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sobre Pedret i Marzà
Municipio formado por dos núcleos; Marzà conserva restos de muralla y un ambiente medieval
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En el corazón del Alt Empordà, donde las llanuras agrícolas se extienden entre el Parque Natural de las Marismas del Ampurdán y los últimos contrafuertes pirenaicos, se encuentra Pedret i Marzà, un pequeño municipio que conserva intacta la esencia de la Cataluña rural. Con apenas 182 habitantes, este rincón de la provincia de Girona ofrece algo cada vez más valioso: la autenticidad de un territorio donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo.
El municipio, situado a tan solo 22 metros de altitud, se compone de varios núcleos diseminados por el paisaje ampurdanés, donde las masías tradicionales se reparten entre campos de cultivo y pequeños bosques de encinas. Lejos del bullicio turístico de la Costa Brava, Pedret i Marzà representa ese Empordà menos conocido pero igualmente fascinante, donde la luz mediterránea baña un paisaje marcado por siglos de actividad agrícola y ganadera.
Visitar este lugar es sumergirse en la calma de la vida rural catalana, descubrir el patrimonio discreto pero significativo de sus iglesias románicas y disfrutar de la hospitalidad de sus habitantes, orgullosos custodios de tradiciones que se remontan a la época medieval.
Qué ver en Pedret i Marzà
El patrimonio arquitectónico del municipio se concentra principalmente en sus iglesias, testimonio de la importancia histórica de estos pequeños núcleos. La Iglesia de Sant Esteve de Pedret constituye una joya del románico ampurdanés, con elementos que datan de los siglos XI y XII. Su sobria fachada de piedra y su campanario representan la arquitectura religiosa característica de la zona.
En el núcleo de Marzà, la Iglesia de Santa Maria merece igualmente una visita. Aunque reformada en épocas posteriores, conserva vestigios medievales que hablan de la larga historia de estos asentamientos rurales. El recorrido por los diferentes núcleos del municipio permite descubrir numerosas masías tradicionales, algunas de origen medieval, que configuran un paisaje arquitectónico de gran valor etnológico.
El entorno natural ofrece amplias perspectivas sobre la llanura del Empordà, con vistas que en días claros alcanzan hasta el Parque Natural de las Marismas del Ampurdán, un importante humedal a pocos kilómetros. Los caminos rurales que conectan los diferentes núcleos atraviesan campos de cereales, viñedos y olivares, mostrando el carácter eminentemente agrícola de la comarca.
Qué hacer
Pedret i Marzà es ideal para practicar senderismo tranquilo por caminos rurales que conectan las diferentes aldeas. Estas rutas a pie o en bicicleta permiten descubrir el paisaje agrícola del Empordà, alejándose de las rutas más transitadas y disfrutando del silencio del campo. Los caminos vecinales son perfectos para caminatas de baja dificultad aptas para toda la familia.
La observación de aves resulta especialmente interesante por la proximidad a zonas húmedas y la diversidad de hábitats agrícolas. La primavera y el otoño son las mejores épocas para avistar diferentes especies migratorias que utilizan el Empordà como corredor natural.
La gastronomía local refleja la tradición culinaria ampurdanesa, con productos de la tierra como el aceite de oliva, los vinos con denominación de origen Empordà y los embutidos artesanales. Aunque no hay una oferta comercial amplia en el propio municipio, la cercanía a poblaciones como Figueres o Castelló d'Empúries permite disfrutar de restaurantes que trabajan con estos productos locales.
Desde Pedret i Marzà se puede organizar fácilmente visitas a lugares emblemáticos del Alt Empordà: las Ruinas de Empúries, el Teatro-Museo Dalí en Figueres, el Monasterio de Sant Pere de Rodes o las playas de la Costa Brava se encuentran a corta distancia.
Fiestas y tradiciones
Como en muchos municipios pequeños de Cataluña, el calendario festivo se articula alrededor de las fiestas patronales de cada núcleo. La Fiesta Mayor se celebra tradicionalmente en verano, con eventos que reúnen a vecinos y visitantes en torno a actividades populares, cenas al aire libre y actos religiosos.
En otoño, coincidiendo con las tradiciones vinculadas a la vendimia y la cosecha, se organizan actividades que mantienen vivo el vínculo con la tierra. Las celebraciones de Sant Esteve, el 26 de diciembre, resultan especialmente significativas en Pedret por ser el patrón de la localidad.
Estas fiestas, aunque modestas en comparación con las de municipios mayores, ofrecen una oportunidad única de conocer la vida comunitaria y las tradiciones populares catalanas en su forma más auténtica.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital (a unos 30 kilómetros), se accede por la carretera N-II en dirección norte, tomando después las carreteras locales que conectan con Pedret i Marzà. Desde Figueres, la capital comarcal situada a unos 8 kilómetros, el acceso es aún más sencillo siguiendo las indicaciones hacia el este. El aeropuerto de Girona-Costa Brava se encuentra a aproximadamente 40 kilómetros.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-junio) y el otoño (septiembre-octubre) ofrecen temperaturas agradables y paisajes especialmente atractivos. El verano puede resultar caluroso, aunque las noches son generalmente frescas. El invierno es suave, típicamente mediterráneo.
Consejos útiles: Es recomendable llevar calzado cómodo para caminar y vehículo propio, ya que el transporte público es limitado. La proximidad a Figueres garantiza todos los servicios necesarios. No olvides la cámara fotográfica: la luz del Empordà es legendaria.