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sobre Vila-sacra
Pueblo cercano a Figueres con iglesia fortificada; capital del "cibulet" (cebollino)
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En el corazón del Alt Empordà, a escasos kilómetros del mar Mediterráneo y rodeado de campos de cultivo que se extienden hasta donde alcanza la vista, Vila-sacra se presenta como uno de esos pueblos catalanes que conservan intacta su esencia rural. Con apenas 785 habitantes y situado a tan solo 16 metros de altitud, este municipio gerundense ofrece al viajero una experiencia auténtica, lejos de las aglomeraciones turísticas de la costa empordanesa.
El municipio forma parte de esa red de pequeños núcleos que vertebran el interior ampurdanés, donde el tiempo parece transcurrir a otro ritmo. Sus calles tranquilas, sus masías dispersas por el territorio y su proximidad a puntos de interés tanto culturales como naturales lo convierten en un destino perfecto para quienes buscan conocer la Cataluña más genuina.
Vila-sacra es también un punto estratégico para explorar la comarca: está cerca de Figueres, la capital comarcal y ciudad natal de Salvador Dalí, y a un paso de las playas del Empordà y del Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà, uno de los humedales más importantes de Cataluña.
Qué ver en Vila-sacra
El patrimonio de Vila-sacra se caracteriza por su sencillez y autenticidad. La iglesia parroquial de Sant Martí preside el núcleo urbano, un templo que refleja la arquitectura religiosa tradicional de la zona. Pasear por sus calles permite descubrir la arquitectura popular ampurdanesa, con casas de piedra que han sido testigos de siglos de vida rural.
El verdadero encanto del municipio reside en su entorno. El territorio de Vila-sacra está salpicado de masías tradicionales catalanas, construcciones agrícolas que muestran la importancia histórica de la agricultura en la comarca. Algunas de estas masías datan de varios siglos y mantienen elementos arquitectónicos originales.
A pocos kilómetros se encuentra el Parque Natural dels Aiguamolls de l'Empordà, una reserva natural imprescindible para los amantes de la ornitología. Este espacio protegido alberga más de 300 especies de aves y ofrece rutas señalizadas con observatorios desde donde contemplar flamencos, garzas y otras especies migratorias.
La proximidad a Figueres permite combinar la visita con el Teatro-Museo Dalí, uno de los museos más visitados de Cataluña, y el Castillo de Sant Ferran, una impresionante fortaleza del siglo XVIII que es una de las construcciones militares más grandes de Europa.
Qué hacer
Vila-sacra es un destino ideal para el cicloturismo y las rutas en bicicleta. El terreno llano del Empordà y las carreteras secundarias poco transitadas invitan a recorrer la comarca sobre dos ruedas, descubriendo pueblos vecinos como Vilamalla o Cabanes.
Los paseos a pie por el entorno rural permiten conocer los campos de cultivo que rodean el municipio, especialmente hermosos en primavera cuando los cereales están en pleno crecimiento. Es una experiencia perfecta para desconectar y disfrutar del paisaje mediterráneo de interior.
La gastronomía local es otro de los grandes atractivos. El Alt Empordà es tierra de productos de calidad: aceite de oliva de Denominación de Origen, vinos de la DO Empordà, embutidos artesanales y pescado fresco de las lonjas cercanas. Los restaurantes de la zona ofrecen cocina tradicional catalana donde destacan platos como el suquet de peix, el arroz a la cazuela y los postres elaborados con manzanas de la comarca.
Desde Vila-sacra también se puede organizar una ruta por los pueblos medievales del interior ampurdanés, visitando núcleos como Peralada, con su castillo y casino, o Sant Pere de Rodes, cuyo monasterio benedictino ofrece unas vistas espectaculares sobre el Cap de Creus.
Fiestas y tradiciones
La Fiesta Mayor de Vila-sacra se celebra en honor a Sant Martí, patrón del municipio, a mediados de noviembre. Durante estos días, el pueblo se anima con actividades tradicionales, verbenas y comidas populares que reúnen a vecinos y visitantes.
En verano, como en muchos pueblos de la comarca, se organizan sardanas y actividades culturales al aire libre, una ocasión perfecta para conocer las danzas y tradiciones catalanas en un ambiente festivo y familiar.
La proximidad a Figueres permite participar también en eventos comarcales de mayor envergadura, como la Fira de l'Aixada en mayo, dedicada a los productos de la tierra y la agricultura sostenible.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona, Vila-sacra se encuentra a unos 45 kilómetros por la carretera N-II o la autopista AP-7, tomando la salida hacia Figueres. El trayecto dura aproximadamente 40 minutos. Desde Barcelona, la distancia es de unos 140 kilómetros, con un tiempo de viaje de hora y media aproximadamente.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son ideales, con temperaturas suaves y el campo en todo su esplendor. El verano puede ser caluroso, aunque la brisa mediterránea suaviza las temperaturas. El invierno es tranquilo, perfecto para una escapada reposada.
Consejos prácticos: Vila-sacra es un pueblo pequeño, ideal como base para explorar la comarca. Conviene alojarse también en localidades cercanas como Figueres o la costa, donde hay más oferta hotelera. Se recomienda venir en coche propio para tener libertad de movimientos y poder visitar el entorno. No olvides llevar prismáticos si piensas visitar els Aiguamolls de l'Empordà.