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sobre Navata
Pueblo con un campo de golf de renombre; núcleo antiguo bien conservado
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En el corazón del Alt Empordà, donde los campos de cultivo se extienden suavemente hacia el horizonte y la tramuntana modela el carácter de sus gentes, se encuentra Navata. Este municipio de 1.465 habitantes, situado a 145 metros de altitud, representa la esencia de la Cataluña rural más auténtica, lejos del bullicio costero pero lo suficientemente cerca como para disfrutar de lo mejor de dos mundos.
Navata es uno de esos pueblos que invitan a reducir la velocidad, a pasear sin prisas por sus calles y a descubrir la belleza en lo cotidiano. Su ubicación estratégica, entre Figueres y la Costa Brava, lo convierte en un destino perfecto para quienes buscan tranquilidad sin renunciar a la riqueza cultural y paisajística del Empordà. Aquí, el tiempo parece transcurrir a otro ritmo, marcado por el ciclo de las estaciones y las tradiciones que se mantienen vivas.
El paisaje que rodea Navata es típicamente empordanés: campos de cereal, viñedos y olivos que se alternan creando un mosaico de colores cambiantes según la época del año. La silueta de los Pirineos al norte y la cercanía del Parque Natural de las Marismas del Ampurdán añaden un plus de atractivo natural a este rincón de Girona.
Qué ver en Navata
El patrimonio arquitectónico de Navata, aunque modesto, refleja siglos de historia ampurdanesa. La iglesia parroquial de Sant Pere preside el núcleo urbano con su presencia señorial. Este templo, de origen medieval con reformas posteriores, conserva elementos que merecen una visita pausada, especialmente su retablo y la estructura de la nave central.
Paseando por el casco antiguo, se pueden descubrir construcciones tradicionales que mantienen la arquitectura característica de la zona, con piedra vista y esos detalles que hablan de una forma de vida ligada a la tierra. Las masías dispersas por el término municipal son testimonio de la tradición agrícola que ha marcado la identidad de Navata durante generaciones.
Los alrededores del pueblo ofrecen paisajes llanos ideales para paseos y rutas ciclistas. Los caminos rurales que conectan Navata con los pueblos vecinos son perfectos para disfrutar de la naturaleza del Empordà, especialmente en primavera cuando los campos florecen, o en otoño cuando los colores ocres dominan el paisaje. Desde diversos puntos se obtienen vistas panorámicas de toda la llanura ampurdanesa.
Qué hacer
Navata es un punto de partida excelente para explorar el Alt Empordà. Las rutas de senderismo y ciclismo por los caminos rurales permiten descubrir el territorio a ritmo tranquilo, atravesando campos de cultivo y conectando con la naturaleza. El entorno llano facilita estas actividades incluso para familias con niños.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. El Empordà es tierra de excelentes productos: aceite de oliva, vino DO Empordà, embutidos artesanos y la célebre anchoa de L'Escala. En el pueblo y sus alrededores se pueden degustar platos tradicionales catalanes preparados con ingredientes de proximidad.
La ubicación estratégica de Navata permite organizar excursiones de día completo. Figueres, con el Teatro-Museo Dalí, está a apenas 10 kilómetros. La Costa Brava, con playas como las de Roses o L'Escala, se encuentra a unos 20 minutos en coche. Los pueblos medievales de Peralada, Castelló d'Empúries o Sant Pere de Rodes son otros destinos imprescindibles en un radio de pocos kilómetros.
Para los aficionados al enoturismo, la comarca cuenta con diversas bodegas que ofrecen visitas y catas, permitiendo conocer de primera mano la tradición vitivinícola del Empordà.
Fiestas y tradiciones
El calendario festivo de Navata mantiene vivas las tradiciones populares catalanas. La Fiesta Mayor se celebra a principios de septiembre, con varios días de actividades que incluyen bailes tradicionales, sardanas, comidas populares y eventos para todas las edades. Es el momento ideal para conocer el pueblo en su máxima expresión festiva.
En enero, la celebración de Sant Antoni mantiene la tradición de bendecir a los animales, un recordatorio de las raíces agrícolas y ganaderas del municipio. Durante el verano, diversos actos culturales y musicales animan las noches de julio y agosto.
La proximidad a Figueres permite participar también en eventos de mayor envergadura, como las fiestas de la Santa Cruz en mayo, que atraen a visitantes de toda la comarca.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Navata se encuentra a unos 40 kilómetros por la carretera C-66 y luego la GI-603, con un trayecto de aproximadamente 40 minutos. Desde Barcelona, se accede por la autopista AP-7 (salida Figueres) o la N-II, con un recorrido de unos 140 kilómetros. Figueres, la capital comarcal, está a solo 10 kilómetros y cuenta con estación de tren y autobús.
Mejor época: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales para visitar Navata, con temperaturas agradables y paisajes especialmente bellos. El verano es cálido pero permite combinar la tranquilidad del interior con escapadas a la costa.
Consejo viajero: Navata es un excelente campamento base para explorar el Alt Empordà con calma, disfrutando de precios más contenidos que en la costa y una autenticidad que los destinos más turísticos han perdido.