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sobre Masarac
Pequeño pueblo agrícola en el Empordà; incluye el núcleo de Vilarnadal
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En el corazón del Alt Empordà, donde los campos de cereales se mecen con la tramuntana y los caminos rurales invitan a perderse entre masías centenarias, Masarac se presenta como uno de esos pequeños tesoros que pasan desapercibidos en las rutas turísticas convencionales. Con apenas 299 habitantes, este municipio a 85 metros de altitud conserva la esencia de la Cataluña rural más auténtica, esa que late al ritmo de las estaciones y mantiene vivas tradiciones que en otros lugares ya solo son recuerdo.
Alejado del bullicio costero que caracteriza gran parte de la provincia de Girona, Masarac ofrece una experiencia diferente: la del Empordà profundo, agrícola y tranquilo. Aquí el tiempo transcurre de otra manera, entre fachadas de piedra, portales románicos y el verde intenso de sus campos. Es un destino perfecto para quienes buscan desconectar sin renunciar a conocer la historia y las costumbres de una comarca con personalidad propia.
El municipio se extiende por un paisaje llano y fértil, atravesado por antiguos caminos que conectaban los pueblos de la comarca. Su ubicación estratégica, a pocos kilómetros de localidades más grandes como Figueres, lo convierte en un punto de partida ideal para explorar el Alt Empordà interior, esa cara menos conocida pero igualmente fascinante de una de las comarcas más carismáticas de Cataluña.
Qué ver en Masarac
El patrimonio arquitectónico de Masarac se concentra principalmente en su núcleo histórico, donde destaca la iglesia parroquial de Sant Martí, de origen románico aunque con reformas posteriores. Este templo, con su sobria fachada de piedra, representa el punto de encuentro tradicional de la comunidad y conserva elementos que hablan de los diferentes períodos constructivos que ha vivido el municipio.
Paseando por las calles del pueblo, es imposible no fijarse en las masías tradicionales que salpican tanto el núcleo urbano como los alrededores. Estas construcciones agrícolas, algunas de varios siglos de antigüedad, muestran la arquitectura rural típica del Empordà: muros gruesos de piedra, tejados de teja árabe y portales de medio punto. Aunque son propiedades privadas, su presencia en el paisaje forma parte del atractivo visual del lugar.
Los alrededores de Masarac invitan a recorrer caminos rurales que serpentean entre campos de cultivo y pequeños bosquetes. El paisaje, característico del Empordà interior, ofrece amplias vistas donde el verde de los campos contrasta con el ocre de la tierra y el azul del cielo mediterráneo. Es un territorio perfecto para los amantes de la fotografía de paisaje rural.
Qué hacer
Masarac es un destino para disfrutar con calma, donde las actividades giran en torno al contacto con la naturaleza y el descubrimiento del entorno rural. Los paseos y rutas de senderismo por los caminos agrícolas permiten conocer el paisaje empordanés en su versión más auténtica. Estas rutas, generalmente llanas y accesibles, son ideales para hacer en familia o para cicloturistas que buscan recorridos tranquilos.
La gastronomía local es otro de los atractivos principales. El Alt Empordà es tierra de productos de gran calidad: aceite de oliva, vinos de la DO Empordà, embutidos artesanos y la famosa anchoa de l'Escala. Aunque Masarac no cuenta con una oferta restauradora amplia, su proximidad a poblaciones vecinas permite disfrutar de estos sabores en establecimientos tradicionales de la comarca.
Para los interesados en el turismo enológico, la zona cuenta con diversas bodegas que ofrecen visitas y catas. Los vinos del Empordà, tanto tintos como blancos y rosados, han ganado reconocimiento internacional en los últimos años y constituyen un perfecto complemento a cualquier visita por la comarca.
Desde Masarac también se pueden realizar excursiones a poblaciones cercanas como Figueres, con su Teatro-Museo Dalí, o Peralada, conocida por su castillo y su festival de música. La costa de la Costa Brava queda a menos de media hora en coche, lo que permite combinar la tranquilidad del interior con una jornada de playa.
Fiestas y tradiciones
Como en la mayoría de pueblos catalanes, el calendario festivo de Masarac gira en torno a las celebraciones religiosas tradicionales. La fiesta mayor, dedicada a Sant Martí, se celebra habitualmente en noviembre, aunque las fechas pueden variar. Es el momento en que el pueblo se viste de gala y sus habitantes comparten jornadas de convivencia con actividades populares.
Durante el verano, generalmente en agosto, suelen organizarse actividades lúdicas y culturales que animan las noches estivales. Estas celebraciones mantienen vivo el espíritu comunitario que caracteriza a los pequeños municipios rurales.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, la forma más cómoda de llegar a Masarac es por carretera. Se toma la C-31 o la AP-7 en dirección norte hasta la salida hacia Figueres, y desde allí se accede por carreteras locales. El trayecto dura aproximadamente 45 minutos. Desde Barcelona, se puede llegar en hora y media por la AP-7.
Mejor época para visitar: La primavera y el otoño son las estaciones más agradables, con temperaturas suaves y el campo en su máximo esplendor. El verano puede ser caluroso, típico del clima mediterráneo, mientras que en invierno la tramuntana puede soplar con fuerza.
Consejos útiles: Masarac es un destino para disfrutar con calma, ideal para combinar con visitas a otros pueblos del Alt Empordà. Conviene llevar calzado cómodo para pasear por los caminos rurales y no olvidar protección solar en los meses de más calor. Al ser un municipio pequeño, es recomendable planificar las comidas en poblaciones cercanas con mayor oferta.