fachadas contrastan con la luminosidad mediterránea que baña la comarca. A tan solo 17 metros sobre el nivel del mar, Castelló combina lo mejor de dos mundos: la riqueza cultural de un pueblo con historia y la proximidad a las playas de Empuriabrava y a los espacios naturales protegidos que rodean la villa.
Desde hace años, Castelló d'Empúries ha apostado por preservar su legado mientras se adapta al turismo contemporáneo, convirtiéndose en un destino ideal para quienes buscan autenticidad, cultura y naturaleza en una misma escapada.
Qué ver en Castelló d'Empúries
La Basílica de Santa María es, sin duda, la joya de la corona. Este impresionante templo gótico del siglo XIII fue concebido como catedral, aunque nunca llegó a serlo. Su fachada, su rosetón y su campanario dominan el perfil urbano, mientras que en el interior destacan el retablo del altar mayor y las capillas laterales. La acústica del edificio es excepcional, y no es raro encontrar conciertos de música sacra que realzan aún más su majestuosidad.
El Convento de Santa Clara, fundado en el siglo XIV, alberga hoy el Centro de Interpretación de la Edad Media. Aquí se puede comprender mejor la importancia histórica de Castelló como sede condal y descubrir cómo era la vida cotidiana en la época medieval. Los claustros conservados invitan a la contemplación.
No hay que perderse el barrio antiguo con sus calles porticadas, especialmente la Plaça dels Homes y la Calle Mayor. Los soportales medievales ofrecen sombra en verano y protegen de la tramontana en invierno. Entre las casas señoriales destaca la Cúria-Presó, antigua prisión medieval que puede visitarse y que muestra las condiciones carcelarias de antaño.
A las afueras del núcleo urbano, el Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà es una parada obligatoria para los amantes de la naturaleza. Este espacio protegido de humedales es uno de los más importantes de Cataluña para la observación de aves. Garzas, flamencos, ánades y rapaces encuentran aquí refugio, especialmente durante las migraciones.
Qué hacer
Recorrer el casco histórico con calma es la actividad principal, pero Castelló ofrece mucho más. Los itinerarios de senderismo y ciclismo por el Parque Natural permiten adentrarse en paisajes de lagunas, cañaverales y praderas húmedas. Existen varios observatorios habilitados donde contemplar la fauna sin molestarla.
Para los interesados en la historia, las visitas guiadas teatralizadas que se organizan en temporada alta recrean escenas medievales por las calles del pueblo, convirtiendo el paseo en una experiencia didáctica y entretenida. También es posible subir al campanario de la basílica para disfrutar de vistas panorámicas del Empordà.
La gastronomía local merece una mención especial. La cocina ampurdanesa combina productos del mar y la montaña con maestría. Arroces, pescados de la costa, embutidos de la zona y la célebre anchoa de l'Escala forman parte de la carta de los establecimientos locales. No hay que marcharse sin probar los postres tradicionales como la crema catalana o el mató con miel.
Desde Castelló es fácil organizar excursiones a las playas de Empuriabrava, a las ruinas grecorromanas de Empúries, o adentrarse en las comarcas del interior hacia Figueres o el Parque Natural de la Zona Volcánica de la Garrotxa.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Castelló d'Empúries es rico y variado. En enero, la festividad de Sant Antoni incluye la tradicional bendición de animales y hogueras por las calles. La Semana Santa se vive con intensidad, con procesiones que recorren el casco antiguo con solemnidad.
La gran cita del año es la Feria de Castelló o Terra de Trobadors, que se celebra en septiembre. Durante varios días, el pueblo se transforma en una villa medieval con mercado de época, espectáculos de cetrería, músicos trovadores, artesanos y tabernas. Es una de las recreaciones históricas más importantes de Cataluña y atrae a miles de visitantes.
En agosto tienen lugar las fiestas mayores, con sardanas, verbenas, habaneras y actividades para todas las edades.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, la mejor opción es la carretera C-260 y después la GI-623, un trayecto de unos 45 kilómetros que se completa en menos de una hora. Desde Barcelona, se puede tomar la AP-7 hasta Figueres y desde allí seguir hacia Castelló, un recorrido total de unos 140 kilómetros.
Mejor época: La primavera y el otoño son ideales para disfrutar del patrimonio y la naturaleza sin el calor estival. Septiembre es especialmente recomendable por la Feria Medieval.
Consejos: Lleva calzado cómodo para recorrer las calles empedradas. Si visitas el Parque Natural, unos prismáticos te permitirán disfrutar mejor de la observación de aves. Consulta los horarios de la basílica antes de planificar tu visita, ya que pueden variar según la temporada.