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sobre Vilamacolum
Pequeño pueblo en la llanura; lugar de veraneo de la escritora Maria Àngels Anglada
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En el corazón del Alt Empordà, donde la llanura ampurdanesa se extiende generosa bajo el cielo mediterráneo, Vilamacolum se descubre como uno de esos pequeños municipios que guardan la esencia más auténtica de la Cataluña rural. Con apenas 379 habitantes y situado a tan solo 5 metros de altitud, este pueblo representa la calma de un territorio que ha sabido conservar su ritmo pausado, alejado de las multitudes que pueblan la cercana Costa Brava.
Vilamacolum invita a desconectar, a pasear sin prisas por sus calles tranquilas y a conocer el modo de vida de una comunidad que mantiene vivas las tradiciones ampurdanesas. Rodeado de campos de cultivo y con el característico paisaje llano que define esta comarca gerundense, el pueblo ofrece esa experiencia de autenticidad que buscan quienes desean descubrir la Cataluña interior, lejos de los circuitos turísticos más transitados.
La ubicación estratégica de Vilamacolum lo convierte en un punto de partida ideal para explorar el Alt Empordà, con fácil acceso tanto a las playas del golfo de Roses como a los pueblos medievales del interior. Aquí, el viajero encuentra un refugio de tranquilidad donde el paso del tiempo parece haberse detenido.
Qué ver en Vilamacolum
El patrimonio de Vilamacolum se concentra en torno a su núcleo histórico, donde destaca la iglesia parroquial de Sant Martí, el edificio más emblemático del municipio. Esta construcción religiosa, con elementos que reflejan diversas épocas, constituye el centro neurálgico de la vida del pueblo y merece una visita para apreciar su arquitectura tradicional catalana.
Pasear por el casco antiguo permite descubrir la arquitectura popular ampurdanesa, con casas de piedra que conservan ese carácter rural propio de los pueblos agrícolas de la zona. Las calles estrechas y las plazas pequeñas invitan a caminar sin rumbo fijo, disfrutando de la atmósfera tranquila que se respira en cada rincón.
Los alrededores de Vilamacolum ofrecen paisajes típicos de la llanura del Empordà, con campos de cereal, frutales y las características masías catalanas dispersas por el territorio. Es un paisaje que cambia con las estaciones: dorado en verano tras la cosecha, verde intenso en primavera.
Desde Vilamacolum se puede acceder fácilmente a otros puntos de interés del Alt Empordà, como el conjunto medieval de Peralada, el Parque Natural de los Aiguamolls de l'Empordà o las ruinas grecorromanas de Empúries, todos ellos a pocos kilómetros de distancia.
Qué hacer
La principal actividad en Vilamacolum es disfrutar del turismo slow, ese viajar pausado que permite conectar con el territorio y sus gentes. Los paseos por los caminos rurales que rodean el pueblo son perfectos para practicar senderismo suave o ciclismo, descubriendo el paisaje agrícola del Empordà bajo una perspectiva diferente.
La gastronomía local es otro de los atractivos de la zona. Aunque Vilamacolum es pequeño, forma parte de una comarca con gran tradición culinaria. La cocina ampurdanesa destaca por productos de proximidad: aceite de oliva, frutas, hortalizas y los platos típicos como la escalivada, los embutidos de la zona y los pescados de la cercana costa.
Para los amantes del enoturismo, el Alt Empordà cuenta con una Denominación de Origen propia, y desde Vilamacolum se puede acceder a diversas bodegas de la comarca que ofrecen visitas y catas. Los vinos del Empordà han ganado reconocimiento en los últimos años, especialmente los rosados y los tintos jóvenes.
La proximidad a Figueres (a unos 10 kilómetros) permite completar la visita con propuestas culturales como el Teatro-Museo Dalí o el Museo del Juguete de Cataluña. También están cerca las playas del golfo de Roses y la Bahía de Portlligat, permitiendo combinar la experiencia rural con el litoral.
Fiestas y tradiciones
Como todo pueblo catalán, Vilamacolum celebra su Festa Major en honor a Sant Martí, patrón del municipio, generalmente a mediados de noviembre. Estas fiestas, aunque modestas por el tamaño del pueblo, mantienen vivas las tradiciones con actividades que reúnen a toda la comunidad: bailes populares, comidas y verbenas.
Durante el año, el pueblo participa en las celebraciones tradicionales catalanas como la Diada de Sant Jordi el 23 de abril, con su intercambio de rosas y libros, y las festividades de verano que caracterizan toda la comarca del Alt Empordà entre julio y septiembre.
La proximidad con otros pueblos de la zona permite a los visitantes participar en las numerosas fiestas mayores que se celebran en el Empordà durante los meses estivales, cada una con sus particularidades y tradiciones centenarias.
Información práctica
Cómo llegar: Desde Girona capital, Vilamacolum se encuentra a unos 45 kilómetros por la carretera N-II en dirección a Figueres. El trayecto dura aproximadamente 40 minutos en coche. La forma más práctica de llegar es en vehículo particular, ya que las conexiones en transporte público son limitadas. Desde Figueres, situada a unos 10 kilómetros, hay mejor conexión de autobuses.
Mejor época para visitar: La primavera (abril-mayo) y el otoño (septiembre-octubre) son las estaciones ideales, con temperaturas agradables y el paisaje en su mejor momento. El verano puede ser caluroso, aunque la proximidad al mar suaviza las temperaturas. El invierno es suave, con posibilidad de viento de tramontana.
Consejos: Vilamacolum es perfecto como base tranquila para explorar el Alt Empordà. Conviene llevar calzado cómodo para caminar por los alrededores. Es recomendable consultar el calendario de fiestas mayores de los pueblos cercanos para enriquecer la visita. No olvides probar los productos locales en los mercados de la comarca.