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sobre El Far d'Empordà
Pequeño núcleo elevado con vistas a la llanura; dominado por su iglesia fortificada
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Aparca en la entrada y date una vuelta. En media hora lo has visto. Es un pueblo pequeño del Alt Empordà, calles estrechas y poco más. No vengas buscando algo espectacular; es una pausa.
Aparcar y moverse
Deja el coche en las primeras calles que veas. El centro es tan angosto que los coches no pasan. No hay parking señalizado, pero siempre hay sitio por los alrededores.
La iglesia y el núcleo
La iglesia de Santa Maria domina el perfil del pueblo desde lejos. Es medieval, con reformas posteriores. Normalmente la encuentras cerrada. Las calles son lo que esperas: viviendas unas antiguas, otras reformadas. Portales sencillos, alguna fecha en un dintel. No hay plaza como tal ni nada que te retenga.
Los campos de alrededor
Lo interesante está fuera. El pueblo está rodeado de campos de cultivo, sobre todo cereal. En primavera el color es notable; el resto del año es tierra seca o labrada. De aquí salen caminos agrícolas llanos, de tierra compactada. Son para pasear o ir en bici sin dificultad, pero son caminos de trabajo: es más probable que te cruces con un tractor que con otro paseante.
Para seguir ruta
Funciona como parada tranquila entre dos polos: Figueres está a diez minutos en coche, y la costa a unos veinte. Si te interesa el paisaje llano, puedes enlazar por carreteras secundarias con otros pueblos de la comarca. En bicicleta es una opción real.
Consejo final
Para si vas hacia la costa o vuelves de Figueres. Date una vuelta rápida, mira los campos y continúa tu viaje.No le dediques más tiempo